miércoles, 30 de junio de 2010

Match point



Tengo debilidad por la gente que ha sufrido. El sufrimiento les confiere a mis ojos una suerte de aura brillante, una pátina de superhéroe al que los dioses han reservado un elevado destino de tragedia griega. Y espero de ellos que me provoquen la consiguiente catarsis. Cuanto más han sufrido, más valor les doy. Evidentemente, me equivoco.
Resulta que la vida está llena de infelices, de desgraciados sin más, de gente sin suerte y sin grandeza; que la felicidad a menudo es el último recurso de los olvidados, el único lujo de los miserables, entre los que me incluyo.

El destino es la palabra más hueca del mundo, ¿no oyes su eco? El destino es un punto distante, siempre flotante en el espacio, una mancha de aceite en un vaso de agua. El destino mancha, es insoluble. El destino es el mayor error. Ahí fuera, sólo hay azar.

Y también está la profecía autocumplida. Dice la Wiki- tampoco vamos a ponernos exquisitos- que la profecía que se autorrealiza es, en principio, una definición "falsa" de la situación que despierta un nuevo comportamiento que hace que esa falsa concepción original de la situación se vuelva "verdadera".
Deriva del teorema de Thomas, que afirma que: si una situación es definida como real, esa situación tiene efectos reales.
He pensado mucho en eso, en cómo lo que creemos que va a suceder acaba modificando nuestra realidad en algún sentido, y en cómo escapar a ello. Hasta dónde podemos objetivizar la percepción. Cómo lograr que permanezca siempre en blanco la página siguiente.

Me contó E. que se llevó a cabo un experimento psicológico, un experimento cruel, en el que a unos alumnos con una inteligencia superior se les pasó un test y se les comunicó que los resultados revelaban que tenían una inteligencia mediocre, mientras que a otros con una inteligencia normal se les dijo que tenían un coeficiente superior a la media. Estos últimos mejoraron espectacularmente sus calificaciones. Los primeros las empeoraron, claro.

Sólo los muy jóvenes o los idiotas creen en el destino.
A veces pienso que creer en el destino es lo mismo que creer en Dios.
Es tan excitante y reconfortante ir en contra de nuestro propio destino, los grandes logros de la humanidad se han hecho por gente que ha desafiado su destino.

Y sin embargo, Match point. La pelotita que roza la red y ese instante en que el tiempo se detiene y la pelota pasa o cae del mismo lado. El anillo que no llega al fondo del río. La buena o la mala suerte.

Tal vez el destino no sea más que la ecuación entre voluntad y suerte, y sólo hay que hallar el valor de cada una de ellas para despejar la incógnita (plagio a mis propios personajes…), sin emborronar, eso sí, esa hoja en blanco que todos tenemos por delante.

15 comentarios:

Sombras Chinescas dijo...

El destino no es más que la excusa a la que achacar cualquier fracaso o ante la que abandonar una lucha que presuponemos estéril.

Por supuesto que existe el azar y las coincidencias (a menudo perversas), pero nos parecen tan llamativas sólo porque no reparamos en el resto de las ocasiones, en las que la suerte se comporta de forma caótica, conforme a su naturaleza.

Saludos.

Josep Vilaplana dijo...

El destino no tiene ojos, ni pies; con el destino no te puedes ir a cenar, ni sacarlo a bailar; en realidad el destino ni siquiera tiene eco ya que su espacio está lleno de la más absoluta nada (cae el ladrillo en la cabeza y sacamos a coalición al destino, pues no: es el imbécil –que no se llama destino sino Juan, o Ramón, o Josep- que lo ha dejado donde no debía). Suponer un destino supondría un guión; suponer un guión supondría un guionista; suponer ambas cosas supondría una voluntad de representación y esta supondría un público; demasiadas suposiciones para un chofer que sabe que una maniobra mal realizada puede joderles “el destino” a un montón de personas. Creo que al destino lo ha parido la voluntad, lo que a menudo sucede es que esta, sabiéndose mermada de fuerzas, débil, cansada, busca refugio en él (lo dices de forma precisa: una fe, y añado: a cuyo Dios acudimos para que nos justifique).
¿Y la muerte? dirán algunos; un servidor piensa que para nada es un destino, sólo es una voluntad que se sienta un buen rato (la vida muere pero eso no quiere decir que su destino sea la muerte –eso sería demasiado fácil- ; de existir algún destino, sería la propia vida, incluida la muerte, el único razonable (estamos absolutamente destinados a vivir).
Una obviedad: si algún día te doy un beso, no será cuestión del destino sino de las ganas de besar. Pues eso.

Autobusicida dijo...

Oye Joselín, guárdate tanto besito y tanta fanta, que la menda tiene maromo. A ver si te pincho las ruedas de tu buseta, figurín (Que te meto con el meshero ehh)

Casilda dijo...

Yo tambien creo que el destino a veces se utiliza como excusa , lo que no esta nada mal al no tener brazos ni piernas .
pero si creo en eso de la mala estrella o en el refran de que unos nacen con estrella y otros estrellados pero solo porque cada uno pone las puntas que quiere o puede .
Un abrazo
me gustó Macht point.

Isabel dijo...

Cuando vi la peli me pregunté cuántas veces tiraría Woody Allen el anillo para que le cuadrara ese llamado azar.
Yo no creo en el destino ni la suerte, nosotros construimos nuestra realidad. Pero sí pienso que, a veces, de dan casualidades y siempre me pregunto si no las moverá el deseo.

