sábado, 11 de julio de 2009

A morir también se aprende



En todas las ciudades hay lugares privilegiados para el suicidio, que no aparecen en ninguna guía. Me contaba Lourdes que en Cuenca, donde trabaja como periodista, la gente acude al puente de San Pablo para acabar con su vida.
A ella le llega el aviso, va por si hubiera sido un accidente y, cuando descubre que no, se marcha por donde ha venido, por ese puente hecho de láminas de vértigo, alternadas con otras de madera, una de vértigo, una de madera, una de vértigo, una de madera. Los suicidios no se cubren porque, como todo el mundo sabe, matarse es contagioso, como la estupidez supina, el seguimiento fanático de cantantes de moda insulsos o el de jugadores de fútbol. Porque a morir también se aprende. Y porque el ser humano tiene una ilimitada capacidad de aprender y una limitada capacidad de aprendizaje.
Hubo un caso curioso- me cuenta- un hombre que viajó hasta la capital desde un recóndito pueblo de esa hermosa provincia de Cuenca, para dar el gran salto. Ya en el puente, una pareja de turistas le pidió que les hiciera una foto y el hombre, muy amable, accedió a inmortalizarlos. Acto seguido, en un único gesto perfectamente coordinado, les devolvió la cámara y saltó al vacío sin barrar. Los turistas tuvieron que ser atendidos por el shock. Yo pensé si conservarían esa fotografía, el último acto cotidiano de un hombre desesperado.

Sylvia Plath decía:

Morir es un arte, como todo.
yo lo hago excepcionalmente bien.
tan bien, que parece un infierno.
tan bien, que parece de veras.
Supongo que cabría hablar de vocación....


O tal vez quien lo decía era su trastorno bipolar. Lo peor es que no se limitó a decirlo. Una mañana se levantó, selló bien las habitaciones donde dormían sus dos hijos pequeños, les dejó preparado el desayuno y cocinó su propio cadáver en el horno, olvidando acercar la llama al gas.
Su marido Ted Hughes, poeta y probablemente buen maestro en el arte de morir, publicó la recopilación de los poemas de su difunta mujer pero hizo desaparecer, con vil magia, la parte de los diarios de Sylvia en que él aparecía. Hughes se volvió a casar y, años después, esta segunda mujer también se suicidó, confirmando que definitivamente era un buen maestro en el arte de morir.
Ayer me enteré de que en marzo de este año, ese pequeño que dormía mientras su madre preparaba tragedia al horno, se suicidó a su vez a la edad de 46 años, recogiendo fielmente el legado de sus padres. Confirmando que a morir también se aprende.
Sé que solo uno mismo tiene la patente de su propio suicidio pero en el apartado agradecimientos, hay nombres que no deberían faltan.

29 comentarios:

ANTONIO MARTÍN ORTIZ dijo...

Muy interesante esta entrada sobre el suicidio. El suicidio es un acto muy serio. En mi blog he publicado un par de artículos sobre este mismo tema. Si alguien tiene interes en leerlos, aquí está el enlace:

http://antoniomartnortiz.blogspot.com/search/label/SUICIDIO

Un cordial saludo,

Antonio

Mega dijo...

A morir, y a matar, se aprende, desde luego que sí. Todavía recuerdo cómo, tiempo atrás, la gente se planteaba si resultaba adecuado, o simplemente aconsejable, publicar en los periódicos las noticias relativas a los atentados terroristas, por temor a "fomentar" actos de este tipo... Cabría preguntarse si no está sucediendo lo mismo con las noticias sobre violencia doméstica. En fin, un sinvivir.

Un abrazo

Casilda dijo...

Mi madre refieriendose a una conocida de mi abuela que pese a la edad estaba como una rosa decia "es que toda esa familia es de muy mal morir "....
Yo conozco a una que le pasa todo lo contrario, generación tras generación se han ido matando de las mas diversas maneras , ahorcados , cortandose las venas, tirandose a un pozo y hasta rebanandose el cuello con una navaja barbera ...son suicidas geneticamente. Aprenden desde pequeños que uno se puede ir para el otro barrio cuando quiera.
Un abrazo

fandestéphane dijo...

