miércoles, 7 de abril de 2010

Al fondo a la izquierda


El vacío no está en el folio en blanco. El vacío flota blancamente dentro de uno y es el folio el recipiente con el que se recogen las letras de barro para verterlas dentro y saciar al bicho.
Tiene mala fama el vacío, pero el vacío lo contiene todo, no existe mejor lugar donde plantar transgénicos.
Descartar el resto de historias para quedarse con una sola, y de ella, con los momentos capitulares que mostrar, es elegir desde qué piedra lanzarse al vacío. Siempre he sospechado que se trata de cerrar más que de abrir, de engullir más que de vomitar, de saciar más que de brindar.
Es hora de planear de nuevo sobre el vértigo, de empezar una nueva historia. Ya he elegido mi roca desde la que saltar.
...
Tal vez el arte sea estirar de los hilillos de una guirnalda, o cortar esos otros hilillos que sobresalen de la falda. Poner un cuadro recto. Peinar una greña enarbolada. O despeinar esa greña en un tocado impecable.
Yo asocio la creación al hecho de completar o al hecho de rectificar, o a una acción que combine ambas acciones. A cerrar más que a abrir, a engullir más que a vomitar, a saciar más que a brindar. Me repito.
La vida es ese asunto inconcluso que debe ser completado por la ficción (mejor por la ficción pura que por la religión). Me gustaría ver el final, el final del planeta, el final del universo, el final de los tiempos, arder o helarme, asomarme por unos instantes al Aleph.
Pero no es posible. Cristo, como un Golem, resucita cada año, con la misma alegría, con el mismo dolor. Y todo vuelve a comenzar. Si todo vuelve a comenzar.
...
Respecto a los frutos, libertad es lo máximo que proporciona la escritura. Lo único que proporciona la escritura. Auuuuhhh, me siento tan libre cuando escribo que me dan ganas de ponerme en pelotas frente al ordenador y vociferar las palabras en lugar de teclearlas. Mis pulmones se dilatan cual cuello de útero a punto de parir. Poseo libertad para que mis personajes engorden sus fantasías sexuales, para que los malos reciban su justo castigo o no lo reciban, para coleccionar serendipias a tutiplén, libertad para hacer de un adjetivo un sustantivo, y para derivar de éste un verbo.
Libertad dentro de los límites morales que proporcionan las cuatro esquinas del folio, claro está.
Me confieso esclava de esa libertad.

...
Mucho se habla del estilo de los escritores pero poco de las relaciones que establecen con su propia imaginación. De eso me parece que se habla poco.

...
Y aunque soy más de Aristóteles que de Platón, pienso estos días que la izquierda decepciona por definición, fracasa por principio. Y que es absurdo entristecerse por ello. No hablamos ya de utopías, sino de cuántos segundos es capaz uno de permanecer en equilibrio sobre un ideal.
Por su parte, la derecha existe ya. Y no deja de parecerme una redundancia y una falta de ambición desear lo que ya existe.
Tampoco es casualidad que el urinario esté siempre al fondo a la derecha.
De alguna manera, todas las novelas se ambientan en la derecha pero el río interno que recorre a las que me gustan fluye hacia la izquierda; y es allí donde queda, eternamente posada, la mirada.


21 comentarios:

Isabel dijo...

¡Cómo disfruto leyendo "to los palos" que toca hoy tu post!

El otro día dije que tenía vacío en el estómago y tuve que traducir que tenía hambre.

Besazo desde el fondo, a la izquierda.

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

(¿Mejor por la ficción pura que por la religión?)… … … … (No sé; tú sabrás)… … …

Dejando al margen amnesias y esas cosas, eso que tan ampulosamente llamamos obra de creación, me parece que no es para tanto: uno vuelca lo que puede volcar, porque lo tiene, y nada más. Ya quisiéramos… Lo que creo es que nos vamos por la pata de bajo con demasiada facilidad y me sigue pareciendo que no es para tanto. Al fin, cualquier obra que acometamos, está ya hecha antes de derramarla sobre el formato escogido… así que… ¿O es que con esta entrada no estás acotando el preámbulo de tu nueva obra?

