martes, 24 de noviembre de 2009

Magia potable

Fantasía animada surgida de la cabeza de Muy señores míos, con permiso (tácito) de Parkeharrison

A menudo me siento como una impostora que realiza actividades fraudulentas con las palabras como moneda de cambio, una contrabandista que trata de pasar por la aduana de la realidad sus falsificaciones chinas de productos de marca. Una maga de tres al cuarto actuando en un tugurio de mala muerte.

Decía Naipaul que escribir es como practicar la prestidigitación. “Si te limitas a mencionar una silla, evocas un concepto vago. Si dices que está manchada de azafrán, de pronto la silla aparece, se vuelve visible”.

Hacer aparecer y desaparecer los objetos con la varita mágica de las palabras. Parece fácil, en eso consiste la magia, en que parezca fácil pero…

“A la larga me di cuenta de dónde estaba el problema: en lo que se ha llamado la invención de los rasgos circunstanciales, es decir, los datos precisos del lugar, la hora, los personajes, la ropa, los gestos, la puesta en escena propiamente dicha. Empezó a parecerme ridículo, infantil, ese detallismo de la fantasía, esas informaciones de cosas que en realidad no existen. Y sin rasgos circunstanciales no hay novela, o la hay abstracta y descarnada y no vale la pena”, seguía Naipaul.
A mí me ha dado vergüenza durante mucho tiempo. Porque todas esas cosas no existen. Porque te estoy engañando. He escrito pidiendo perdón desde las copas de mis árboles inventados, desde los picos inventados de los pájaros inventados, posados sobre las copas de esos árboles inventados, desde todas las épocas posibles, inventadas todas, incluida la actual, desde los nombres sonrojantes de mis personajes (eso es lo más vergonzoso, poner nombre a los personajes, hacer que tengan una afición desmedida por la sodomía, eso no…).

No recuerdo qué escritor ocultaba a sus hijos y a su entorno próximo que era escritor. Se escondía de ocho a cinco en un oscuro sótano alquilado para perfeccionar sus mentiras y se inventaba otra profesión, del tipo contable, porque le avergonzaba decir que era escritor.
Es difícil alcanzar la madurez suficiente como para entregarse a esos actos infantiles con total desvergüenza. Dedicarse a jugar con disciplina, como una forma responsable de ganarse la vida.

Ya hice un elogio de
la mentira y otro de la fantasía. Ahora me doy cuenta lo importante que son esos detalles aparentemente anodinos. Porque ellos conectan la mentira con la fantasía, situándolas en la misma longitud de onda.

Yo trabajé como ayudante de mago y bailarina de cabaret y mis jefes siempre me reñían: sonríe en el escenario, sonríe, la gente quiere ver alegría (y poca ropa, por descontado) y no esa cara de estreñida que pones. Pero a mí no me salía la sonrisa, cuando lo intentaba sólo germinaba una mueca falsa y gratuita, la mentira en estado puro. No entendía que de eso se trataba, que el público quería ser engañado.
Ahora soy capaz de decir la verdad mintiendo.

Mi hijo dice que hace magia potable (lo de magia potagia se ve que no tiene sentido para él, ¿acaso lo tiene para alguien?). Me encantó la frase y se la robé. Ahora, cuando escribo, intento hacer magia potable, espolvoreo mis polvos mágicos para hacer que aparezcan los objetos. Y sigo buscando alguna verdad en lo oscuro de una chistera, en el doble fondo de esa caja de ahí. Esa, la de color púrpura y cantos metálicos, ésa… no me hagas echarle azafrán…

27 comentarios:

Esther dijo...

Siempre un gustazo leerte.

NáN dijo...

Tienes tanta razón.

Sin embargo, de niños, muchos nos acostumbramos a vociferar cuando descubríamos una elevación con eco. Incluso nos estremecíamos cuando la montaña devolvía la voz de otro, invisible tras una peña.

Por eso es potable.

Raúl dijo...

Uno casi diría que es un mensaje dirigido, y más o menos cifrado, por culpa y razón de todos los piropos que de vez en cuando se te dan.
Me fastidia un poco (perdóname) que se pida tanto perdón por hacer las cosas bien.
En mi caso concreto con respecto a cómo escribes, no hablamos de sublimación gratuita, no te preocupes por ello.
Besos.

Araceli Esteves dijo...

Esa necesidad de pedir perdón, amiga Bárbara, que nace de vete tú a saber qué recóndita semilla, ya va siendo hora de mandarla a freir espárragos. Me incluyo en ese discurso.
Ay...la culpa, la culpa fue del chachachá.
Supongo que no hace falta que te repita lo que ya sabes, que me encanta leer tus cosas.

Isabel dijo...

No tenemos la culpa de estar ocupadas en esos "actos infantiles", ójala todos esos actos, por parte de los adultos, consistieran en escribir.
Si analizamos lo escrito de cada cual nos pasará como a ti, porque la verdad a secas, a veces duele, y es mejor decirla mintiendo.

Seguro que tu novela será de verdad.

Abrazos

Jorge dijo...

