miércoles, 18 de noviembre de 2009

Dame sangre

Escribir pezón con miles de píxeles, escribir semen acuarelable, escribir Ipod, escribir menstruación con punta biselada, pulverizar sílabas moradas con spray grafitero sobre el espejo, violar la sintaxis, forzarla, como un juego sucio y excitante, placentero; hacer que se retuerza, las muñecas atadas con chicle Cheiw de fresa ácida, pasarle la lengua por la cara, que note tu barba de dos días que raspa como un adjetivo agudo, huérfano de sustantivo. Y salpicarlo todo de puntos, de movimientos entrecortados de violador convulso.
No me sale.
Esperar siempre en la última parada, ser post-postmoderno, postpoético en fin, creer en la física pop, tararear un fotograma de serie B, bailar filosofía figurativa, estar a la vez en los suburbios de las afueras y sentado en el váter de casa, correr en un videojuego futurista y al mismo tiempo esperar inmóvil en una sala de hospital.
A mí no me sale.
Me sabe a impostura, claro que el azúcar de Benedetti también. Todo movimiento hacia el exterior es impostura. Busco aquí dentro, entre el vacío tumultuoso… Y aunque nadie responde, sé que hay vida inteligente.
...
Dice Rosa Montero “Cuando una mujer escribe una novela protagonizada por una mujer, todo el mundo considera que está hablando sobre mujeres; mientras que cuando un hombre escribe una novela protagonizada por un hombre, todo el mundo considera que está hablando del género humano”. Pues sí. Hay evidencias que por sencillas que parezcan no dejan de ser clarividencias.
Y continúa: “Ya va siendo hora de que los lectores hombres se identifiquen con las protagonistas mujeres de la misma manera que nosotras nos hemos identificado durante siglos con los protagonistas masculinos que eran los únicos modelos literarios”.
Y dice más: “Un ejemplo: la menstruación. Resulta que las mujeres sangramos de modo aparatoso y a veces con dolor todos los meses, y resulta que esa función corporal tan espectacular y vociferante está directamente relacionada con la vida y con la muerte, con el paso del tiempo, con el misterio más impenetrable de la existencia. Pero esa realidad cotidiana, tan cargada de ingredientes simbólicos es sin embargo silenciada y olímpicamente ignorada en nuestra cultura. Si los hombres tuvieran el mes, la literatura universal estaría llena de metáforas de la sangre”.

23 comentarios:

Esther dijo...

Ya he pasado varias veces por tu blog y sólo quería decirte que lo estoy disfrutando.
La última frase de esta entrada me parece buenísima.
Encantada de descubrirte.

Martí dijo...

A mí tampoco me sale leer imposturas, no sé, prefiero refugiarme en versos de quienes confiesan públicamente que no son uno, sino varios al tiempo: "No soy nada. / Nunca seré nada. / No puedo querer ser nada. / Aparte de esto, tengo en mí todos los sueños del mundo". O refugiarme en tu blog, que siempre ofrece agua fresca.
Besos

Donce dijo...

Buenobuenobueno, es que te sales, te lo juro. Haz el favor de mover ese culo -que no sé si lo estarás haciendo en este momento- y empezar a buscar un periódico, una revista dominical, a escribir una novela, yo que sé, tía, pero que tú tienes que llegar a algo en ésto de las letras, COÑO.
-He dicho-

Araceli Esteves dijo...

Las mujeres vivimos la injusticia biológica de las hormonas lo mejor que podemos, y lo debemos hacer solas. Al hombre en general, le cuesta entender lo que condiciona ese vaivén hormonal.
Y sí que te sale, Bárbara.
Será un placer poder leer lo que sea que estés escribiendo.Avisa cuando esté listo.

Isabel dijo...

¡Qué bien escribes, jodía!

A mí lo que no me sale es escribir como vos.
A sus pies, Sra. Bárbara.

Besazo enorme.

moreiras dijo...

Soberbio (siempre me gustó la fresa ácida).

Ana dijo...

Muy bueno Bárbara.

Ana Parra

mi nombre es alma dijo...

Como soy una atrevida, me atrevo a cambiar la frase de Rosa Montero y decir: “Cuando una mujer escribe una novela protagonizada por una mujer, todo el mundo considera que está hablando sobre mujeres; mientras que cuando un hombre escribe una novela protagonizada por un hombre, se positivamente que tambien está hablando de mujeres”.

Un abrazo, prefiero vivir sin metáforas de la sangre, tamibén sin menstruación.

June dijo...

Bravissimo.
Por sacar valientemente estas obviedades que luego se tiñen de sospecha, mmmm, que si feminismo, que si exageración ...
pero es que está muy claro.
Es como quedarse para siempre en el punto de salida.
Me ha gustado mucho , mucho.
Mil besos.

Amaia dijo...