Muy bueno ese post. Me ha gustado.
Yo quiero poner un toque de humor, recomendando la película de Rafael Gil en 1970 "El hombre que se quiso matar". Es entretenida y divertida y Tony Leblanc hace una de sus mejores interpretaciones. Os dareís cuenta de el calvario que pasa para poder suicidarse, y además hareís turismo por Segovia. Si, si por el acueducto,
jeje

saludos

moreiras dijo...

Sarcástico e interesante mini-ensayo sobre el suicidio y la capacidad de aprendizaje o imitación (imbécil) del ser humano.
El suicidio puede llegar a ser extremadamente poético, hasta mitificar incluso al autor del mismo; es curiosa esa parte del inconsciente humano, ese particular instinto de muerte (el tánatos que dirían los psicoanalistas) que hace que desde una leve y banal tristeza hasta la consumación de la Nada propia puedan generarnos emociones que calificamos como agridulces o poéticas.
Hace un par de años yo perdí a un amigo (de los de verdad, de los que contamos con los cinco dedos de una mano) porque él decidió un día que tanto sufrimiento no merecía la pena. Como podrás imaginar de poético no tuvo nada, ni de placentero, el único regalo que dejó a su marcha fue un eterno infierno para sus padres y su familia para los restos.
Recuerdo que el día de su entierro, sólo una frase que alguien muy cercano a mí me dijo, consiguió el objetivo de consolarme de alguna forma, fue algo así como: "piensa que ahora ya está tranquilo, que ahora ya descansa de tanto sufrimiento...". Es imposible saber con certeza el motivo real (si es que sólo hay uno) que mueve a una persona a quitarse la vida, en el caso de mi amigo yo podría hablar y divagar mucho sobre ello debido a tanto de su mundo interior que yo conocía por la intimidad que nos unía, pero en resumen la "causa" final de su muerte fue una depresión grave.

Discúlpame por tan extenso comentario, se me ha ido un poco de las manos, y quizás demasiado personal. La verdad creo que me ha surgido de una manera espontáneamente catártica.

En fin, muy bien escrito, un gustazo como siempre Bárbara. Saludos muchos y sigue disfrutando del verano y su particular atmósfera y estado onírico. Chau

moreiras dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
MUY SEÑORES MÍOS dijo...

No sé. Y, al decir, no sé, quiero decir que no lo sé; no pienses que es por llevarte la contraria: ¿Tú crees que los del puente de San Pablo, los del Micalet o lo de los sitios que toque en cada lugar han aprendido? No sé; pero me parece que nos viene grande... y si no a todos, sí a casi todos. El otro día hablábamos de “Une Valse a Mille Temps”; si aprendiésemos a morir, quizá nos podríamos permitir una muerte así, eróticamente in crescendo. ¿Te imaginas? Lo siento, pero no recuerdo ninguna por la que valiese la pena morir... bueno ahora me viene una que tal vez: la de Ocaña.
No sé, creo que tú sabes teorizar mejor que yo sobre esas cosas; a mí sólo se me ocurre pensar lo relajante que debe de ser... ¡Tontos de nosotros!

Beso.

strongboli dijo...

Veo que tus temas preferidos siguen ahí... Me ha encantado la imagen de vértigo-madera-vértigo-madera. A mí (ya sabes) me parece perfecto que la gente se suicide si quiere, lo que no considero tan correcto es que el sujeto en cuestión haga partícipe, de alguna manera, a los demás de sus actos, como el de la foto. Creo que es un acto de venganza o algo así, y eso no está bien.
Y ya vale que si no el comentario sería demasiado largo, como dijo, hablando de su propia vida, Ángel Ganivet, cuando se tiró de cabeza al río Neva.
Molts petons.

Vicent dijo...

Por supuesto que se aprende, con la practica, un familiar mio lo intento varias veces hasta que por fin lo consiguio.

Lastima que sus hijos pequeños tuvieran que hacer frente solos al exito de su madre.

Miguel Baquero dijo...

Fenomenal la anécdota de Cuenca y esos tablones alternados. En Madrid sí cubrieron el Viaducto, lugar habitual de suicidarse, con unas vallas de cristal, y uno pensaba al princpio: qué gilipollez, la gente irá a tirarse a otra parte. Pero no, hasta ahora no se ha escogido otro lugar alternativo y la gente se apaña como puede y quizás alguno, si no se puede tirar por el Viaducto, no se tira por ningún sitio.

