lunes, 4 de enero de 2010

La frontera

Debería hacerme vegetariana, me dije el otro día, la tripa rellena de cordero, de foie, y de jamón ibérico. Seguramente es por el libro que estoy leyendo, Elizabeth Costello, de Coetzee, que a ratos es interesante y a ratos un coñazo total. Eso sí, para amenizarlo, la cabeza de Elvis Costello con sus enormes gafas de pasta han estado asomándose, como un conejito saltarín por entre las páginas del libro, por esos absurdos devaneos de la libre asociación.
En una de sus conferencias, dice el personaje de Coetzee, una anciana escritora llamada Elizabeth, que los animales que criamos y nos comemos son tratados como los judíos en los campos de concentración, torturados sin piedad hasta la muerte. Y nosotros somos ese pueblo alemán que mira hacia otro lado para no ver el horror que subyace en los mataderos, cerca de todas las grandes ciudades. Somos culpables. Nosotros somos las bestias. Y no sólo lo dice, lo argumenta.
Me ha creado bastante desasosiego.
Yo no suelo matar a los bichos, pero este verano aparecieron en la despensa pequeñas bolitas negras que se movían desde el fondo del cuscús, los cereales, el azúcar o los fideos. Me limité a limpiar y tirar. Un día, al abrir el armario, oí un sonoro revoloteo, y cerré deprisa. Más tarde, enormes mariposas me restregaban sus vivos colores naranjas y negros al encender la luz de la cocina.
Así fue como me convertí en genocida de palometas, justificándolo por mi superviviencia y la de los míos. Nuestro alimento o ellas, nosotros o ellas.

Pero ayer maté a una tijereta sin motivo. Encendí la luz del dormitorio y allí estaba, escalando la pared, moviendo histéricamente las antenas en señal de emergencia.
Se aproxima el monstruo gigante, armado con una enorme zapatilla, estoy perdida, sopeso mis posibilidades de escapar, una entre mil, estoy en campo abierto, y aunque tengo muchas patas, son todas tan cortas que nunca alcanzarán a ponerme a cobijo, que sea lo que Dios quie… Cras. Ya sólo soy una pequeña mancha en la pared.
Aún habiéndome puesto en su lugar, como es habitual, maté a la tijereta. Me maté. Ni siquiera pensé en libros carcomidos, en letras lentamente devoradas en la oscuridad, en que yo soy mis libros. Sólo me dije: total, entre llevar una vida de tijereta y estar muerto….

¿Dónde está la frontera que divide a un asqueroso asesino de mí, a un nazi, a un parricida, a un uxoricida de la asesina de la zapatilla, esa que sabe que se torturan y matan animales cuyo cadáver luego mastica y traga con deleite mientras sonríe en rojo sangrante, la conciencia limpia por la inopia?
Y pensé si es posible aproximarse a una ética incontestable, a unos principios universales que sirvan en la intimidad, adoptar unas convicciones claras cuyos hilos puedan estirarse hasta el final, limpiamente, sin enredarse en contradicciones. Poder mantenerme a salvo y no ser culpable.

Dicen que los tomates gritan al ser arrancados de la mata.

Al día siguiente, mientras cenábamos un rodaballo, lo comenté con E. Le confesé mi asesinato gratuito y mi angustia ante la dificultad de establecer fronteras éticas claras, ante los peligros del túnel unidireccional y autoprotector de nuestra mirada, ante la hipocresía y la crueldad.
Con su terrenal sabiduría, E. dijo:
- Y sí, no hay un principio universal. Pero una cosa es cuestionarse la frontera y otra es cuestionarse permanentemente todo el territorio. No se puede vivir así.
Me pareció una buena respuesta aunque aún no sé qué conclusión extraer.

22 comentarios:

Elvira dijo...

Mi solución (de momento) a ese dilema es ser medio vegetariana (comer la mitad carne que la mayoría de la gente, como proponía NáN) y comprar carne de animales que han vivido más felices (como por ejemplo los pollos de corral, que pueden corretear y comer más sano, no están hacinados sin dormir comiendo pienso de día y de noche... o eso me han contado, vaya usted a saber). También compro ternera de montaña, que anda medio suelta y come hierba. Más sano para ellos y también para nosotros.