Me sumo a los elogios Bárbara, insuperable!

Un abrazo!

Jaht dijo...

Yo no creo que Mario Benedetti fuera un impostor. Admito lo del azúcar pero ¿quién no se levanta, alguna vez, goloso de la siesta?.
Tampoco creo en las esencias literarias inigualables y faro de los escritores náufragos.
Creo más en la sinceridad y la modestia de los talentosos y en que las letras, sean masculinas o femeninas, tienen que rodar.

Yo no me preocuparía en convencer a los prejuiciosos. No merece la pena forzar a nadie a nada, no funciona.
Tal vez si los libros salieran sin matricular, o con seudónimo, más de un sesudo analista de innatas genialidades temblaría más que un flan azotado por las dudas.

NáN dijo...

Será que la postura in es una im postura. Si es que hemos perdido el sentido y en el fondo, todo lo que no sea ser asesinos de serie no nos satisface. Claro que mejor así, sin un sentido que nos daban dado (a dedo).

Vaya día, hija. A ti no lo que no te sale de los ovarios es reconocer que sí te sale. Lo que pasa es que todo es poco. Y lanzas tu grito contra el pospospop. Te aseguro que se te oye claro y fuerte. Banzai.

Somos tan pequeños, tan niños.

Pero la segunda parte sí que no.

Mira que me gusta el sustantivo Rosa, pero si se le añade el adjetivo Montero echo a correr. Durante años, L me perseguía por la casa blandiendo la última columna de la sudodicha diciéndome "que esta vez es bueno, de verdad", y yo me encerraba en el cuarto de baño, a fumar y dejar que amainara la tormenta. (No me importa ser injusto si lo hago con verdadera mala intención).

Así que lo he leído de corridillas, para saber de qué trataba.

Tengo unas vecinas por Malasaña que ponen pintadas reivindicando la regla y la sangre. Algo así como "Black is beatiful" pero en sangre menstrual, hasta que lo aceptemos todos.

Prométeme que cuando se publique tu libro habrá que leerlo con guantes de látex, para no mancharse demasiado.

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Rompedora como siempre; rasguido en un atardecer conspicuo: bárbara, bárbara y bárbara, Bárbara; Bárbara: Bárbara. Bárbara...

Como no dispongo de iPod, me apaño con mi viejo Photoshop para vestirte de ParkeHarrison, tomando la imagen de tu anterior post. Cuando termino, observo el resultado durante el tiempo de una redonda y, para intentar conseguir su misma magia, hago que se disipe tras ese mínimo instante: Sí, es música: podría haber sido esta imagen: cuadra; pero también la que hay, gustos aparte o yuxtapuestos.

A mí, sí que no me sale.

¿Se puede decir más claro?

PD: Señorita... (ejem)... ¿me permite esta pieza de filosofía figurativa?...

Lucía dijo...

Menos mal, Bárbara, qué no te sale, porque si no, no sé yo..., menos mal.
Claro, pero esto es cómo cuando hablaste del género masculino y femenino, en otra entrada, ya sabes tú estás cosas, guapa.
y termino como tú titular: Dame sangre, mucha sangre, durante mucho tiempo, lo demás, no me importa si no merece la pena.
Besos muy fuertes linda, que no cabe duda de qué hay vida intelegente.

BB dijo...

Menstruación: derrumbre del
edificio uterino cuando el
huésped "esperado" no se presntó.
Y así quedamos condenadas de por
vida, a la espera de la vida,
querámoslo o no.
El hombre mirará este fenómeno,
sin entenderlo, hasta el fin de
los tiempos. Y tratará de escribir
sobre la mujer y sólo conseguirá
retratarla "a su imagen y semejanza".
A mí me sale decirte que eres
una bárbara, posimpostura, real,
auténtica.
También me sale enviarte un beso.
BB

Raúl dijo...

¡Excelente!... Y tú lo sabes... ¿verdad?.

Jorge dijo...

He estado mirándome este blog, y ciertamente me gusta! Si me lo permites, te añado a mi lista de blogs amigos. Tengo ganas de seguir leyéndote!

Un saludillo desde Terra!

Miguel Baquero dijo...

No sé si estoy muy de acuerdo con Rosa Montero. Cuando una novela escrita y protagonizada por una mujer como Cumbres borrascosas o Memorias de África o Orgullo y Prejuicio es buena, el lector, sea masculino o femenino, se siente identificado. Lo que pasa es que es muy muy difícil escribir una novela de ese calibre...

Bárbara dijo...

Gracias por estar ahí, ESTHER, déjame que te descubra con calma, que lo poco atisbado tiene muy buena pinta.

Hay que soñar bien alto, ¿verdad MARTÍ?, la realidad ya lastrará nuestros sueños, haciéndolos bajar. Si es que no somos nada... Besos, guapo.