No lo creo, Bárbara, el vacío no es nada sin ti; tú que descartas, tú que eliges, tú que haces (del verbo hacer).

La metáfora de “desde qué roca echarse al vacío”, sí la siento como tú: ahí está el quid. Creo… (Siempre creo, que no soy creyente).

Qué suerte tienes de tener tantos matices para plantearte estos asuntos: así también escribía yo… y bien que lo haría…


(Cuidado Bárbara, que desde el punto Aleph me han dicho que se ve el final, pero al mismo tiempo que el principio, y eso tiene que ser mareante, pero, si te lanzas, a ver si me echas una mano para recuperar las matemáticas y el ajedrez, cuando me llegue el momento de esquivar el banco soleado).

(¿El Golem?… … … ¿Gustav Meyrink?... ¿Resurrección?...Conversión en un montón de barro).

No lo digas, chiquilla, a no ser que quieras fomentar una nueva forma de literatura: la literatura en vivo. Aunque, tal vez, tu público sacaría ventaja, en algunos puntos, a tus personajes. ;-)

Bueno, corto “en estos días que la izquierda decepciona por definición, fracasa por principio”, porque me estoy alargando demasiado.

Un beso, aunque sé que es poco a cambio de tu texto.

Reyes Uve dijo...

Como estoy adiestrada por mí misma , se me ocurre elegir "lo mejor " ;
y lo mejor es esa libertad de bailar en bolas delante del ordenador.
Te entiendo muy bien , porque es un baile extraño ése en el que una es alguien totalmente distinta, alguien que vive bastante lejos de lo que dice el cartelito del buzón.
Pero hay muchas cosas buenas aquí.

Abrazos.

Raúl dijo...

Esa idea de que la derecha existe y la izquierda irrumpe, es dolorosa, pero me encanta.

Josep Vilaplana dijo...

Le afea, con razón, mi entrañable Don Alfonso a mi no menos querido Sancho, la costumbre de zamparme tus textos a dos carrillos. Por esta vez intento hacerle caso y me fuerzo a masticar veinte veces cada bocado. Nada, un fracaso. Leo, muerdo, me ensucio de belleza y precisión los labios y las manos; me mancho con enormes lamparones las ropas de lo que me gustaría decirte, esas ropas que tu desnuda libertad me arranca; voy de un plato a otro sin decoro, sin espera; manoteo esos “hilillos de la falda” y antes de engullirlos mi lengua ya inquiere el gusto de esas “cuatro esquinas” en las que tu esclavitud se libera. ¡Qué espectáculo más bochornoso, Bárbara! ¡Qué insaciable, qué cochino feliz, qué feliz cochino, qué glotón sin solución –a mi colesterol, por las bárbaras nubes, no le doy tregua alguna-!
Por cierto, que sepas que al leerte me decepciono por kilometraje, fracaso por lejanía.
Un beso sal de frutas.

Josep Vilaplana dijo...

Se me fue la mano y el dedo...léase Alonso donde puse Alfonso (menuda irreverencia...).

Otro beso descuidado.

Donce dijo...

Barbarella, lo tengo clarísimo, sé que entrar aquí es disfrutarte.
Me encanta. Te envidio profunda y cariñosamente.
-Un besito-

Nota: Oye, y qué bueno también el comentario de Josep Vilaplana, eh?!

NáN dijo...

Bárbara mía:

Meditador de zen a temporadas, disfruto de vacíos. Es la naturaleza la que tiene horror del vacío y somos naturaleza. La mayor parte de la gente, llena el horror de vaciedades. Los menos, de creación; y de re-crearse en las creaciones.

