jueves, 17 de junio de 2010

ego, no te absolvo


Uno es al fin y al cabo lo único que le relaciona con el mundo, el único instrumento a través del cual percibirlo y comprenderlo. La única coartada epistemológica.
No se puede pensar desde ningún lugar distinto a uno. Ni siquiera desde la esquizofrenia, contrariamente a lo que se cree. Ni siquiera desde la escritura.

Ya decía Parménides que la realidad es una e inmutable, que existe el ser pero no existe el no ser (cómo me gustan estos griegos, y qué poco me hubiera gustado vivir entre ellos como ser femenino que soy, como no ser masculino que no soy).
No se puede percibir el mundo desde el no ser. Es una solemne tontería. No se puede desaparecer sin que se esfume todo en un mismo acto, por muy Pasavento que se sea. No se puede observar la realidad desde la objetividad, sin traumas, sin prejuicios, sin éticas ni recuerdos amontonados en los suburbios de la mirada; sin cargar con uno mismo.

Y sin embargo sucede también al contrario, que el mundo, al fin y al cabo, es lo único que nos relaciona con nosotros mismos.
Ayer estuvo nublado, llovió, hizo sol y luego viento a última hora. Me importa un bledo el tiempo, no obstante estuve triste, abatida, luego me animé, me enervé a última hora.
Y ese empecinamiento en seguir girando, ese asomarse el sol, contumaz, brillante y cínico, tras un terremoto o unas lluvias torrenciales se parece tanto al acto por el que todos los días me pinto los labios antes de echarme a la calle.
Acaso mi vida sea ya la vida.

"Es evidente, pues, que fuera del universo no existe ni cabe que se genere la masa de ningún cuerpo; por consiguiente, la totalidad del mundo consta de toda la materia que le es propia; en efecto, vimos que su materia propia era el cuerpo natural y sensible." Aristóteles dixit.
Y también dixit:
"La hembra es hembra en virtud de cierta falta de cualidades."


15 comentarios:

Deglutoria dijo...

Siempre es maravilloso entrar a un blog por rebote y encontrarse como en casa. Ver un simple logotipo de libertad en blanco y negro. Creative Commons. Y los griegos tendrían sus malas costumbres, sus más y sus menos, pero al menos ellos ya pagaron. ¿Qué quedará de nosotros cuando paguemos todo lo que estamos debiendo?
Excelente blog. Espero visitarlo más a menudo.

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Lo que no sé si dijo Aristóteles es que el hombre lo es también, más o menos, por lo mismo.

(Confidencia: No creas que siempre te copio; había preparado una entrada, dibujo y todo, que había titulado El Contumaz, pero que no la he colgado porque he preferido poner antes una de El Bambas. Lo digo, porque a pesar de que eres absolutamente plagiable, esta vez es pura coincidencia).

Como siempre, fantástica.

Besos.

moreiras dijo...

Jeje, una cosa no quita la otra, dirían muy solemnes. Menos mal que a ti esas cualidades te sobran, será gracias a tu lado masculino ;) Por lo demás, hermosa reflexión.

BB dijo...

Los sabios griegos tenían una forma de hacer que lo simple pareciera complicado. Aristóteles, definitivamente, no sabía qué cosa era la mujer...
Por poco nos deja fuera de toda realidad, de todo contexto...
Besos
BB

Canalla dijo...

Sí. Y acaso la vida sea ya la vida. Siempre será más plausible amar a la mujer por sus "carencias", que al hombre por sus "cualidades". Saludos.

Sombras Chinescas dijo...

La realidad no es única, sino que depende de quien la percibe: más o menos, es lo que viene a decir la teoría de la relatividad.

Saludos.

strongboli dijo...

Aristóteles sería muy sabio, pero incluso éstos de vez en cuando dicen gilipolleces, como en el último dixit. Por lo demás, a mí, la filosofía... Puf... Lo único cierto es que hay que levantarse todos los días: unos se pintan los morros y otros ni se peinan. Y tirar palante, hasta que se acabe todo. Si es posible, sin hacer demasiado balance. Eso es la vida.
O no, yo qué sé.

Petons, Barbárides.

Lucía dijo...

Yo, Bárbara, no salgo a la calle tampoco sin pintarme los labios. Es más he pensado formar un club: si no me pinto los labios, cuando salgo a la calle, no soy nadie.

Cómo cambia el mundo dependiendo de nosotros mismamente....

besazos mil.

BB dijo...

Buen razonamiento, Lucía...
BB

Bárbara dijo...

Es tu casa, DEGLUTORIA. A mí me apasionan los griegos, sueño con un mundo en el que aún queda tanto por decir...
Luego descubres lo dicho de las mujeres, y bueno, como que despiertas de golpe. Bienvenido por aquí.

MUYSEÑORESMÍOS, ni que yo tuviera derechos sobre la palabra contumaz... Eso sí, ahora nos une un virus de lo más contumaz, lo sepas.
Besos inocuos.

Lo del lado masculino lo llevo bien, MOREIRAS, o mejor dicho, lo lleva bien mi lado femenino... Un abrazo.

A mí me gusta Aristóteles, más que Platón, BB. Supongo que dijo muchas tonterías (entre ellas todo lo referente a las mujeres) pero fue el principio de tantas cosas...
Besos.

Bárbara dijo...

Lo cierto, CANALLA, es que siempre será mejor amar por las carencias, a quien sea. Acaso las carencias y las cualidades sean dos cabos del mismo hilo. Un abrazo.

¿Eso dice, SOMBRAS?, yo estaría de acuerdo pero sin llegar a caer en el relativismo, eso no. Saludos.

Pues sí, STRONG, eso es la vida. O lo que tú quieras, vaya. Pero palante. Petons.

Qué cierto, LUCÍA, y eso suena a grupo del facebook, ya. Yo sospecho que el mundo no existe fuera de nosostros, llámame egocéntrica...
Besos.

Lucía dijo...

M. gracías BB.

Sí, si, te llamo egocéntrica: ja,ja.

Besos fuerte a las dos.

NáN dijo...

Pero, ¿por un puñetero virus se cierra este post sin que haya hecho yo ni 3 comentarios?

¡Ni hablar!

Aquí va el primero: la señorita de la foto nos está diciendo que el tamaño sí importa. ¡Será cerda!

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Eso nos pasa por contumaces, Bárbara.

Besos de la mejor contumacia, si es que cabe en lo posible.

Bárbara dijo...

Y aciertas, LUCÍA, bss.

El tamaño no importa, NÁN, lo importante es cuántas balas caben en la recámara.

Me cago en la contumacia del troyano, MUYSEÑORESMÍOS, aún ando batallando...