Jeje, gracias, DONCE. A puntito estoy de terminar una novela, con la indolencia y la perrería que me caracterizan. Lo de los periódicos es más difícil si eres una doñanadie como yo... Besos.

Pues no sé si es injusticia, ARACELI, no me planteo la vida desde otro ser distinto del que soy, salvo cuando escribo claro, pero eso es otra historia. Avisaré, y espero que tú hagas lo mismo.

Afortunadamente, escribimos de forma distinta, ISABEL, ahí está la gracia. Y súbeteme ya, no me avergüences. Otro besazo.

A mí también MORERIRAS, ¿te acuerdas de esos Cheiw, gordos, que apenas cabían en la boca, y ese primer juguito de fresa ácida con abundante saliva? mmm...qué rico.

Gracias ANITA, un besote.

Por supuesto, ALMA, también hablan de mujeres. ¿Lo preferirías sin sangre? a mí me gustan las metáforas sangrientas, no sé si me gustaría vivir sin regla (hay un sistema antoconceptivo que la hace desaparecer), ya me acostumbré al vaiven emocional, y a esa placentera liberación cuando por fin baja. Me gusta desangrarme lentamente...
Abrazo.

Bárbara dijo...

Yo también lo veo claro, JUNE, o mejor dicho, lo siento claro, y cuando de pronto lo veo expresado así, digo: claro, eso era...
Besitos.

No será tanto, AMAIA, pero mil gracias. Besos.

JATH, quería decir que al escribir, todos somos impostores, que incluso alguien tan sencillo como Benedetti lo es (es decir que quería expresar todo lo contrario). Sería interesantísimo hacer una olimpiada de críticos con textos anónimos...
Sinceridad y modestia, totalmente de acuerdo.

jeje, NÁN, me ha hecho sonreir todo tu comentario. Lo que no sea ser asesinos de serie no nos satisface, esa injusticia sólo si es con mala intención...
A mí Rosa Montero me gusta, sus novelas me parecen, además de comerciales, inteligentes y amenas. Pero entiendo que no te guste, sólo tienes que abstraerte de quien lo dice. A mí hay autores que me gustan pero que no soporto cuando hablan, hay novelas de un mismo autor que me entusiasman y otras que aborrezco, hay autores cuya obra no me interesa demasiado pero sí su discurso. En fin, que las combinaciones son infinitas, al final, quedan las ideas, si son buenas. Y ésta me lo pareció.
Te prometo hacer una novela pringosa, de esas que tienes que arremangarte hasta los codos para leerlas...

Por supuesto, MUYSEÑORESMÍOS, le concedo este baile dialéctico. Y me muero de ganas de ver esa versión de Parke Harrison (qué cosas más chulas hace, eh?) que seguro sí te sale. Sí te sale.
P.D. que me está usted pisando....

LUCÍA, hay cosas que no me salen, al menos hasta que no las integro a mi propio registro, y algunas ni aún entonces. No importa, de todas maneras, la moda es algo cambiante. Y besos y gracias por transmitir ánimo.

¿condenadas? bueno, BB, esa regla no es eterna, y lo peor es que seguramente la echemos de menos cuando no esté (en mi caso seguro porque yo soy de nostalgia fácil...) Gracias por esos inmerecidos piropos que se merecen un enorme beso.

No, de verdad que no RAÚL,siempre pienso: gracias a Dios esto es un blog y puedo publicar chorradas...

Por supuesto que te lo permito, JORGE, y muy pronto te visito. Bienvenido.

Sí, MIGUEL, pero yo creo que Rosa Montero pensaría lo mismo que tú, una buena novela trasciende y habla de todo el género humano. Otra cosa distinta es hacer constar que existen prejuicios, también en la literatura, que es lo que ella hace. Y no es sólo cosa de hombres, yo he oido a muchas mujeres decir que leen a otras mujeres porque se identifican con ese universo femenino (¿?).

NáN dijo...

No dudo que las estrellas malas devoren a las estrellas buenas,
que las flores gordas devoren a las flores flacas,
que el desierto de cenizas devore al desierto en llamas.
No dudo de nada.
Solo una tregua, solo una tregua.
Y entonces creeré en todo.

ALEJANDRA PIZARNIK


¡Te pillé!

NÁN

BB dijo...

Bárbara: donde dice, condenadas,
léase, destinadas, que no es lo
mismo, pero es casi igual...
Besos
BB

Bárbara dijo...

Qué bueno, mi querido NÁN, no conocía ese poema de Alejandra pero lo adopto ya, o dejo que me adopte...
(y sí, me has pillado porque presumir de que me guste Pizarnik y no conocer sus poemas tiene delito...)

Cierto BB, hay destinos que a veces son condenas. Rectifico: todos los destinos son condenas. Besos sangrantes...