viernes, 6 de noviembre de 2009

La censura de Reig o cómo ningunear al público



A veces pensamos que hemos llegado a la cumbre de la montaña sólo porque tenemos unos prismáticos y la observamos desde la falda. A mí me pasa, me basta con apuntarme al gimnasio para creer que mis carnes ya se están poniendo duras como el acero cromado.
Con la censura sucede lo mismo, uno cree que ya se ha superado y sin embargo…
Han echado a Reig de Público, con sutileza eso sí. Le han indicado la puerta de salida, a mano derecha pasando por cultura, si antes quieres tomarte un café… no, gracias, ha respondido él, ya me lo tomo en algún sitio donde pueda opinar si lo quiero solo, cortado, con azúcar, con sacarina o con un chorrito de ron Cacique. El jefe de opinión ha arqueado la ceja izquierda con suspicacia al oír lo de Cacique pero no se ha atrevido a replicar por miedo a que Reig permaneciera ni un minuto más en la redacción.
Rafael Reig tiene lo que se dice tirón popular y era sin duda un reclamo del periódico.
Pero no ha servido de nada. A menudo nos creemos los lectores que somos importantes, que los periódicos se dirigen a nosotros, que con nuestra fidelidad podemos otorgar inmunidad a una firma, como la poción mágica a Astérix o la alianza de las civilizaciones a Zapatero.
Y un jamón. De nuevo ha quedado patente que hoy el público es visto como una masa fofa de la que sólo cabe una respuesta pasiva y despersonalizada. A pesar de que se ha sustituido la noción de “servicio público” por la muy tramposa del “interés general”.
Hoy las empresas periodísticas se creen empresas cualesquiera regidas por las leyes del libre mercado, y los empresarios consideran los medios como una propiedad exclusivamente suya, y la información como una mercancía más, como si vendieran muñecas hinchables o escobillas para el váter.
Se equivocan, claro. Es verdad que son empresas privadas pero comercian con un bien al que todo ciudadano tiene derecho (el art. 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos reconoce el derecho a la información que tiene todo persona) y eso las hace especiales. Pese a su privacidad tienen una responsabilidad social, se deben regir por unos principios que las guíen y que se comprometan a seguir.
Público acaba de pisotear estos principios como se pisotea un periódico atrasado que se usó para envolver un bocata de sardinas aceitosas. Un diario que aludía justamente al público, llenándosele la boca desde el título, se ha pasado a ese público por el forro.
Se defiende diciendo que es una empresa privada y que tiene derecho a tomar las decisiones que quiera. Le ha faltado decir, parafraseando a Groucho, que tiene unos principios y que si no nos gustan, tiene otros.
Triste, no por inusual desgraciadamente.
Pero en esta historia el mayor agraviado no es Reig sino su público. Y lo peor es que aún puede haber más. Puede que el escritor en su próxima columna en otro periódico (que la habrá) se sienta coaccionado por la experiencia sufrida y se lo piense dos veces antes de dejar fluir libremente su pensamiento. Espero que no sea así porque esa sería sin duda la peor de las censuras: la autocensura, la mordaza interna. El golpe definitivo.
Decía Sergio Pitol que un novelista es un escritor que oye voces, lo cual lo asemeja con un demente.
Queremos que ese maravilloso demente que es Reig siga oyendo voces dentro de su cabeza y que nos las siga trasmitiendo con toda fidelidad. Sin censura.

21 comentarios:

Araceli Esteves dijo...

¿Te he dicho alguna vez, amiga Bárbara, que tienes una brilantísima columnista dentro de ti? Creo que sí. Pues te lo repito, ala.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Me entero aquí. Leo Público. Lo leo, lo sigo, por autores, por voces. Reig, de menos, resta. Menos público. Besos, linda.

mi nombre es alma dijo...

El problema, a mi entender, es que ese público, al menor parte de ese público, es el que no digiere ciertas cosas y por autocensurarse, censura a los demás, entre ellos a los que escriben libremente. Lástima.

Un abrazo

June dijo...

Fundemos un periódico !!!!
Por dios!!!!
Tú en opinión , yo en la programación televisiva y este hombre que lo dirija...
crees que es imposible ??
Que el público no puede dejar de ser masa fofa ???
....
Un placer leerte.
Besos.

Raúl dijo...

La prensa hace mucho tiempo que dejó de ser un referente ideológico, quedándose sólo en ser poder.

Jaht dijo...

La irreverencia de Rafael Reig es hoy más necesaria que nunca.
No lo sabía, lo del despido, pero me parece una muy mala noticia, porque, con las limitaciones que todos conocemos(lo políticamente correcto), había llegado a creer que Público era diferente. Habrá que alertar a nuestro subconsciente y volver a dudar de la supuesta credibilidad, buena voluntad o de la independencia, que creíamos algo había mejorado con la aparición de este rotativo.

¡Larga vida a Rafael Reig!Volverá, pero visto el panorama (¡servilismo o muerte!) no lo tiene nada fácil.

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Bienvenida sea la censura, que nos recuerda que no estamos en el reino de los cielos; sino en uno de taifas conde conviene tocar con los pies el suelo, por muy pedregoso y árido que sea.

Si no recuerdo mal, Bárbara, no es el primero, de esta misma profesión, que visita este mismo blog, a quien le ha sucedido algo lo mismo (tranquila, que no creo en hadas, más que para la risa), según leí en Internet.

Entiendo y comprendo tu indignación, y me sumo a ella...

¿Qué, cómo?: Corro a comprar un ejemplar de ese periódico y una lata de sardinas... El resto ya lo sabes, en esa nuestra tierra y en el de Cervantes, le llamamos, “entrepán” (bocata para el resto).