Isabel Romana dijo...

¿Crees que ha sido el destino el que ha permitido que nos conociéramos hoy? La ecuación que propones es difícil... yo ni siquiera creo en la suerte. Te felicito por tu blog, he curioseado un poco y compruebo que tiene un gran nivel. Un abrazo y hasta pronto.

Pedro Herrero dijo...

Yo diría que mi destino es no cruzarme en el ascensor con Scarlett Johansson, mientras que el azar determina que el radar de velocidad me pille cuando supero la velocidad límite. También podría ser al revés, claro. Quiero decir que para Scarlet Johansson sería algo totalmente azaroso toparse conmigo en un ascensor. Y que si, a partir de ahí, nos dedicábamos a saltarnos semáforos en rojo, no haríamos otra cosa que poner a prueba nuestro destino. Un abrazo veraniego, Bárbara.

NáN dijo...

Lo más verdadero sobre el tema lo dijo Picasso: "Las musas existen, pero lo importante es que cuando lluegen te pillen trabajando".

Creo en el trabajo, en la persistencia, en la resistencia. Después, el destino o lo que sea hará que lo que haces sea apreciado; o no. Pero eso importa menos.

También creo que cuando haces un proyecto, debes seguirlo sin variaciones. Si en su realización te surgen ideas, ya tienes un segundo proyecto.

Mi fotógrafa conceptual preferida es Sophie Calle. Auster la convirtió en un personaje de una de sus novelas. Cuando proyecta algo, bien meditándolo cuidadosamente o bien improvisando, lo lleva hasta sus últimas consecuencias.

Una serie que me encantó fue cuando estaba en una fiesta y conoció en una conversación a un hombre que dijo que al día siguiente se iba a Venecia. Inmediatamente decidió seguirle en el viaje, sin ser vista, y hacerle una serie de fotografías que son absolutamente de película de espías.

Seguir sus series de fotos te adentra en una realidad a la que no tienes acceso.

Fue la idea y el trabajo, no el destino. Que se hiciera famosa fue cuestión de suerte: aparecer en el momento adecuado.

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Pues habrá que decirte que no eres nada mediocre, no para que saques una buena nota, sino para que, a uno que es de egoista que ni te lo imaginas, le llegue esa buena onda tan tuya.

Besos, como suspiros...

Raúl dijo...

Empiezo a dejar de ser joven, ergo me confieso un idiota.

Bárbara dijo...

Supongo, SOMBRAS, que la suerte es una cuestión de probabilidades, y hasta para eso existen leyes. Necesitamos cierto orden en el caos, en forma de libros, en forma de música, en forma de creencia. Saluditos.

Tal vez, JOSEP, la voluntad sea una forma de destino, tal vez sea esa vocecita que uno oye dentro, algo parecido al deber. Pienso en esas personas que en un momento dado han de tomar decisiones tan duras como heroícas (no es fácil ser un héroe y tener que salvar a todo un pueblo, y cosas de ésas que hacen los héroes...) ¿será posible que ahora me esté poniendo a favor de creer en el destino? Y sin embargo, he ido cabeceando mientras te leía, una y otra vez. ¿puede creerse en todo al mismo tiempo?
Te beso de forma premeditada.

Ni brazos ni piernas, ni boca ni orejas, CASILDA. Y es verdad que existe la suerte, existe nacer en el continente adecuado, existe la desigualdad.
A mí también me gustó mucho Match Point. Y también Delitos y faltas que habla de cosas parecidas.

ISABEL, yo pensé lo mismo cuando vi esa escena, te lo juro. Es difícil lo que planteas, el deseo es una poderosa fuerza subterránea, pero qué deseo, el problema es que todos deseamos y jugamos al mismo juego.

Ni siquiera la suerte es fiable, tienes razón, ISABEL ROMANA. Aunque pienso que es más bien una suerte haberte conocido. Un abrazo, guapa.

Bárbara dijo...

jajaja, PEDRO, seguramente no te cruzarás con Scarlett, seguramente en algún momento te harán una foto con multa pero mientras te rías del azar y del destino a la vez, todo irá bien. Un abrazo.

NÁN, ¿no escribió también un cuento Vila Matas en el que aparecía Sophie Calle? Tal vez el destino, como cualquier idea trascendental sólo pueda existir dentro de uno, en cuanto sale se convierte en algo grotesco y peligroso. La suerte siempre anda fuera por contra.

MUYSEÑORESMÍOS, ésa es la forma de egoismo que prefiero. Besos.

¿porque crees en el destino, RAÚL,o por vocación? Nooooo, no eres idiota, y si lo eres, yo también, porque no me he dado cuenta.

Isabel dijo...

El deseo de que algo se cumpla. Y no todos deseamos lo mismo. Eso creo. Me alegro de coincidir contigo en algo.
Un beso, guapa.

Bárbara dijo...

Isabel, desapareció tu comentario como por arte de magia. Lo rescato:
El deseo de que algo se cumpla. Y no todos deseamos lo mismo. Eso creo. Me alegro de coincidir contigo en algo.
Un beso, guapa.

Y un besazo, hermosa.

jesus vera dijo...

A veces pienso que creer en el destino es lo mismo que creer en Dios.

....... A veces pienso que creer en tî mismo .. es creer en Dios ..

.... que la fe que tengas en tî mismo es la misma fe que tienes , en creer que Dios existe ...

.. y en lo personal,, Pareciera,, que Dios es injusto ..