martes, 22 de diciembre de 2009

Ese humor rojo brillante

Extraigamos un sentimiento del cuerpo para ponerlo bajo el microscopio como si fuera un cachito de tejido para una biopsia. Veamos su color, la concentración de células que dan cuenta de su intensidad, de su carácter benigno o maligno, de su capacidad para corromper el resto de sentimientos vitales, comprometiendo su existencia.

Observemos por ejemplo la envidia. Si es pequeña y de cualquier tono comprendido en la gama del verde oliva, no reviste peligro. Pero si es de color verde vejiga, conviene tratarla con fungicidas ya que, aunque nosotros no presentemos síntomas, podemos contagiarla a otros. Los grupos de riesgo -intelectuales, misses o cocineros con estrella Michelín-
deben extremar las precauciones.

La compasión, siempre que sea de color carne y de perímetro estable, es del todo inocua. Pero si crece de forma desmedida, debe ser tratada ya que a la larga produce osteoporosis.

El rencor, normalmente de tono violáceo puede desarrollar unas pústulas amarillentas con el tiempo. Ya no se aconseja extirparlo a la primera de cambio ya que sus células B producen anticuerpos que nos protegen de enfermedades conocidas. Se recomienda hacer al menos una rencorografía al año ya que tiende a enquistarse.

La soberbia, si presenta un color amarillo intenso, atrofia los testículos y puede producir eyaculación precoz.

Observemos ahora el sentimiento navideño, ese humor rojo brillante, camuflado entre la sangre, que produce unos difusos deseos de paz para el mundo y de felicidad para los seres queridos y que circula por el organismo en determinados días del año.
Sus síntomas son notorios -ganas de pegarse atracones, de comprar compulsivamente y de enviar toneladas de sms de felicitación- pero, según un estudio patrocinado por la fundación Telefónica, no revisten gravedad alguna.

Es metabolizado por los riñones y el hígado, y se elimina de forma natural por la orina y las heces, junto con los restos de turrón, de pavo relleno, de gambas, de carabineros y de cava Freixenet.
¡Feliz navidad a todos!

24 comentarios:

Carlos dijo...

Lo que pasa es que el sujeto no queda inmunizado: recae al año siguiente. Muchas felicidades, Bárbara y un besazo.

Casilda dijo...

Feliz Navidad guapa y pasalo bien , despues de todo de algo hay que morirse .
Besos

Anónimo dijo...

Microscopio...

strongboli dijo...

A mí el sentimiento navideño este més bien me causa desasosiego y no se me pasa ni con la evacuación, pero bueno, Bon Nadal i feliç any nou (sobretodo esto último) a ti y a los tuyos también.
Petons sin gorro de Santa Claus.

Gemma dijo...

Felices fiestas para ti también.

Me hiciste reír con los guiones dedicados a la envidia. ;-))

Besos

Araceli Esteves dijo...

Pues nada, te mando un abrazo del color de las lentejas, que si lo quieres lo tomas o si no lo dejas.

Anónimo dijo...

Cambia telescopio por microscopio... ¡Glub!

Elvira dijo...

Muy bueno, lo de la compasión me parece acertadísimo, hay que ir con cuidado, que la osteoporosis es muy mala. El resentimiento yo lo veo gris plomo, jaja. Y eso de que produce anticuerpos... más que rencor, que no se nos olviden ciertas cosas es como un antídoto para no poner la otra mejilla ante según quién.

¡Muy feliz Navidad a todos!

BB dijo...

Parecen los siete pecados capitales,
vistos bajo un microscopio y a los que se han añadido algunos otros.
La envidia con su color verde característico, desgasta, anula
La compasión, a veces ofende a quienes la reciben. Huirle a la osteoporosis.
El rencor, de color violáceo, corroe.
La soberbia, mal que ataca a los políticos y produce mujeres insatisfechas.
Y luego está el sentimiento navideño, vestido de color rojo brillante, para camuflar o hacernos olvidar realidades amargas, abrazar a todos y dar paso a la gula, mal endémico, imposible de erradicar.
Te saliste, amiga.
Muchas felicidades para ti y tu bello Bruno, desde mi tierra de mar, acariciada por tibias brisas:
es verano.
Muchos besos,
BB
Ains! Me extendí demasiado...

