lunes, 27 de abril de 2009

Violeta


La vida era vida también entonces,
seguida, espesa, monótona,
vibrante, melancólica, violeta.
Amasan las yemas del recuerdo
sus mentiras de tiempo,
pan con que tragar un presente sin sal,
esas tardes adolescentes de tedio
en las que aún no existía el pasado,
sólo los sueños atrapados
en las largas horas blancas
de un pupitre desgastado.

Despierta ya al presente estático,
las nubes corren bajo nuestros pies
blancas o azules,
azules o blancas,
nubes que contemplan la vida,
la misma vida de entonces,
seguida, espesa, monótona,
vibrante, melancólica, violeta.

miércoles, 22 de abril de 2009

Homenaje


Escribimos a medias mi soledad y yo. Para ser exactos, a ella pueden atribuírsele las tres cuartas partes de mi, ejem, obra y a mí sólo ese cuartito oscuro al fondo del pasillo. Sé que no soy para nada imprescindible en esta historia, pero a ella le gusta hacerme creer que no es así, que mi opinión cuenta, aunque sea una opinión contaminada por el exterior, una opinión a veces expresada únicamente para hacerla rabiar.
Ella siempre me espera en el despacho, acomodada en su sillón de piel giratorio, las piernas cruzadas sobre la mesa.
Yo en cambio la abandono siempre que puedo, antepongo cualquier fiesta banal, cualquier café sobrevenido, a estar con ella y con su proyecto, como si la vida fuera justamente el reverso de su compañía. Y sin embargo, tantas veces me ha parecido ver a esa vida correr entre los renglones con sus patitas de alambre, saltar sobre las emes, columpiarse de una g, descansar en el regazo de una S mayúscula.
En eso estamos ella y yo, ella sin pensar en nada más que en su historia, yo, aunque hipócritamente se lo niegue, soñando con el reconocimiento, acariciando las partes más sensibles de ese ego crecido que bombea sangre desde su mismísimo centro, y cuyo deseo se adivina insaciable.
Cuando esto termine, ella se hará a un lado, se quedará en su tranquilo rincón y dejará que sea yo quien se lleve el aplauso, la colleja o la indiferencia, como si yo fuera la auténtica protagonista. Y yo la traicionaré sin dudarlo. La abandonaré cobardemente como se abandonan con la espalda esos ojos que han visto demasiado.
Y sin embargo, ella sabe que la necesito para la próxima aventura. Sabe que sin ella yo no soy nadie.
Jamás hallé compañero más sociable que la soledad, dijo un tal Henry David Thoreau. Espero que al menos esto le sirva de homenaje.

domingo, 19 de abril de 2009

Y tú, enano, ¿de qué vas?


Y tú, enano ¿de qué vas? ha amenazado públicamente con decirle Luis Herrero a Sarkozy en cuanto lo vea. Claro que sí. Con dos cojones. Aunque sea en medio de una cumbre económica, mientras se debaten medidas para impulsar la economía mundial. Y tú, enano, ¿de qué vas?
Al margen de que el ego con alzas del francés entienda o no el español, no creo que el presidente galo se sienta herido por estas palabras y se marche lloriqueando pal Elíseo, la verdad.
Y todo esto viene porque le han pillado diciendo que Zapatero muy inteligente, lo que se dice muy inteligente, no es. Lo cual es mucho peor que decir que es un poco tonto. Es incluso peor que decir que es un tonto integral, un tontolhaba, un tolhigo, un tonto a las tres.
Y digo yo que, no es por nada, pero ¿no se nos están achiquillando en exceso los políticos, no se están perdiendo las formas y se está devaluando de forma alarmante el discurso político?
Los políticos de hace unas décadas me parecen hoy los sabios de la antigüedad. En las imágenes en blanco y negro o en el verde desvaido de los 80, se les ve con otro tono, con una seriedad, una gravedad, una madurez inconcebibles hoy. No estaban infectados por el virus del marketing gestual y corporal.
Podríamos decir que el culpable es Zaplana porque diciendo esto casi siempre se acierta pero no, parece que es un hecho ampliamente extendido y sin un foco localizado.
Aguirre se coge una rabieta con la seño porque no le permite entrar con su botellín de agua en clase.
A Bibi le dio una pataleta porque no le dejaban usar sus palabras inventadas (como mi hijo cuando dice digusaurio y le digo que es dinosaurio, o cuando dice tengo sipo ¿qué tienes qué? Sipo… querrás decir que tienes hipo… Eso, sipo. Hipo. Sipo. Hipo...



Se nos están abenjaminando los políticos, me da a mí la sensación: puede que sea por ese afán desmedido, tan en boga hoy, de asociar la felicidad a la juventud, y la juventud a la frivolidad, y la frivolidad a la inconsciencia y la inconciencia a la estupidez. En resumen, esa manía de asociar la felicidad a la estupidez. Y nadie negará que esa conjunción casual y perfecta se da de forma sospechosa en la sonrisa de nuestro presi.
Tal vez sea simplemente que el discurso se hace más puro, que se despoja de todo lo superficial y vuelve a sus orígenes. Y así, pronto veremos a Espe, con sus dos coletas y sus zapatos de tacón con calcetinitos (¿ha sido un déjà vu?) decir entre pucheros: es que Gallar no me ajunta, o a Gallardón: es que es muy mandona. O a Rajoy con su lengua de trapo: jopeta, el juez Garzón me tiene manía, y Zapatero: Obama es mi amigo y el tuyo noo, halahalayhala, y a Blanco: Chincha rabiña, cómete una piña…
Así es que ¿qué hacemos con ellos? ¿Los castigamos sin postre o exigimos que nos hagan la prueba de paternidad?



miércoles, 15 de abril de 2009

Viento del norte


Caí en el charco de la melancolía.
Mamá, siempre que llovía,
me ponía horribles botas de goma
pero su cara no estaba en las nubes,
no estaba en esas nubes.
Luego la adolescencia fue un charco sin fondo,
y sin botas,
en el que algunas niñas se ahogaron –no la mía-
la mía no.