Anónimo dijo...

Barbara, ¿Crees que realmente es aprendizaje?
Besazos

Hank dijo...

Otra entrada brillante de su autora: lucida, de escritura guillotina, inteligente, perfectamente diseñada para llegar adonde debe y realizar su cometido.

A veces se me cae la baba cuando leo tu blog, como ahora, por ejemplo.

Dnc dijo...

JoÉ, pues en mi calle -cuando yo era peque- hubo una "Sylvia Plath" a la que se le olvidó el detalle de sellar la habitación de sus hijos.
Que entrada más triste, COÑO!

No sé si darte un beso o ponerte en la cara un calcetín sudao...grrrrr!!!

Nostromo dijo...

Te brindo este pensamiento de Pavese:
"La dificultad de cometer suicidio está en esto: es un acto de ambición que se puede cometer sólo cuando se ha superado toda ambición".

Felicidades por el blog

Bárbara dijo...

Hola, ANTONIO, interesantes y didácticas tus entradas sobre el suicidio. La verdad es que el tema da para mucho porque han sido tantos a lo largo de la historia los que optaron por esta drástica vía de salida (y también hoy: se contabilizan un millón de suicidios al año, sin contar a África que no hace estadísticas). Nada más y nada menos. Un abrazo vitalista.

Difícil, MEGA, porque es verdad que tendemos a imitar comportamientos cual monillos. Claro que obviarlo tampoco es la solución. Supongo que lo suyo sería cuidar el tratamiento de la información, contextualizarla, huir de la espectacularización y la superficialidad, etc.
Besillos.

Qué grande esa sabiduría popular, CASILDA. Supongo que hay una disposición genética no sé si al suicidio o a padecer enfermedades mentales. Pero no dejo de observar lo mucho que pesa la educación y lo mucho que nos empeñamos en imitar a los seres queridos (aún en los errores). Abrazo.

Es que puestos a hacerlo, FANDESTÉPHANE, hay que hacerlo a lo grande, desde el acueducto de Segovia, tras haberse zampado un buen cochinillo. No he visto esa peli, pero el argumento me suena mucho y no sé de qué. La buscaré.
Saluditos.

Pues ya lo siento MOREIRAS, yo también creo que de poético no tiene nada. La angustia extrema imposibilita la extracción de cualquier jugo creativo a la vida.
Tiene algo egoísta pensar que nos pertenecemos del todo, que una parte de nosostros no pertenece a la gente que nos quiere.
El denominador común es sin duda ese: depresión que impide ver cualquier otra alternativas.
Gracias por compartirlo, me conmovió. Un abrazo gordo.

MUYSEÑORESMÍOS ¿te refieres a Ocaña ciclista o a Ocaña pintor? ¿o a otro que se me escapa?
Y no eres el único al que estas cosas le vienen grandes. ¿A que últimamente soy la alegría de la huerta?
Besote.

Bárbara dijo...

Supongo que hay suicidios y suicidios y que la forma de llevarlos a cabo también nos define. Decía Chesterton (copio y pego): "El suicida es el antípoda del mártir. El mártir es un hombre que se preocupa a tal punto por lo ajeno, que olvida su propia existencia. El suicida se preocupa tan poco de todo lo que no sea él mismo, que desea el aniquilamiento general".
Pos eso. Petons.

VICENT, resulta difícil de entender que alguien empeñado en no vivir hubiera decidido tan alegremente dar la vida, y no una sino varias veces.
Espero que al menos esos niños hayan tenido la oportunidad de crecer con ejemplos más sanos a su alrededor.
Un abrazo.

Pues no tenía ni idea de lo del Viaducto MIGUEL. Aquí, durante una época, estuvo prohibido subir al Miguelete para evitar bajadas bruscas, de un solo escalón. Ojalá funcionara aunque me temo que el que tiene el empeño, lo acaba consiguiendo.

ANÓNIMO (no sé si eres el mismo anónimo de la última vez ... ¿qué tal un númerito aunque sea?)
Si te refieres a mi frase, dudo si aprendizaje debe ir donde aprender o al revés. Si es más general, no creo que se aprendan los detalles pero sí que, a grandes rasgos, se trasnmite la actitud ante la vida. Besos.

