jueves, 11 de marzo de 2010

Valencianamente

Valencia en 1928.
No creas que es fácil ser valenciana, no te lo vayas a creer.
Recuerdo el tiempo en que fui norteamericana, fui incluso estadounidense. Tenía 12 años y mi pelo lacio, mi voz apocada y yo acudíamos los domingos a merendar al Burger king. Por aquel entonces, el whopper y los aros de cebolla proporcionaban automáticamente la nacionalidad americana, ahorrando todo el molesto papeleo. El mostrador para pedir era tan alto, y el dependiente, uniformado de marrón y amarillo, con gorrita de marine, imponía tanto que, cuando repetía tu pedido por el micrófono, con esa impudicia americana, era como si te hiciera jurar, por dios y por la biblia, fidelidad a la constitución americana. Yo juraba y añadía una grande de patatas fritas, big chips.
Luego tuve que establecerme en un estado concreto y elegí Hollywood, claro. Vi todo Ford, Hitchcock, Welles, Huston, Wilder, Lubitsch, Hawks, Ray, Cukor, Keaton, Mankiewitz, Chaplin, Capra, Preminger, Tourneur. Penetré en la luz a través de la oscuridad. Luz californiana para más señas. De aquella época me quedó la costumbre de decir frases idiotas que quedan bien en pantalla y no tanto en la vida real.
He llegado incluso a ser ciudadana del mundo (fue aquel periodo en que tomaba drogas…).
Pero poco a poco, el poso sutil de los años fue estabilizando mi figura desde la base, y la españolidad fue subiéndome por los pies. La evidencia se asentó en mi estómago, rojo y gualda ya, y mi intestino dibujó inequívocas virgulillas de la ñ.
Ahora, a estas alturas de la vida, puedo afirmar sin ambages que soy valenciana, ineluctablemente valenciana, insoslayablemente valenciana, impepinablemente valenciana, si es que existe algo pepinable.
Y no creas que es fácil, no. La ciudad de la artes y las ciencias, Rita Barberá, los informativos de canal 9, Camps, el Papa, Fabra, cualquier programa de Canal 9, los falleros, Gürtel, el circuito urbano de Fórmula 1, el ladrillo, el Valencia CF, el toro embolao, el mesinfot, Lizondo, el ruido, las figuritas de Lladró, Carmen Alcayde, lamarededeudelsdesamparats, Cristina Tárrega, la ruta del bacalao. Las imágenes se aceleran con frenesí de super 8 en mi mente, superponiéndose sin orden, copulando sin control, hasta que revientan como una traca, como una ristra de masclets que al estallar, dejan el magnético sabor de la pólvora en la lengua y el eco de una aguda nota de Nino Bravo pulverizada en el ambiente.
Y me siento bien. Valencianamente bien.

21 comentarios:

strongboli dijo...

Uy uy uy... Ya te veo, de aquí a poco, promoviendo referéndums por la independencia.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Una biografía. Además acelerada. Geografías del corazón. Mapas del alma. Lo de ser valenciano habiendo pasado antes por L.A. también lo he vivido yo. En Córdoba. Besos. Hacía, mala cosa, que no entraba por aquí.

Vicent dijo...

Y eso que tu estas en la capital del reino, no te quiero ni contar como llevamos la valencianidad por Alacant y alrededores....

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Pues por razones que seguramente no se te escapan, a mí me resulta más difícil. Pero, lo de ser valenciano, lo tengo bien asumido: los defectos, por eso… y las virtudes, si algún día las tengo, por lo otro.

Te lo paso todo. Menos lo del mesinfot (ya te decía…) o lo de lamarededeudelsdesamparats (y lo otro, lo que nunca recuerdo: boixos y no sé qué más): eso… eso es bonito… : Era un huerto alegre cuajado de flores, en la vega hermosa que el Turia acaricia… Allí cierta noooche dio cita indiscretaaaa a un humilde artista que fiel la adoraaaaba… No me faces desgraciat…”. Mujer… eso no se toca…

Entiendo que seas tan impepinablemente valenciana, como yo lo soy pepinablemente… La vida…

Huía como loco de Valencia (ya sabes: Chulilla), pero como cantaba doña Concha, el vino fuera de España y los petardos fuera de Valencia, tienen su aquel. Bueno, el olor de la pólvora, ése, sí. Y, con todo y todo, me ha jodido que últimamente esa cosa que tenéis por ahí, conocida como El Cobra, haya dicho lo que yo tantas veces sentí en mis campañas inagotables de peladas, que para otros sería una especie de campañas cacofónicas, o similar... … … (Les Biches... de trop lontemps).

“… el eco de una aguda nota de Nino Bravo pulverizada en el ambiente”. ¡Coño, Bárbara… ni se me había pasado! (No si siempre lo he dicho…).