Ella soportó un invierno más entre campos de viento,
durmiendo a la intemperie salada,
dibujando tristezas de tiza con sus manos,
menudas como nubes,
preguntando, con su diminuta voz de canica
por qué el sol flota
en el fondo de un vaso de duralex

Me bebí sus palabras,
la acaricié en la oscuridad interior,
me tragué los venenos que me pasó
un traficante de recuerdos
en una esquina morada.
Antes, pinté mi cara en una nube,
para que no tuviera miedo.
Y la vi desaparecer entre el humo de cigarrillos.

Hoy ha pasado el tiempo,
con sus días idénticos como lechugas,
ensartando anillos en los bosques de la memoria,
pero algunas noches, aún puedo oírla silbar
sus melodiosas ilusiones prohibidas,
en este mundo adulto de diario
en el que sopla un viento del norte
en cada esquina del esternón.

martes, 14 de abril de 2009

El meme, una revista y una mujer de sal

Pues eso, que ya está aquí el estupendo resultado en papel del meme La mujer de Lot, lanzado por Luis Felipe Comendador, con sus fantásticos dibujos efervescentes en sal roja y negra. Ha quedado chulo, chulo, chulo. Compruébalo tú mismo.
Si a alguien le interesa, puede adquirir esta revista por el módico precio de 10 euros (parezco una azafata televisiva) en la dirección:
felipe@lfediciones.com
Y lo más importante, comprándola, colaborará con un proyecto solidario serio y con corazón: SBQ solidario.
Anda, anímate.














martes, 7 de abril de 2009

Éxito o fracaso

Leo en EPS el artículo de Javier Cercas sobre Bolaño en el que se analizan las claves de su éxito póstumo: que si su leyenda de escritor maldito, de perseguido político, de adicto a la heroína, que si el mérito de un editor norteamericano con buen olfato.
Javier Cercas hace un significativo corrimiento de tierras y da con el verdadero epicentro de la pregunta: ¿por qué no tuvo el éxito que merecía en vida? Eso es lo raro según él. Esa es la pregunta pertinente, sí. Mientras, Bolaño no deja de fumar en todas las fotografías.
Y repite Paley que la verdad, cuando encuentra su nivel, flota. Hay escritores que son inmensas boyas que parece imposible que no floten. Y sin embargo, algunas emergen tan lentamente a la superficie que cuando la alcanzan, el escritor ya no está allí para verlas.

En el mismo suplemento, leo una entrevista a un escritor de éxito: Murakami, un tipo leído en todo el mundo, un tipo que idea complejas y repetitivas tramas mientras se corre un maratón. Un tipo sano que tuvo un club de jazz, un tipo que se atreve a decir que sus influencias son Dostoievski y Ken Follet. Y deja además que se le note.

Es relativo esto del éxito, tan íntimo al fin y al cabo como las ruidos que le hacen a uno las tripas. Sólo uno sabe si todo va bien o mal ahí dentro.
El éxito puede ser cruzar el estrecho en patera para vender cd’s sobre una manta.
El fracaso puede ser levantar un imperio y añorar un simple trineo de infancia.
Éxito, fracaso pero dime ¿qué tiene eso que ver con escribir?
El resto es sólo publicidad engañosa, como este poema de Pablo García Casado:

PUBLICIDAD ENGAÑOSA


es cierto reconozco todos los cargos
mentí lo sé lo sabía desde el principio
todos lo hacemos es la manera de vender

el producto qué quieres que te diga no soy
el que andabas buscando sí soy un cerdo
un grandísimo cabrón hijoputa…pero dime

¿qué tiene todo eso que ver con el amor?

viernes, 3 de abril de 2009

Y mi mujer de Lot


No tuve dudas
vi el futuro verde-bosque,
vi bajar un río con sus preguntas milenarias,
y los pájaros,
los pájaros trazaban círculos de sol en su vuelo,
era tan hermoso el paisaje
que tuve que mirar atrás,
hacia el pasado que ardía,
la pasión del azufre devorándole las tripas,
convertirme en piedra
de una ciudad destruida,
en la eterna mujer sin nombre,
enterrada en la sal de una herida
que no cierra
pero tampoco sangra.

Quedé atrapada
entre el rojo de la llama
y el verde puro de la oliva,
huyendo, inmóvil, de ti
para encontrarte algún día
en ese mar que nos devuelva a su sima.

jueves, 2 de abril de 2009

La mujer de Lot


El gran Luis Felipe Comendador, desde su blog, propone un meme sobre el mito de la mujer de Lot, ya sabéis, aquella que se convirtió en estatua de sal por echarle un vistazo a Sodoma mientras ardía. Se trata de escribir un pequeño texto basado en el mito.
Yo, como buena valenciana que soy, amante del fuego, ya me he puesto a ello, a ver qué sale.
¿Alguien se anima a participar?