¡Madre mía! Gran nuevo concepto el de la magia potable!! Nunca había visto la pequeñez del muro que separa potagia y potable!
Sin embargo, no toda la magia de quien escribe es potable... Alguna da incluso dolores de barriga..! jeje

Un saludo!

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

(Si lo sé, no sé yo si...).

En mi opinión todas esas cosas sí existen; existen desde el momento en que el autor las escribe; vuelven otra vez, en cada momento en que cada lector lo lee. Supongo que la realidad para un recién nacido es una masa informe y caótica indescifrable por el momento.

Los rasgos circunstanciales pueden ser una nadería insustancial, injustificables en sí mismos o, como cabe que tan notable escritora como tú los use, las tuercas del nuevo monstruo del Dr. Frankenstein. No creo que tengas que avergonzarte.

(Lo de si es vergonzoso lo de poner nombres a los personajes, puede, no sé. Pero lo cierto es que, al menos en mi caso, jamás he podido leerlos; siempre los he interpretado por el “dibujo” que forman las letras).

Difícil lo tendrías, Bárbara, si quisieras, como ese escritor de nombre olvidado, ocultar tu esencia, pues destilas a tu paso aires de tu ineludible condición de escritora.

A esa, la de color púrpura y cantos metálicos, a ésa… no le eches azafrán… échale harina o polvos de la Madre Celestina, que también hacen su efecto.

Felicidades a Bruno y a ti, por haber acuñado eso de "magia potable". No te quepa ninguna duda de que, con tu permiso y de la misma manera que las ráfagas despeinadoras, lo use de vez en cuando. Me gusta.

Besos, con magia o ilusión, en su defecto.

Reyes Uve dijo...

A ver.
Es imposible que no quiera transplantarme la tregua otra vez al sitio nuevo.
Bello , bello, pa chillarte .
Y no puedo desengancharme del bloguerío, ya está, directo en vena , como tu forma de escribir.
Hala, dejaré de luchar , y hoy con más motivo me enorgullezco de mis mentiras.
Aunque no fuera tu intención , lo que provoca un texto es libre, se lanza al viento.
Hay quien ve disculpas, yo veo autoanálisis , cada uno verá lo que le toca o le llegue.
Es igual.
Un gustazo, sí .

Vicent dijo...

Alguien dijo que en un crimen, el que suele parecer el asesino casi siempre termina siéndolo.

Las cosas sencillas casi siempre son sencillas, no hay que darle mas vueltas.

BB dijo...

De acuerdo con otros, no pidas
perdón por la magia que nos
regalas con tus relatos, sea
esta potable o potagia, qué más
da. En ella nos envolvemos al
leerte. No hay fraude, ni
impostura, hay escritora.
Un beso, mágico
BB

Elvira dijo...

Tú sigue haciendo magia, que da gusto. Y no, no hace falta que le eches azafrán a la caja púrpura, la veo muy bien, ahí a la derecha, ¿no?

juan bello dijo...

oh gracias por pasarte, y si te gusta, te invito a leer más ;)yo me pasaré también por aquí, aunque con más calma, porque hay mucho que leer por lo que veo eh! un saludo!

especies dijo...

Magia potable es buenísimo. Y la foto, qué evocadora.

Donce dijo...

Como alguien dijo:
"Te escribo esta carta
sentada en la arena de un mar
que no existe".

(Oye niña, y que magia sí, pero... ¿tú no tendrás también un negro? -pa escribir, se sobreentiende- juer!)
Un besín

Jaht dijo...

La magia potable puede ser la que no te envenena, la que se bebe como la leche, de ahí que algunos la llamen magia blanca. Pero yo creo que hasta la magia negra, cuando pasa por el tamiz de la escritura, se puede beber. Es más, estimo que el sabor amargo de esta última engancha más, de ahí el peligro y la atracción que sentimos al olor del azufre.

Sí, la magia potagia es la falsa.La que nos venderán en las navidades como juguete y panacea.

Ana dijo...

Qué delicia ...

Un 'arreglo' fotográfico en toda regla; un uso perfecto de tus ideas...

Qué delicia ...

Un abrazo grande guapa

Ana P.

Ana dijo...

dos delicias? jajaja

mi nombre es alma dijo...

Si potable es aquello que se puede beber, está claro que la magia, que la magia de tus palabras es bebible y hasta si me apuras, comestible.

Un abrazo

Miguel Baquero dijo...

Qué profunda la consideración de Naipaul y es verdad que la mecánica interior de una ficción es, en el fondo, ridícula. ¡Ese afán de detallar las cosas que no existen para por este medio hacerlas creíbles! Es magia potable, claro que sí, que maravillosa expresión espontánea la de tu hijo. Un simple truco de prestidigitación, pero que en algunos casos puede ser de tanta calidad que deja estupefactos a los lectores e incluso marca su vida. Pero es cierto que prestidigitación es.

HellForger dijo...

Muy interesante tu post, sobre todo me ha parecido buenísimo el primer párrafo. En ocasiones, por no decir muy seguido, me siento de esa forma. Y esque como dices, a veces esto comienza como un juego infantil que luego va a atrapando y se va volviendo parte de uno mismo, y entonces vienen los prejuicios y las ganas de "hacerlo bien".