(Cuántos paréntesis, no sé por qué :-))

Sí, es bueno plantearse los límites, no todo el territorio cada día. Me parece una buena respuesta.

Flx dijo...

Sí, lo que sigue es de AVATAR, para que aprendan los que se quejan del guión...
"tu alma vuelve con eiwa, tu cuerpo se queda"
ÑAM ÑAM ÑAM

Las bondades de la ética y la coherencia nos permiten aplicar la fórmula por igual al cuadrúpedo que al brote de soja. Que también tiene su miga, digo yo, eso de hacer brotar una semilla para impedrirle, cruelmente, florecer y transmitir su legado.

Matar por supervivencia ya son palabras mayores. Corre uno el riesgo de quedar estigmaitzado como el xenocida del termitero de la puerta del dormitorio. "El xenocida del xilófago" grabado sobre tu lápida.

¡Malditas cadenas alimenticias!

Araceli Esteves dijo...

La frontera es realmente sutil, tal vez inexistente. Pero quedarse en ese pensamiento es entrar en una rosca sin fin. Pura paranoia.Yo de pequeña pasé una época muy agobiada, y cuando digo MUY es MUY, por todos los microbios que respiraba o pisaba. Me sentía una asesina múltiple. Nadie es inocente.
Pero de asesina a asesina: feliz año nuevo.

Jaht dijo...

Hay muchos vegetarianos que votan opciones políticas (o sistemas políticos) que se basan en el exterminio, y no sólo de animales.

Estoy de acuerdo en que hay que evitar la tortura de los animales que nos comemos.
Lo tuyo con la tijereta puede ser reprobable (porque imagino que no te la comerías), pero peor hubiera sido encerrarla en una caja de cerillas y arrancarla cada día una patita y acabar haciéndola rodajas con su propia herramienta.

Pedro Herrero dijo...

Me quedo sin saber si los vegetarianos son mejores amantes. Es un dato que difícilmente cambiaría mis hábitos alimentarios, pero lo digo porque el saber no ocupa lugar.

Hace tiempo, un amigo del trabajo me habló de una empresa andaluza: “Cerdolísing”. Tú compras un “garrí” (cochinillo, en catalán) pero como no lo puedes tener en casa, esa empresa se encarga de alimentarlo. Periódicamente te manda informes comentando los progresos del animal, incluyendo fotografías. Cuando llega el tiempo de matanza, te desplazas a las instalaciones de la empresa durante un fin de semana, y regresas a casa con el producto debidamente manufacturado.

Yo lo siento mucho pero no puedo sentirme culpable de consumir productos cárnicos. Mi abuelo sabía degollar un pollo para aprovechar la sangre antes de que el animal muriera. Afortunadamente no he heredado esa habilidad, y me da igual que las pelotas del cocido ya no tengan el mismo sabor. Pero sigo comiendo las pelotas del cocido, y me conformo con evocar el sabor de antaño. Y como en materia sexual nunca he pretendido ganar una carrera, si no llego el primero al menos me entretengo mirando el paisaje.

Un abrazo, Bárbara. Y feliz año a todos los lectores de esta bitácora.

Isabel dijo...

Estoy de acuerdo con E. Ahora mismo en un documental un estudioso de las moscas está explicando la mejor forma de matarlas.
Otro estudioso del derecho diría que tus "matanzas" son en defensa propia.
Y un médico que lo importante es estar sano comiendo de todo.
Yo casi no como carne, aunque no soy vegetariana y no sé si serán mejores amantes, pero lo que es seguro es que la barriga no les estorba.
Besos y buen provecho.

Pedro Herrero dijo...

Hablando de barrigas, tengo entendido que Montserrat Caballé es vegetariana.

