martes, 20 de abril de 2010

el crítico y el autor



El crítico experimentado: Su obra, a pesar de carecer de un sustrato narrativo compacto y fiduciario, establece sin embargo una interesante relación ontológica entre subtexto e intertexto…
El joven autor novel: Yo quería hablar de las primeras pajas de unos chavales de La Coma o en su defecto de la inocencia como una forma de escapismo moral.
El crítico experimentado: Sí. Ya. La editorial Seix Barral apuesta con este libro por un joven valor de corte postmoderno, ¿significa eso que su nicho de mercado apunta ahora a la generación post-democracia, pre-cursor, a-políticamentecorrecta, in-wikipedia?
El joven autor novel: Eso, y que nunca me publicarán una reseña decente en Babelia. ¿Por cierto, me ha dicho usted que trabaja para El País?
El crítico experimentado: Para levantar el país, pero no nos desviemos. ¿La hermeneútica como tautología eviterna o como axioma inconcuso?
El joven autor novel: ¿Se ha tragado usted el best-seller de la RAE a palo seco?
El crítico experimentado: No, regado con Chateau Latour. Pero el papel ya no es lo que era. Ahora produce flatulencias, acidez en el mejor de los casos. Acaso sea la tinta, ya no se hace tinta como la de entonces, qué tinta, semen y sangre puros. Los jóvenes de hoy en día- no se me vaya a dar por aludido- no han conocido tinta así. Por eso tocan de oído, en inglés vernáculo, y todo les mola mazo.
El joven autor novel: Sigo sin entenderle. Yo utilizo lenguaje normalizado, del de Mercavalencia, o el del Ibex 35, según el día. Claro que tampoco entiendo El quijote, fermosa, priesa, fuyir, ¿por qué no traducen el quijote al español? ¿No hay presupuesto para traducir El quijote? ¿No hay un nicho de mercado donde pueda reposar tranquilo el quijote?
El crítico experimentado: Epatar, decir boutades. ¿Se considera usted el Morrison (Jim) de las letras?, ¿Se autoenmarcaría en la generación Pralín, la inmediatamente posterior a Nocilla, aún más postpost-todo?
El joven autor novel: A mí lo que me gustan son los Beatles. De siempre. Los Beatles pre-Yoko. Y no me compro ropa desde 1993, desde que cumplí los 14 y alcancé mi talla definitiva, incluida la circuncisión. Sólo leo el teletexto por otra parte.

El crítico experimentado: posiblemente triunfe usted aunque probablemente no pase a la historia de la literatura.
El joven autor novel: estoy aturdido y/o abrumado/a.
El crítico experimentado: ¿No tiene usted claro su sexo? ¿Es acaso el sexo neutro un nuevo punto en el manifiesto de la generación Tulipán, digo, Pralín?
El joven autor novel: Yo no tengo manifiesto. Ni siquiera gasto puntos en mis escritos. Lo hago todo de corrido, y sin comas.
El crítico experimentado: ¿pretende usted escapar al etiquetado? El universo literario es así, no lo he inventado yo, le advierto.
El joven autor novel: ¿Puedo comerme la aceituna de su vermú?
El crítico experimentado: Proceda. Proceda con gusto.
El joven autor novel: mmñam… ¿y efto cuando shale?

18 comentarios:

Anónimo dijo...

:)))))))

Doña, doña, doña

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Preámbulo de lo que tiene que venir, sin duda.

Me gusta mucho.

Besos

ac dijo...

uyuyuy... huele a algo amiga Bárbara, dijo la audaz pluma, y encontrose sobre la crestería, peleando con los molinos que batían el aire literario sin amenaza alguna de perecer...

Josep Vilaplana dijo...

Suelta tinta el sabio calamar, intelectual sin mácula de la mar, para huir de sus feroces depredadores; y es que de no andarse con tiento, en la carta de una marisquería los ávidos pescadores lo acabaran por publicar.
No se lo digas, Bárbara, pero como casi siempre estoy de acuerdo con Muy Señores Míos; tienes una –entre otras- virtudes: con lo que dices haces decir; con lo que escribes excitas el tintero y su correspondiente calamar.
Un beso de este cefalópodo de montaña.

Pedrito Besamel Flor dijo...

Pues el texto deja mucho que desear. No basta criticar como para superar el objeto de la crítica, destruir es siempre sencillo, y tu construcción es todo menos clara. Recargada sí. Y con gestos de foto, que sabes que te están leyendo también.
Buen intento.

Hank dijo...

No me canso. Nunca me defraudas. Son cosas que pasan.

Abrazo.

NáN dijo...

Cada nicho comercial es una fachada de estudio cinematográfico que esconde el nicho eterno donde reposará la obra enmarcada en la falsa fachada o la facha falsaria de la obra.