Somos como esos niños que tienen amigos invisibles. Solo hay que ver cómo son los padres para darse cuenta de la inteligencia de esos niños. Tú, y algunos más, os acompañáis de personajes. Sois como niños.

Unos niños espléndidos.

Araceli Esteves dijo...

Muy buena la entrada, como siempre.
Pero ¿qué hay de esa novela terminada? ¿Cuándo la podremos leer?

Casilda dijo...

Es verdad que el baño siempre esta al fondo a la derecha aunque en mi casa no porque en nuestro afan de vernos las caras lo menos posible hemos ideado una independencia que comienza en lo urinario.
Deduzco que estas acometiendo una nueva empresa y andas con todas las ideas revoloteando libres(todavia). me alegro muchisimo aunque aun no hayamos podido leer la obra anterior que por cierto ya nos diras como conseguirla. ¡¡que ganas !!
Para mi el vacio tampoco esta en el folio en blanco , lo llevo yo dentro y me desespera . Ya me diras donde has comprado ese vacio tuyo en que se puede plantar de todo .
Un abrazo y un placer leerte .

Ana dijo...

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Gemma dijo...

El vacío está lleno de posibilidades. Y de promesas brillantes. Y no mancha ni ensucia apenas -ni tampoco decepciona- como llega a hacerlo la realidad concreta; siempre demasiado vulgar.

José Ángel Valente era un maestro en el arte del silencio y del vacío significante. Seguro que ya lo sabías.
Un beso

Albert dijo...

Muy interesante. Yo diría lo siguiente:

El vacío flota alrededor de uno, y es uno el recipiente.

Las historias, siempre inconclusas y siempre inexplicables, se descartan y se eligen solas: vuelan en el vacío y alguna de ellas te escoge para posarse y descansar un rato de tanta incertidumbre. Lo único que nos exigen es seleccionar y ordenar esos momentos capitulares, y es de hecho lo único que podemos hacer con ellas, por ellas: engullirlas, saciarlas y con mucha suerte y mucho esfuerzo, intentar cerrarlas, aunque sea parcialmente.

La escritura no proporciona libertad, sino más bien lo contrario. Quien se siente libre ante el folio en blanco se está inventado una historia, no rescatándola del vacío, no engulléndola ni saciándola. Siempre la cerrará en falso; y la historia se alejará, buscando otro en quien posarse.

Un saludo.

mi nombre es alma dijo...

El vacio o la creación no están como dicen algunos ahí fuera, como todo, todo, esta ahí dentro, al fondo a la izquierda de nuestra alma.

Un abrazo

Sombras Chinescas dijo...

Cincido con "Mi nombre es alma": no se teme al folio vacío, sino a la cabeza vacía.

Saludos.

Olga B. dijo...

"...Y que es absurdo entristecerse por ello. No hablamos ya de utopías, sino de cuántos segundos es capaz uno de permanecer en equilibrio sobre un ideal."
Simplemente cierto.

Bárbara dijo...

¿Tan poéticos son los de tu alrededor que tienes que traducir ese vacío? Fantástico, ISABEL.
Un beso, en todo el centro.

Sí, sí, mejor, MUYSEÑORESMÍOS.
Completamente de acuerdo, demasiada tontería con la creación, demasiadas bocas llenas con la palabra arte (como si no tuviera arte la que me suministra las verduras...)
Desde el Aleph se divisa todo, todito, todo, dicen. Ahora voy a buscar quién es el tal Gustav Meyrink, que yo me quedé en Borges...
Un beso.

Una enajenación que sin ambargo conduce a uno mismo, ¿verdad REYES? Adiestrada por ti misma, jeje, eso merece un azucarillo de los grandes.

Sí, creo que es así, RAÚL. Y que eso no cambia nada. Claro que también creo que cuando uno relee sus propias frases le parecen soberanas gilipolleces.