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Quizá no tenga nada que ver con tu escrito, o puede que sí, pero me ha hecho recordar cómo en algunos campos de concetración naciz, ponían la célebre habanera "La Paloma" de Sebastián Iradier, cuando los llevaban camino del horno. No, la culpa no era de la canción ya que en diferentes paises la relacionan con otras cosas: bodas, bautizos, etc.

(¡Menuda respuesta la mía!. Tú planteas un asunto desde el cerebro y yo te contesto desde las tripas!... No me lo tengas en cuenta).

Un beso.

mi nombre es alma dijo...

La frontera es la tortura, no hay que sobrepasarla, pero en el territorio convivimos todos y nos alimentamos todos como lo hemos hecho siempre. A mi me gusta el jamón, me como el jamón, disfruto comiendo jamón. No quiero que el cerdo sufra, aunque si quiero que muera ¿no?. Es un territorio bastante peculiar y ambiguo, pero es lo que hay.

Un abrazo, me voy a preparar la cena, unas chuletitas hay.

Miguel dijo...

Lo del señor este que compara a un niño judío -o gitano, que los hubo-camino de las duchas, con un pollo o un ternero, es la prueba mayor de que el Nobel se lo dan al primero que pasa por allí.

Y ojo, cuando alguien os dice que quiere dar derechos de hombre al animal, en el fondo está promoviendo dar derechos de animal al hombre.

O como dijo el gran Ramón: "La única diferencia entre un mono y yo es que al mono no le importa la diferencia".

Antonio Aragues dijo...

Hay varios comentarios que me parecen acertados. En primer lugar la respuesta de E. me parece brillante y una invitación a la reflexión sin angustia. También me parece cierto que la frontera es la tortura y aceptar que la vida no está exenta de crueldad. El que un león mate y coma vivo a un pequeño cervatillo forma parte de la vida y la naturaleza; también el que un caballo, con el rabo, pueda matar moscas porque le molestan. Ser civilizado no consiste en no aceptar que existe crueldad, sino en evitarla en lo posible.
En cuanto a que los vegetarianos son mejores en el sexo, me parece una estupidez. La sociedad competitiva en la que vivimos crea categorías hasta en eso. Saludos

NáN dijo...

Ay, Bárbara, cuidado con la frontera, que es un territorio peligroso. Al menos, en el Far West lo era. Recuerda muy bien Elvira que hace poco publiqué una entrada diciendo que soy BICo (baja ingesta cárnica). No hace falta comer tanta carne, no es bueno para nosotros, y además está creando un estropicio de mucho cuidado en el planeta. Pero he llegado a ser BICo porque me lo pedía el cuerpo, antes de leer la Declaración de Barsac, en la que científicos de elite nos piden que reduzcamos a la mitad la carne que comemos.

¿Insectos? A saco Paco. La Tierra al final será de ellos, así que no está de más que entretanto les demos algún disgusto que otro. A cada uno según nos vaya con ellos (respeto a las arañas esas de patas enormes, porque se comen otros insectos). Me rasco y hurgo el alma y no encuentro ninguna de sus partes herida por mis insecticidios, porque desde luego no estoy dispuesto a colaborar en la vida de una tijereta que un día, durmiendo yo, me dé un tijeretazo.

En esa frontera, lo único que me preocupa es ser el más rápido en desenfundar y el que más puntería tiene.

En cuanto a la amanteduría, es sabido que lo que nos convierte en mejores amantes es tener un buen amante. Lo demás, tonterías de gimnasio.

Y estoy totamente de acuerdo con los que dicen que, ya que hay que comer algo de animales, pues ser vegetariano total es muy difícil y requiere saber mucho, interesa sacudir el monedero y pagar de más por la felicidad de la gallina que puso el huevo que acabo de cenar. A la espera de que su alma nos lo agradezca en uno de esos cruces transmigracionales tan divertidos, el cuerpo nos lo agradece ya mismo.

Esther dijo...

La frontera no existe. Ni un manual de instrucciones que nos abra las puertas del cielo y nos cierre la de la mala conciencia.
Qué nos queda entonces. Hacer el bien, a nuestra pequeña forma, aunque sea de vez en cuando.

Casilda dijo...

