martes, 24 de agosto de 2010

Ahora no creo en la poesía



No pidas lo que no necesitas
no necesitas
un hombre que te inmortalice en tu belleza,
sólo un hombre,
ante el que no necesites sentirte hermosa,
se lo oí decir un día a mi abuela,
apoyada en la baranda azul
mientras comía pájaros cantores.
O tal vez soñé que lo decía, es lo mismo.
No conocí a mi abuela
tampoco al hombre
que no busque sorber con gula
la hermosura de un corazón
hasta dejarlo seco.

Y me pregunto
¿acaso es mejor matar la belleza
de un golpe certero?
Mientras empequeñezco
ante la rima consonante
de esos endecasílabos graciosamente alineados,
Como nunca lo estarán mis versos alienados.

Y lo confieso:
a menudo no reconozco palabras que he escrito
pero ésas son las que me gustan.

Ya no escribo poemas. Este tiene algún tiempo, de cuando yo escribía poemas. Seguramente no es bueno, ni siquiera yo sabría formular la idea, ergo no hay idea.
Creo que uno debe tender a tratar de explicar aquello que está justo un escaloncito por encima de uno, lo necesario para obligarle a estirar los gemelos y ponerse de puntillas para atisbar unos segundos en la semipenumbra, el polvo cosquilleándole la nariz. Y no aquello que está allá en el último estante, eso que por más saltos que uno dé no puede ver, porque sería necesario armarse de una tramposa escalera.
Es de gilipollas pensar: a ver si eres capaz de desentrañar lo que he querido decir con monstruo de tres cabezas policromado del último estante, que no lo sé ni yo.
Es difícil ser humilde, poéticamente hablando. Es difícil tener ego de poeta y a la vez ser humilde.

Por eso ahora mismo no creo en la poesía. En la poesía-poesía, en la poesía propiamente dicha, la de los renglones cercenados, no en la poesía que cabe en la mirada de Marilyn.
Porque hay algo perezoso en ella, algo endogámico, una sensibilidad de cinta aislante.


Supongo que volveré a sufrir de esa manera concreta y volverá la necesidad de poesía.


4 comentarios:

Isabel dijo...

Me gusta tu manera de enfocarlo, si es que hay alguna manera.
No reconocer es lo mejor, se vive dos veces aquello que no reconoces.
No buscar demasiado, no sufrir demasiado, ese productor de poesía viene solo, para qué llamarlo.
Disfruta el momento, cariño, es lo que tenemos.

NáN dijo...

Querida, la poesía y los árboles se parecen en que no hay que creer en ellos. Te dejas sorprender o no. Y ya está.

Tampoco yo sé si tu poema es bueno o no, pero me sorprendo, y disfruto, cuando leo

se lo oí decir un día a mi abuela,
apoyada en la baranda azul
mientras comía pájaros cantores.
O tal vez soñé que lo decía, es lo mismo.
No conocí a mi abuela

El caminante dijo...

Hola, pájarita cantora. El amor es una cosa difícil, al menos para mí

Bárbara dijo...

Es mucho lo que tenemos, ISABEL, aunque sólo sea por falta de comparación ;)

NÁN, tal vez deba sustituir fe por sorpresa. Y los jueves, los seguimos dejando para el milagro.

Para mí también, CAMINANTE, para mí también.