HANK,lo cierto es que últimamente me parece una tontería todo lo que escribo aquí, estoy en crisis... ¿será la crisis blogueril del año? ¿qué será lo próximo: hacerme un blog descapotable y empezar a chatear con jovencitos?...
En serio, gracias por el subidón de ánimo.

El calcetín, el calcetín, DNC, me lo merezco. Y lo peor es que yo ni siquiera estoy triste... Pero ahí estoy, sacándole los peores recuerdos a todo el mundo. Prometo compensación. Beso con calcetín.

Impresionante brindis, NOSTROMO, he tenido que leer la frase varias veces...
Se trata de una contradicción que lamentablemente encuentra su equilibrio a tenor de las estadísticas.
Mil gracias y bienvenido.

Bárbara dijo...

STRONGBOLI, se me olvidó poner tu nombre! Ya sabes, me reconocerás por los petons...

iliamehoy dijo...

Asusta, y de qué manera el poder contagioso del virus del suicidio..como si su inhalación produjera efectos inmediatos en las ganas de saltar al vacío.
Aplaudo con ganas,la capacidad que posees de contar.
Una sonrisa

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Creo que entre la muerte de ambos “Ocañas” puede haber ocurrido un extraño cruzamiento: mientras en la de Luis pareció que nadie había apretado el gatillo –hay quien opina que aunque de lejos lo hizo Le Pen: sólo asistieron tres personas a su entierro-, en el caso de José Pérez, podríamos suponer que fue él quien había aprendido a planificar su propia muerte, y que quien aplicó candela a la mecha, no fue más que una extensión de su propia mano.

A mí, sí me pareces la alegría de la huerta (¿queda huerta?), independientemente del tema que trates, lo que da alegría a esta huerta exigua en aguas, es la forma en que lo haces: ¡Siempre la forma!

Una abrazo.

(Firmado: Mi mono y yo)

Raúl dijo...

Hugues, más que un buen maestro en el arte de morir, lo que era (al parecer) era un puto genio en el arte de inducir a la muerte.

No seré tan tibio en el piropo como el bueno de Hank, a mí se me cae la baba, no a veces, sino siempre que te leo; por muchas gilipolleces que te de por escribir.

Pd.- Tras tantos parabienes que te dispenso, creo que ya sólo me queda declararte mi amor, querida mía. Sonrío.

Bárbara dijo...

ILIAMEHOY, mira si asusta que estaba escribiendo y me autocensuré varias veces pensando en no inducir de ninguna manera a ello, que nunca sabe uno las búsquedas del google a dónde conducen. Un abrazo, guapa.

MUYSEÑORESMÍOS, ¿o debería decir Marco? No conozco los detalles de los suicidios ocañeros pero ya me pongo a rebuscar en la red porque me has dejado intrigada. Huerta nos queda poca, rodeada de rascacielos y calatravadas varias, pero algo queda.
Un abrazo, ele (pa confirmar mi alegría)

Bueno, bueno, bueno, mi amado caballero RAÚL, ¿qué habré hecho yo para merecer semejantes requiebros? Sólo falta que gane usted el torneo y me brinde...esto ¿qué coño se les brindaba entonces a las damas?
Ya sabes que el interés es mutuo.

Anónimo dijo...

Hola, Bárbara.
Sí soy el anónimo de la última vez. Si vuelvo a participar, lo haré con mi nombre: Lucía.

Efectivamente las conductas se imitan a lo largo de las relaciones intergeneracionales. No hay la menor duda de que hay un componente muy importante social.

Sólamente hay que pensar en los niños que sufren abusos y maltratos, cómo van a ser esos niños de adultos...?
Pero importante también el componente genético, que no hay que olvidar.
Besazos fuertes.

NáN dijo...

Querida Barbara (y queridos todos). El texto, siento decírtelo y ser repetitivo, es espléndido. No veo por dónde meterle un bocado. Desde la foto de la maravillosa Sylvia (porque es ella, ¿no?) hasta el final, dividido en esas dos partes por un poema de Sylvia.

Pero he tardado en decir, y lo hago cuando todavía no debería, por miedo a que vengas del fin de semana y "plantes" otro, porque el tema me produce muchas contradicciones.