Tiene razon E, no se puede estar cuestionandolo todo porque acabariamos como las maracas de Machin y lo de las fronteras es peliagudo.
Una curiosidad , a mi me gustaban mucho los toros hasta que me regalaron un perro, entonces me dejaron de gustar , dejé de ver corridas pero no las cuestiono.
Y los bichos me dan pavor, tanto que ni soy capaz de matarlos con mi propia zapatilla, veo una cucaracha y actuo igual que si viera un tigre de Bengala .
Hay cosas que prefiero no pensarlas pero comparar un animal con un niño judio me parece una barbaridad de tal calibre que me entran ganas de poner en una parrilla al que lo ha dicho .
Un abrazo

Reyes Uve dijo...

Tremendo lo que planteas.
Me pasé el verano gaseando avispas porque , aunque no me hacían daño, me molestaba "saber " que estaban ...así pues...tendrá el racismo genocida la misma base?? Cuando quieres eliminar otras formas de vida sólo porque un día te pueden picar y joderte un bonito día de verano ?
O sólo porque son potencialmente peligrosas por cantidad o por diferentes?
Fue esto lo que impulsó a los gobernantes asesinos de la historia a acometer limpiezas étnicas?
Porque el germen del ataque inicial (como tu zapatillazo a la tijereta ) sigue siendo el miedo.


...
Bárbara , eres única como polemista.
Esto arde .
Me encierro a pensar .

Bárbara dijo...

Excelente solución, ELVIRA, voy a aplicarme el cuento, que yo mucho blablabla, y poco lerele. Los paréntesis son fantásticos, cabe todo lo que uno quiera, y hasta salen cosas nuevas de ellos (como de una chistera;)) Besos.

FLX, es que no he visto la peli. Yo no me preocupo en exceso por mi alma, ¿qué son 21 gramos comparados con 58 kilos de carne?
Y sí, es cierto, esta vida, con todas sus cadenas, resulta cruelmente interesante...

¿En serio, ARACELI? Eso sí que no lo había oído nunca. Yo se la tengo jurada a esos bichitos invisibles porque casi se llevan a mi Brunito con sólo un mes, alegando como coartada la meningitis. Guerra a ellos y para ti un año sano, sano.

Jeje, JATH, no me la comí, no, aunque bien mirado, una tijereta al hidrógeno con reducción de Pedro Ximénez...mmmm, no, va a ser que no. La imaginación del ser humano para exterminar no tiene límites, desgraciadamente.

Pues yo tampoco lo sé, PEDRO, porque todos mis amantes comían carne (o al menos pescado...).
Había oido hablar de lo del cerdolising. Yo así no podía comérmelo, acabaría creando una ONG "cerdos sin fronteras", apadrina un cerdo. Y es que, a diferencia de tu abuelo, yo soy una auténtica hipócrita.
Un abrazo, y sigue admirando el paisaje. ;)
¿en serio la Caballé es vegetariana? yo sé que se atiborra de bombones...

Sabia ISABEL, creo que una de las claves es no autoetiquetarse, cual producto del Mercadona. "Soy vegetariano", "soy adventista del séptimo día". Así, no siendo radicalmente excluyente, uno llega a acercarse más a sus propios principios (y de paso pierde la barriguita...)
Y sí, hay tantas formas de explicar el mundo, que parece que no cupieran en éste. Besos.

Las mejores respuestas salen de las tripas, no lo dudes, MUYSEÑORESMÍOS. Eso de que los sentimientos viven en el corazón es mentira, viven en las tripas (y algunos en las vísceras). En los nazis mejor no pensar mucho porque revuelven las tripas.
Otro beso.

strongboli dijo...

Asesina, más que asesina...

Bárbara dijo...

Difícil lo que planteas, ALMA, porque también dentro de la propia tortura existen las fronteras. Supongo que es cuestión de hacerlos sufrir lo menos posible, pero ¿atendiendo a qué? ¿a nuestra superviviencia? ¿a nuestra alimentación equilibrada? ¿a nuestro deleite gastronómico (léase foie, por ejemplo?)Difícil.
Y dicho esto, espero que te aprovecharan las chuletitas. Un abrazo carnal.