¡Hala! ¡Sin comas ni ná de ná! Le doy a "Publicar" y me quedo tan pancho.

NáN dijo...

Second gilipoyuás: ¿puede haber algo tan triste como ser un crítico experimentado y cerrar los ojos por la noche, pensando que te puedes morir y que esas preguntas es lo que va a quedar de ti para siempre?

NáN dijo...

Truasiéme: has subido el listón de nuestras expectativas, Bollycao.

Jesse Custer dijo...

Así son las cosas, y así se las hemos contáo!

Canalla dijo...

Lo mejor que puede pasarle a éste crítico es indigestarse de aceitunas en un coctail presentación sin dañar con su vómito la alfombra antes de ahogarse y, ya después, Dios lo tenga donde deba y a otra cosa.
¡Saludos!

Miguel Baquero dijo...

La gente se pone tan impostadamente seria, solemne y generacional con esto de la literatura que al final acabarán sucediendo cosas así

Casilda dijo...

Pues si, parece que todo autor novel lleva un critico experimentado dentro, ¿o era la reves ?
Yo directamente me bebo el vermú,si puede ser acompañado de un litro de climocho y le dejo la aceituna..
Me gusta eso de la inocencia como una forma de escapismo moral, tambien si fuera inmoral.
(no te comenté el post anterior porque no entiendo nada paro nada nada que no sea un poco cuadriculado )
Besos y al toro.

Jaht dijo...

El crítico experimentado es a la literatura lo que la aguadaña a los campos de amapolas.
Los críticos que han pasado a la historia han sido aquellos que cometieron errores de bulto ninguneando la obra de futuros clásicos y referentes literarios. Seguramente por ello lo siguen intentando, prefieren la bufonería al anonimato.

A mí también me indigna el ampuloso y rebuscado lenguaje que utilizan para establecer distancias y convertir en cenizas, sin piedad, de forma categórica y en cinco minutos la obra de años de cualquier creador. Por no hablar de los intereses creados y de los pesebres...

Bárbara, tú que estarás más cerca de ellos: ¿es verdad que mean colonia?

Sombras Chinescas dijo...

Desternillante crónica, más verosímil por cuanto tiene de disparatada. Yo he llegado a leer una entrevista al ganador de un certamen literario, en la que presumía de leer menos que la mujer de Beckham.

Saludos.

Isabel dijo...

Del crítico no me he enterao de na y del joven, ¡pobre! ¡si él sólo quería comerse la aceituna!
Y de tantas ganas hasta se atraganta...

Bárbara dijo...

Alegran esas sonrisas, ANÓNIMO.

Es una ficción que ya es realidad, MUYSEÑORESMÍOS, valga la contradicción. Un besazo.

Huele a inconfundible sabor manchego, AC. Me alegra tu vuelta a la vida (bloguera)

No es difícil coincidir con MSM, JOSEP, nada difícil.
Me ha encantao lo del calamar como animal literario, soltando tinta para protegerse de sus depredadores. Es genial. Porque es verdad.
Beso de otra cefalópoda de arrós negre.

PEDRITO, más que crítica era parodia. ¿O acaso tu seudónimo esconde una crítica?. Y sí, desde bien pequeña sufro de sintaxis. Y tengo además la deleznable costumbre de hacer las cosas pensando en los demás. Un poquito.

Yo tampoco me canso de que me lo digas, HANK. Cosas que pasan.
Un abrazo.

NÁN, ¿puedo usar el jetème como siguiente ordinal? sí puedo, jetème. Y ya verás lo que es subir el listón, ya, cuando consiga levantarlo del suelo...

Bárbara dijo...

Equilicuá, JESSE. Y no hay mucho más que decir...

Jeje, CANALLA, pero sin rencor se lo deseamos, ¿no? así como con fría disciplina. Saluditos.

MIGUEL, sucede ya, seguro. Todo sucede en alguna parte del mundo.

CASILDA, sí, inmoral también valía. De hecho cualquier cosa valía. Jeje, ¿no entendiste nada del anterior? ni falta que hace, es simple cuestión de usos. Un beso, guapa.

¿Por qué iba a estar yo más cerca de ellos, JATH? Intuyo que este ficticio mío seguro que mea Barón DAndy o Brummel. Interesante que los críticos accedan a la historia por la puerta falsa de sus errores, se asemejan entonces a los políticos.
Claro que los hay buenos, ¿no?

Acabáramos, SOMBRAS, qué cosas se dicen, y lo peor, se hacen. ¿Y quién era? Me he quedado con las ganas...

A eso se reduce, ISABEL, unos se comen la aceituna y otros escupen el hueso.