Un abrazo.

Óscar dijo...

Me entero por tu blog. Desde ayer lo venía echando en falta. Pensé que sería por una restructuración. Voy a quitar al diario Público que los enlaces de mi blog. Lo compraba habitualmente para leerle.

jordim dijo...

hacen falta más dementes..

moreiras dijo...

...para cuando tu columna? Yo mientras te dejo una:
B
e
s
o
s
:)

Anónimo dijo...

También podemos hacer algo como público. Yo ya no voy comprar ese periódico.Le he censurado mi bolsillo.

NáN dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Carlos dijo...

Coincido con tus reflexiones, Bárbara.
Mi post sobre el asunto:
http://carlosjaviergalan.blogspot.com/2009/11/rafael-reig-y-el-diario-publico.html
Besos.

Isabel dijo...

A veces creemos que cuando nace un nuevo periódico va a ser el que por fin nos contará la verdad, pero "no hay más verdad que todo es mentira", a no ser que te lo curres e investigues otros caminos.
Ya ni compro prensa, ¿para qué?

Bsos.

strongboli dijo...

No te preocupes per Reig, Bárbara, estoy convencido de que seguirá escribiendo en otro periódico lo que le dé la gana, y dudo muchísimo que se autocensure. Y ahora me pregunto qué periódico comprar...
(Respuesta: ¿ninguno?)
Petons.

Donce dijo...

Pero qué bien "hablas", cawo-en-diez!
Mientras te leía, pensaba lo mismito que Araceli Esteves.
Lo juro.

Miles de besitos.

NáN dijo...

Qué a gustito se está aquí en los blogs, ¿verdad?

Y de momento, ni nos cobran ni nos meten en la cárcel. Tarifa plana contra encefalograma plano.

Va a ser por eso que decimos lo que queremos y leemos a quien queremos porque dicen bien las cosas, aunque esta vez no esté de acuerdo contigo al 100%.

Caguen la puta! No se me abre hotelkafka.

Bárbara dijo...

¿te he dicho alguna vez, ARACELI que tú eres una excelente cuentista, en el mejor sentido del término...?

Resta que te resta, y me llevo dos. Siempre fui malísima para las cuentas pero sé que pierdo, que perdemos... Un beso, EMILIO.

ALMA, supngo que te refieres a ese Público con mayúscula que paradójicamente tanto nos minusculiza (palabreja que me acabo de inventar...)Estoy completamente de acuerdo, la primera censura la ejercen contra sí mismos. Y de ahí en cadena. Abrazos.

Imposible JUNE, la masa fofa está incrustada en algunos cerebros, precisamente esos que planifican los contenidos y eligen los productos que la masa demanda con avidez. Besitos.

Pue sí, RAÚL, aunque yo no quiero ver reflejadas mis ideas políticas en la prensa, me gustaría de verdad que se pudiera criticar o alabar los actos políticos independientemente de su color. Periodistas guiados por la independencia, la responsabilidad y el bien social, parece una peli de Disney, ¿verdad? Luego llega el lobo y...

No lo tiene fácil, no, JATH,la vigilancia y la irreverencia deberían ser características inherentes a los periódicos. Pero si no los paga el estado, ¿cómo se costean? ¿estaríamos dispuestos a pagar, pongamos por caso, 5 euros por una información de calidad?

¿a quién te referirás, MUYSEÑORESMÍOS? Porque ahora mismo no caigo... Yo estoy dispuesta a tener los pies en el suelo, pero ¿es necesario estar arrodilla y con las manos atadas? es que tengo las rodillas pelás y las muñecas escocías... Besos a ras.

Efectivamente,OSCAR, ellos lo llaman reestructuración, claro que algunos llaman flexibilidad laboral a los despidos sin control o daños colaterales al asesinato de civiles...

Bárbara dijo...

Y menos camisas de fuerza, JORDIM...

Jeje, MOREIRAS, excelente columna, aunque a mí me gustaría más tener un talayot, algo recio y prehistórico...
otro beso todo seguido.

ANÓNIMO, hace tiempo que me parece que la única opción de movilización la tenemos, ya no como votantes, sino como consumidores.

CARLOS, más de acuerdo, pero más de acuerdo no puedo estar contigo. Besos.

ISABEL, es interesante estar un tiempo sin prensa, uno descubre que se acaba enterando igualmente de todo lo importante y además evita la intoxicación. Besos, sabia.

STRONGBOLI, dormiré tranquila, no sufras. Comprar uno cada día estaría bien, y hacer así tu propio frankestein con retazos de la realidad. Petons.

Gracias, DONCE. Te echaba de menos, por cierto. Beso enorme.

De momento, NÁN, y aquí porque en otros páises hasta la red está controlada. Pero me he quedado con las ganas de saber en qué no estás de acuerdo, que para eso escribe una sus tonterías... un poco de polémica y debate, por favor!

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

No es difícil de caer, Bárbara, al menos que yo sepa, no hay muchos del mismo gremio por aquí... o por lo menos muchos conocidos.

Cuídate las rodillas, porque sí, y las muñecas porque te harán falta; bueno a ti y a los demás.

Al ras que tú quieras.

Joaquín dijo...

Yo considero a Reig un ingrediente fundamental de Público. Si él el diario queda descafeinado; pero, sobre todo, se sienta un mal precedente y es un síntoma que invita a desconfiar de la libertad de opinión que se le suponía a Público.
Una lástima, ya que es de los pocos diarios en los que aún se ha podido encontrar otra manera de pensar y contar las cosas.
Desde ahora, bastante menos.