Estoy en contra del suicidio por un arranque, cuando se está jodido por algo y no se es capaz de ver que la vida, y ese algo, cambia. Pero, ¿cómo criticarlos?
Pero meditadamente, tranquilamente, sin aspavientos, recorrida una parte importante de la vida, creo que tenemos derecho a decidir el final de esta vida, que surgió por un azar genético y a la que no le veo continuación más allá de ella.

También quiero decir que me gusta mucho, pero mucho, la poesía de Ted Hugues. Y que tengo mis dudas de que, aun siendo la causa de esos dos suicidios, sea el responsable. Es un juego del que participan dos y cada uno aporta lo suyo.

¿Ves cómo no debería haber dicho nada? Pues me he alargado sin nada aclarar.

mi nombre es Alma dijo...

En una cosa te voy a llevar la contraria, aprendices como somos para todo y en el afán de vender guias para todo, hay algunas en las que se indican los posibles lugares para suicidarse. Los asiáticos, sobre todo los japoneses, con esa mirada que tienen sobre la muerte, tienen varias de varias ciudades. Ver para creer, leer para suicidarse.

Un saludo, espléndido texto.

Nostromo dijo...

A veces es difícil ver el límite entre la eutanasia y el suicidio. En algunas ocasiones, el alma puede doler más que el cuerpo, el espíritu puede encontrarse más anquilosado que el cuerpo más maltrecho. Viví en Japón un tiempo y allí, en algunos ambientes de cultura muy tradicional, el suicidio, el sepukku incluso, es simplemente un rito de paso, es la rasgadura del velo que lleva al olvido, al reposo.

Bárbara dijo...

Totalemnte de acuerdo contigo, LUCÍa, y con ese nombre tabn bonito, hay que lucirlo.
Besitos.

Queridisisimo NÁN, Vaya por delante que cada uno es responsable de su propia vida y supongo que lo más de que se puede acusar a Hughes es de haber sido un mal marido. Yo tampoco estoy ni a favor ni en contra del suicidio, sino todo lo contrario. De hecho me interesa bastante el tema del buen morir, saber de la mejor opción por si llegado el caso, he de usarla. Pero lo que me parece un desperdicio es pasar por una depresión (que se caractriza por tener una visión con orejeras de la realidad) y tomar una decisión drástica.
Si te gusta mucho, tendré que leer a Hughes...

ALMA, me dejas de piedra ¿suiciguías? estos japoneses, lo que no hayan inventado...
Abrazo.

NOSTROMO, yo creo que la clave fundamental es si ese estado es irreversible o si es susceptible de mejora. El espíritu casi siempre se puede curar, el cuerpo a veces no. Son raros, raros estos japoneses...

j dijo...

..
.. Hola Bárbara ,,

.. no lo se de cierto ,, pero lo supongo (jaime sabines,,) que la mente de estas personas ,, es no menos que un huracan en su fase más destructiva .. imagina tan siquiera ,, que la única salida que encuentran es ..la seductora insensibilidad que calmará aquello que los tortura .. el dejar de sentir,, de sufrir,, ....
...

.. irresistible para ellos en ese momento .. y el caso del tipo que les toma la foto a los turistas y se lanza al vacio,,, pobres ,, les traumo de por vida .. han de haber quedado congelados en el lugar por un buen rato,, hasta que pudieron reaccionar ,,,

.. en fin,, hay un viejo refran mexicano,,

... sólo el que trae el costal .. sabe lo que hay dentro.

.. saludos y ,, esperando tu nueva entrada ,, que sigo leyendo tus buenos post.

Donce dijo...

Pero dónde se habrá metido esta joía lagartijilla, que nos tiene a pan y agua...!!!

Bárbara dijo...

Hola J, me encanta los refranes de otros países. Supongo que por aquí hya una refrán para expresar una idea y otro refrán para expresar la contraria. Respecto al tema, no deja de ser triste que uno elija por evitación... Besos trasatlánticos.

Jeje, DONCE, por aquí estoy, haciendo turismo en mi propia ciudad (es que vino mi amiga Delphine de la France y su hijo, y nos enrolamos en un frenético tour turístico...) Besitos, niña. ¿ya estás de vacaciones?