Me siento bien. Valencianamente también.

Un beso de bunyol d’or… o una traca de ellos.

Jorge dijo...

Vaya... yo soy valenciano. Bueno, mejor dicho, alicantino. Sin embargo nunca he sentido que sea de allí jejeje. Hubiese querido vivir las tradiciones de las fallas, las hogueras, las tracas, las procesiones de moros y cristianos, etc, pero en su lugar he podido disfrutar igualmente de los Miguelitos de la Roda, la feria de Albacete, el arte de Gaudí y Dalí, las macrocelebraciones del equipo de fútbol que desde pequeño adoro (el Barça), etc etc.

Ni soy alicantino, ni soy albaceteño ni soy catalán. Pero a la vez soy un poco de todos esos lugares.

Un saludo!

Reyes Uve dijo...

jajaja
...
Es curioso eso de que al ir madurando uno se reconcilia con sus orígenes.
Por qué será??
Un beso por sevillanas.
Jeje.

mi nombre es alma dijo...

Si es que lo tenemos todo. Por eso hoy me siento valencianamente bien, cojo tu traca y le pego fuego a Rita, a su muñeco se entiende, o no.

Un abrazo

Miguel Baquero dijo...

Dí que sí, mujer. Per a ofrendar moltes glories a España...
Claro que se puede ser, a la vez, valenciana y hollywoodiense, ¿por qué no?

Raúl dijo...

No voy a ser yo quien te discuta el mérito, querida mía, pues yo todavía no lo he conseguido; sentirme bien siéndolo, digo.

Casilda dijo...

Son cosas de la edad (y de haber sido tan americana antes )que uno empieza a ver su pueblo con otros ojos .
A mi me pasó al volver al mio despues de tantos años y me ha acabado pasando como a todos los de aqui, que llueve 4 dias seguidos y nos entra reuma y eso que yo venia del pais de las aguas .
Por cierto , no conozco Valencia pero me muero de ganas de pasarme por alli, todos vienen encantados .
Un abrazo

Josep Vilaplana dijo...

Recuerdo perfectamente que al nacer, la comadrona, una gallega pizpireta de mediana altura y cachete excesivo, le dijo a mi madre: enhorabuena, ha tenido usted un catalán. Mi madre, nacida en Bocos, pueblecito castellano tan casi nada que apenas le cabe el día con sus horas todas, le replicó: por favor, me hará usted el favor de avisar a mi marido, es ese aragonés lívido que hace un rato se ha desmayado delante de la máquina de café. Ya un poco mayorcito, recuerdo haber amado a una inglesa de Lavapiés que repetía, de forma obsesiva y justo en el meridiano de nuestras extrañas refriegas amorosas: ¡Cómo Granada no hay nada! Ahora, mi querida Bárbara, y por culpa de ese amigo medio macro que escribe micros -Pere Herrero-ando en trámites por ver si me aceptan como valenciano de “pata negra”, esos de toda la vida. Entenderás que con semejante biografía sea un nacionalista infiel que apenas logra ser de donde alcanza (recuerdo un día, sin duda excepcional, que llegue a ser de veintisiete lugares distintos –incluso maorí durante veinte minutos-).
Un abrazo andorrano Bárbara, es decir, un abrazo tipo paraíso…fiscal (sin IVA, sin ITP, sin nada…a pelo impositivo) y de nuevo enhorabuena por tus novísimas palabras..

Miguel dijo...

A mi me gusta la alegría absurda de Rita Barberá y me parece lo más falleramente quintaesencial y surreal de Valencia. (Creo que aparte la señora es algo de nosequé, pero eso me da igual, me gusta ella en sí).

Gemma dijo...

Ay, la identidad, tan moldeable y prismática ella. (Te lo dice una catalana-no-nacionalista-de-pura-cepa). Tu perfil me ha hecho reír. A mí también me sonrojaba la falta de pudor con que proclamaban a los cuatro vientos que te ibas a zampar una hamburguesa doble con queso...
Besos

Pedro Herrero dijo...

Advierto que en tu explosiva declaración, perfumada de esa pólvora tan necesaria como saludable, no se menciona la paella, que imagino habrá ganado al fin por goleada a los menús intrusos llenos de grasas saturadas. Mi manera particular de honrar a tu patria consiste en reproducir ese guiso en mi casa, con una frecuencia inalterable, introduciendo unas cuantas variantes lícitas que no llegan a desvirtuar su esencia mediterránea. Con esa herencia gastronómica bien asimilada, puedo asegurarte que, a pesar de mi filiación republicana, me siento tan súbdito del Reino de Valencia como el que más.

NáN dijo...

Esta entrada, que podría subtitularse "Locamente local", hay que guardarla para una antología del disparate (de los nacionalismos). Me lo he pasado bárbaramente leyéndote. (Este adverbio pasa a tener un nuevo sentido para mí: con tanto subtexto no va a haber quién se entienda; bueno, ¿y por qué ese futuro? No hay ya quien se entienda).