Me abrumáis, señor. Una feliz cochina glotona y retozante en el fango me vuelvo yo ante tan inmerecidos halagos, JOSEP.
Pero ¿por qué te decepcionas por kilometraje? eso no lo entendí.
Lo de comer con placer animal, eso lo comparto y lo practico con religiosidad.
Un beso animal(sin coma de por medio).

DONCE,nunca una envidia me produjo tanta perplejidad y ternura.
-un beso como un camión-.
Y ya lo creo, lo de Josep.

Horror vacui, NÁN, cuando digo eso no sé por qué, asoma por la parte de abajo de mi mente la cara horrorizada de Munch.
Una vive en el desierto así es que sólo teme al verde de los espejismos.
Fui niña responsable y madura, pero soy una adulta con una mentalidad tan morbosa (siempre ando imaginando tragedias) que tengo que poner a trabajar la fantasía para zafarme de ellas.
Y para niños, tú, no me jodas.

Bárbara dijo...

Gracias, ARACELI. Ay, lo de la novela se presenta incierto. Anda por ahí emancipada (custodiada por un ángel, eso sí), tratando de abrirse paso y ver la luz. A ver qué pasa.

Pues sospecho, CASILDA, que el vacío no existe. Que a menudo nos empeñamos en llamar vacío a la ausencia de algo (y mira que puede llegar a ser voluminosa). Lo de la independencia que comienza desde el urinario, me lo apunto. Grandes problemas de la humanidad se hubieran evitado de haber seguido esta máxima. Un beso.

Gracias, ANA. Ya te escribo. Saludos.

GEMMA, la realidad es tan cochinamente real, la muy cerda, que las obras maestras se vuelven churretes al pasarlas al papel,
Me alegra que compartamos afición por Valente. Un megabeso.

Cierto, ALBERT. El vacío flota alrededor de uno, y es uno el recipiente, eso me gusta. Pero no es pecata minuta eso de seleccionar y ordenar, ¿eh? Es el punto de vista sobre la vida.
Sí creo que proporciona libertad, uno se libera de las cosas al nombrarlas y a la vez las hace suyas. Una libertad vigilada, vale, pero libertad al fin y al cabo, sobre todo si uno ha estado preso.
Un saludo.

ALMA, al fondo a la izquierda, al sur de los lamentos. Dentro y fuera, creo que me perdí ese capítulo de Barrio Sésamo. Un abrazo.

SOMBRAS, a mí lo que me fascina es que a pesar de ese vacío mental que a todos nos asalta a veces, uno se pone a escribir y siempre, siempre, sale algo.

OLGA, ni siquiera es profundamente cierto, sólo simplemente cierto. ;)

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Pues, especialmente para ti, me parece muy recomendable el tal Meyrik. Seguro que te gusta. Lamentablemente, como cada vez que lo he recomendado ha sido dejando uno de sus libros, y como sabes, los libros ráramente se devuelven, pues eso, que no tengo ni uno ya. Tiene cuentecitos preciosos.

Un beso

Josep Vilaplana dijo...

Mi querida Bárbara,
A lo que me refiero -mal, sin duda-es que un blog es algo casi perfecto (a veces pienso que se parece a un cartero enloquecido, yendo de aquí para allá sin apenas descanso) pero un vasito de vino, una mesa sencilla -a poder ser de madera-, unas risas y, si hay suerte, una tarde sin aristas, es mucho mejor (hay es donde me decepciona el jodido quilometraje....). En fin, tonterías mías debidas, probablemente, a la altura y su correspondiente falta de oxígeno.
Un beso.

Bárbara dijo...

Lo buscaré, MUYSEÑORESMÍOS. ya me ha picado la curiosidad. Besos.

Ahora sí, JOSEP. La virtualidad tiene sus ventajas y sus desventajas, es cierto, pero soy de las que piensan que si se desea con constancia esa copa de vino, tarde o temprano acaba materializándose. Al tiempo. Un beso virtual!