Hay decir que uno debe escribir por que quiere, porque tiene algo que expresar, eso es lo importante.

Casilda dijo...

Yo tambien creo que todo solo con escribirlo se vuelve real, existe y de ahi es de donde creo que sale esa verguencilla que nos entra , entiendo a ese escritor que se escondia para escribir, anda que si le entiendo.
Sigamos haciendo magia potable(unas veces mas potable que otras ) ah, y veo tu caja perfectamente no ceesitas azafran .
Besos

Hank dijo...

Como tienes por costumbre (qué brillante costumbre) combinas intelingencia y sensibilidad con una facilidad insultante (pura envidia nomás).

Maduras fiel a tu costumbre (más motivos para la envidia).

Y para colmo te descuelgas con una frase final de auténtica maga. Excelente, oye.

Bárbara dijo...

Gracias, ESTHER.

Cierto, NÁN, mi niño mete unos chillidos en el garaje... Lo cierto es que hacen compañía esas voces, una compañía potable, sin caer en la esquizofrenia, of course.

No, no, RAÚL, con lo que me gustan a mí los piropos... Yo hablaba de narrativa, de las historias largas, esas que es necesario sostenerlas por la mentira durante tiempo, ésas a las que se le ve lo que llevan bajo de las faldas. Y ahora que caigo, me has echado otro piropo... Beso.

Eso, ARACELI, del chachachá. De todas formas no era un perdón de rasgarse las vestiduras con culpabilidad sino un perdón de chicha y nabo, de: ups, perdón que te estoy contando mentirijillas. Pero ya está superado, ahora miento sin complejos y con la conciencia bien tranquila.

ISABEL, me contentaré con que la novela simplemente sea, tal y como están las cosas... Yo no soporto a los adultos inmaduros pero me gustan los que son capaces de conservar cierta ingenuidad en la mirada. Besos.

JORGE, algunas producen incluso acidez, y otras directamente retortijones. También entre los magos hay categorías, claro. Un abrazo.

MUYSEÑORESMÍOS, lo de la realidad da para mucho. Decía Cioran: "Yo sé que todo es irreal pero no sé cómo probarlo". Claro que también podría decirse todo lo contrario: "Yo sé que todo es real pero podría haberlo imaginado".
Y podríamos diferenciar entre real, irreal, verdad, mentira...
En este caso, el gran prestidigitador has sido tú. Toneladas de besos.

REYES, no luches contra ello, a veces la mejor manera de que una pasión se apague un poquito es acercándola al fuego. Yo te voy trasplantando allá donde vayas, y mira que eres transhumante...

VICENT, lo difícl a veces es distinguir entre lo sencillo y lo simplón. Era el mayordomo, ¿no?

Siempre gracias BB, supongo que en eso consiste la magia en que el engaño no es malintencionado sino simplemente para pasar el rato. Besitos.

Esa, esa, ELVIRA,la has visto perfectamente. La magia también la hacen los ojos que miran.

Bárbara dijo...

Me gusta, me gusta, JUAN BELLO. Saludos!

Hola, ESPECIES! Es que mi niño está hecho un artista. Y MUYSEÑORESMÍOS otro.

DONCE, una arena que no existe pero que se mete en tus zapatos... Y no, si tuviera un negro lo emplearía para cosas más interesantes ;)
Besitos, guapa.

JATH, es el eterno dilema de la función del arte, ¿debe reflejar la belleza o todo lo contario? ¿debe calmar o exacerbar? ¿para qué coño sirve?

Una delicia más, ANA, y tenemos todos los ingredientes para un arroz chino... Un besazo, mi niña, y a ver si nos vemos pronto.

Gracias, ALMA, se intenta aunque a veces salen brebajes dignos de la peor de las brujas. Un abrazo.

Es que es ridícula, MIGUEL. Si lo tuviéramos en mente mientras escribimos seríamos incapaces de hacerlo. Decía Nietschze que el hombre construyó sus necesarias mentiras sociales hace tanto que ha olvidado que son mentiras (o algo asín, vaya)

HELLFORGER, cuántos pasos caben ahí, entre escribir por necesidad, por placer y esperando "hacerlo bien". Aún estoy intentando descubrir por qué se escribe.

Pues tienes razón, CASILDA, igual la vergüenza viene de hacer reales, visibles, nuestros sueños y no de mentir. Besos.

Pues oye, HANK, tú no tienes nada que envidiar. Aunque últimamente te dedicas a esa viejo truco de magia que consiste en desaparecer.
Un abrazo.

Sergi dijo...

Vale, llámame inocente, pero me he quedado con la duda de si realmente has trabajado de ayudante de mago. Total, si conozco magos y te conozco a ti, sé que es perfectamente posible, aunque probablemente solo estés gastando metáforas :)

Bárbara dijo...

Pues sí, SERGI, es totalmente cierto. Me dedicaba fundamentalmente a sujetarle los objetos al mago, con lo que lo mismo me podrían haber contratado de estantería...

Blog salud mental dijo...

Gracias por pasearte por nuestro blog!!