Bárbara dijo...

Ya corro a cambiar el telescopio por un miscroscopio... Es que mis sentimientos son francamente estelares...

Estoy en pleno subidón de virus: miles de abrazos y de buenos deseos para todos los que pasáis por aquí!!!!

Jaht dijo...

Telefónica, como en la mayoría de las ocasiones, no tiene razón. El sentimiento navideño nos va dejando, un año con otro, muecas petrificadas causadas por la parálisis del sobreesfuerzo (supongo que habrá músculos que se escacharren). Estas cicatrices: huellas de sonrisas forzadas, deseos indeseados y falsas expectativas; se van instalando en nuestra fisonomía, como el plomo en los pulmones, y como poco nos quedan cara de tontos.
La Navidad, sí sabe conjugar el verbo imbecilar.

Isabel dijo...

Ni las caídas han podido contigo, los virus, seguro pasan de largo.
He observado bien la envidia a través de ese exquisito primer párrafo y es lo que más miedo me da.

Así que, salgo corriendo en busca del espíritu navideño porque el rojo es mi color preferido.

Que se cumplan todos tus sueños.

Besos y felicidad

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

¡VERDE VEJIGA,DE PURA ENVIDIA, QUE CON EL CARMÍN DE GARANZA DE MI DESESPERO DE NO ALCANZAR LAS COTAS A LAS QUE TÚ LLEGAS EN IMAGINACIÓN Y ESTILO, SE VUELVEN DE UN NEGRO INTENSO: ASÍ ESTOY YO POR TU CULPA!

No obstante como no soy vengativo, te mando unos cuantos besos, para que los coloques entre familiares y amigos.

mi nombre es alma dijo...

Debo ser algo rara porque a mi la ingesta de navidad me produce unos síntomas bastante diferentes. Unas ganas enormes de correr no se sabe donde, un horroroso dolor de oidos, la visión de unas lucecitas que dificultan mi visión, y ya no sigo. Aún estoy buscando una cura.

Un abrazo

NáN dijo...

Te ha quedado tan soberbio que me produce envidia, seguida de rencor, y compasión por mí mismo.

Cuando llegue el bajón, no te preocupes: ¡llegan las rebajas de enero!

(Jesús, María, José, el Burro y el Buey, lo dejo que me están entrando los siete males).

Lucía dijo...

Espero que todas las pruebas, hayan dado:
Diagnóstico .- No reviste importancia. Control para dentro de un año.
Y poder desearte también dentro de doce meses y con todo controlado:
"Felices Fiestas".
Un besito fuerte para tí y Bruno.

moreiras dijo...

Leí este último post tuyo el mismo día 23 por la mañana, de resaca, en un estado onírico lleno de ideas fugaces e inconexas. A pesar de ello, conseguí aprehender su humor, absurdo y surrealista, y disfrutar enormemente con el mismo. Ahora vuelvo, algo más sobrio, a devolverte las felicidades. Un abrazo ;)

Annete dijo...

¡Feliz navidad! ¡qué bueno, me ha encantado y me he reído un rato!

ANTONIO MARTÍN ORTIZ dijo...

EN ÉSTAS, LAS ÚLTIMAS HORAS DE 2009, TE DESEO A TI Y A TODOS LOS TUYOS TODA LA FELICIDAD Y ALEGRÍA DEL MUNDO. QUE TE ACOMPAÑE DURANTE TODA TU VIDA, QUE TE DESEO INFINITA EN EL TIEMPO, LA ALEGRÍA Y LOZANÍA DE ESTA MÚSICA.

ANTONIO MARTÍN ORTIZ

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Ya habrá pasado todo. Reposado el estómago, quieto el gaznate, los pies, descansando. O no. Feliz Resto del Año, Bárbara. Un beso

Esther dijo...

Dulce año, Bárbara. Y gracias por tus incursiones "blogueras" y por el rastro que dejas.

Bárbara dijo...

Gracias a todos por seguir pasando por aquí. Espero que los Reyes sean sólo la mitad de generosos que sois conmigo. Abrazos.

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Calla, calla, calla... Bárbara, que aún no sé si eres Melchor, Gaspar o Baltasar.

Un beso.

Raúl dijo...

Ene stas fechas ya pasadas, un voto, un sentido voto por el color negro.