MIGUEL, buenísima la frase del gran Ramón (¿cuál es el grande para ti?).
Mira hasta donde llega mi ignorancia que ni siquiera sabía que a Coetzee le habían dado el Nobel. De todas formas, no lo dice él, sino uno de sus personajes, al que su hijo da réplica de forma brillante. Lo sé, así, fuera de contexto parece una tontería pero leído, te aseguro que no resultaba tan descabellado, el discurso estaba bien armado.

Es una buena definición de ser civilizado, ANTONIO. A veces los más expuestos a caer de lleno en la violencia son los que reniegan radicalmente de ella. Al final, eso: reflexión sin angustia, pequeñas contribuciones personales, y una ética de andar por casa, cómoda, calentita y que se adapte a nuestras hechuras.

Genial, NÁN. Y ahora pensarás que no leí tu entrada. Y sí, por supuesto que la leí, y además seguro que influyó en la mía, pero entre la memoria de pez que tiene una y lo desagradecida que es... dejémoslo ahí.
Yo voy reduciendo paulatinamente la ingesta de carne y aumentando paralelamente la cantidad de polvos(y además, mentirosa, me estoy cubriendo de gloria...).
En fin, que me quedo más tranquila sabiendo que he contribuido a contener la superpoblación insectil. (y porque sé con seguridad que si me reencarno, no será en un insecto, sino en una rata peluda).

ESTHER, supongo que ese pequeño bien va dibujando micropuntos, líneas fronterizas que sólo se ven nítidas cuando uno se aleja, límites que, aunque necesarios, no son inamovibles.

Curioso, curioso, CASILDA, lo de los toros. A mí me parece que en la mirada de un perro está resumida toda la animalidad, incluida la humana. Y debe haber un gen femenino que provoque la aversión a las cucarachas. Yo puedo enfrentarme a todo tipo de bichos (incluidos los de Hacienda) pero es ver una cucaracha y salgo huyendo histérica. Beso.

es laxo, laxo el concepto, REYES, Lo de sentirse atacado es tan subjetivo. Seguro que los violadores se sienten atacados por esas minifaldas tan cortas, y Bush decía sentirse atacado por armas inexistentes (bueno, esto es distinto, él sólo quería bromear...)
seguro que a las tijeretas, mis zapatillas les parecen armas de destrucción masivas.

Bárbara dijo...

Te colaste cual tijereta, STRONGBOLI, a que te doy con la zapatilla...

Elvira dijo...

"¿Insectos? A saco Paco. La Tierra al final será de ellos, así que no está de más que entretanto les demos algún disgusto que otro." Buenísimo, NáN. Yo tampoco me siento nada culpable por mis insecticidios.

Ay no, por favor, Bárbara: en una rata peluda nooooo....

Clara Castillo dijo...

Qué bueno! Me encnata que te plantees cosas. También quiero hacerme vegetariana, y si bien como poca carne, a veces me tiento con los procesados (formitas de pollo, etc). Con respecto a matar animales, insectos, vegetales, etc, creo que es una cuestión de supervivencia. También tuve que matar hormigas cuando se habían metido en mi alacena a comerme los alimentos. También aplasto mosquitos cuando me zumban en el oído y les producen alergias de piel a mis hijos. También uso tomates para mis ensaladas y también a veces como pescados o pollo. Si uno no come, se muere. Si no matamos insectos, ratas, etc., estos nos invaden y se hacen más fuertes que nosotros.
Distinto es matar porque sí, cazar por diversión.
De todos modos, sigo luchando por hacerme vegetariana (y a mi familia). Un poco por pena, y otro poco por asco.
Besos!! Ojalá lo logremos ¿no? Dicen que se vive más y mejor... :)

Diseño Web dijo...

Woou! realmente no puedo creer esta noticia, pero me parece excelente intentar otros métodos alimenticios para nuestro cuerpo tal ves funciones y nos sintamos mejor física y emocionalmente.