A lo que íbamos. Es una proclama de internacionalismo, lo tuyo. Adaptarse físicamente al ambiente y lo demás son cuentos. "Ni soy de aquí, ni soy de allá, ni tengo edad...", que decía la canción.

Pero a pesar de todo eso y tanto de eso, a pesar de tanta cultura y tanto alejarse de la tontería nacionalista, ya sea periférica o del centro mismo del Infierno Virgulillo, de pronto nos acercamos a una mascletá, tanto que hay que guardarse las gafas para que no nos vayan a estallar sobre los ojos, y cuando termina, entre el ruido y la pólvora, mandamos todo lo que somos a la mierda y empezamos a cantar "Som fills del poble".

Esto no puede durar.

Berlanga, uno de los mejores valencianos que ha dado el mundo, en su última película testamento, como última imagen, la cámara toma una pintada en un muro, que dice "Tengo miedo".

Me cagué en la silla.

Jaht dijo...

¿Porqué para poder ser lo que uno se resiste a ser ha de pasar indefectiblemente por la charanga, la pandereta, las cutrestrellas y los señoritos?

Esos representantes que has citado viven en el falso mundo del papel y ya les queda poco para ser quemados.
Nosotros los extremeños os reconocemos más en la horchata y no la vamos a utilizar para apagar el fuego.

Sombras Chinescas dijo...

Original y divertido. Enhorabuena.

saludos.

Bárbara dijo...

La única independencia que pienso promover, STRONG, es la de mi conciencia.

Ya lo creo, EMILIO, tú aún has sido más americano que yo, entre el cine y el jazz, casi te ganas un rifle y un pavo gratis para el día de acción de gracias.
;)

Sí, VICENT, no quiero ni imaginar cómo es allí por las provincias…

Tú tienes nostalgia de la terreta, MUYSEÑORESMÍOS. Claro que lo mismo te sucedería si hubieras nacido en Alaska, en el desierto de Gobi o en Sebastopol.
Un fuerte abrazo, paisano.

JORGE, yo no sé qué es sentirse de algún lugar, yo vivo encima de la tierra no dentro.
Pero adaptarse a cada sitio es síntoma de inteligencia, sin duda.

Es verdad REYES, no sé por qué será. Pero sucede, en todos los sentidos. Besitos.

Se entiende, ALMA, se entiende. Lo de quemar el muñeco y el modelo natural. Un abrazo.

MIGUEL, se puede, se puede. Las combinaciones son infinitas.

RAÚL, no hay mérito alguno. Es simple pragmatismo. Lo conseguirás.

Bárbara dijo...

Pues ya sabes, CASILDA, cuando quieras, te vienes para aquí que te enseñe las virtudes ocultas de la terreta. Y no te lo digo por decir.

Así me gusta la gente, maleadita, mezclaíta, JOSEP, con un poquito de aquí y otro poquito de allá. Nacionalista infiel. Eso también me gusta, es el único nacionalismo que yo aceptaría, me haría nacionalista logroñesa, o vallisoletana, sin necesidad de vivir allí por supuesto.
Ese abrazo andorrano lo adquiero aunque venga gravado con el nuevo IVA.

Lo de Rita es asombroso, MIGUEL, lesbiana, alcohólica y conservadora, con alma de camionero y fachada de maruja. Es valenciana sin duda.

Me encanta eso de catalana no nacionalista de pura cepa, con furor y pedigrí, claro que sí. GEMMA. Besos.

Por supuesto, no hablé de lo bueno, PEDRO, los arroces también son mi debilidad y mi atajo directo con la tierra. Pero como te tomes muchas licencias, te mando a los representantes del purismo paellero para que te multen, cuidado.

O con peinetas y a lo loco, podría titularse, NÁN.
Me encantan tus subtextos enredándosete entre las barbas.
Estoy de acuerdo con lo de las mascletás, hay emociones que pasan por el cuerpo sin pasar por el cerebro.
Y en última instancia, el miedo, siempre el miedo.

JATH, porque en el fondo es lo que nos hace felices, que si prestigio, que si poder, mentira. Una buena juerga, charanga y pandereta. La horchata que venden envasada sí va bien para alagar el fuego.

Gracias SOMBRAS, un placer tu visita.

moreiras dijo...

Si tan sólo unos pocos más pensara el mismo "a pesar.." que tú, otro gallo cantaría... Aunque estoy seguro que tu identidad es un espeso magma donde lo valenciano es tan sólo una parte más... Un placer Bárbara... Y saludos (que hacía ya tiempo;)

Bárbara dijo...

No hay como estar fuera para que pierdan peso los "debido a" y ganen los "a pesar de". Un besito.