lunes, 8 de junio de 2009

A veces me obsesiono














A veces me obsesiono
y trato de devorarte,
como el mar devora dulce y cruel a la arena,
sin la complicidad de los bañistas y sus risas soleadas,
en la soledad de un atardecer olvidado en la orilla,
busco mensajes tuyos en cada esquina
de esta tarde esférica,
en cada uno de sus minutos y en el reverso
de mi desesperanza,
vacío mi rutina de interés,
para ponerla a tus pies, rendida,
sin peso ya,
como una costumbre de vivir extinguida.
Realmente podría enfermar de esta fiebre.
Tú tienes entonces que frenarme con tu desdén,
me frenas con tu desdén,
con tu olvido amarillo,
que duele como si fuera blanco,
y recuerdo tus palabras:
come sólo lo que puedas digerir,
y un azul me devora entonces hacia dentro,
relamiéndose hasta el silencio.

Ahora sé que sólo volverás
cuando ya no te necesite.

20 comentarios:

BB dijo...

Demasiado hermoso, Bàrbara,
me ha llegado tan hondo, como
si esa angustia, ese pesar
que no cesa, fuera tan mìo,
como le es tuyo.
Que el ùnico freno, la ùnica
forma de sobrevivir, sea el
desdèn, o el olvido, que tiene
el mismo color amarillo que
tiene la indiferencia.

Triste es pensar que si volviera
el amor, ya no se esperara,
ya no doliera, ya no nos
sirviera...

Precioso, Bàrbara, emotivo y
conmovedor.

Un beso
BB

Raúl dijo...

La necesidad y el amor, son mal compañeros de viaje; de ahí que esos dos versos finales, resuman una gran verdad.

carlos dijo...

¿Cuál es el emoticón de la admiración? ¿y el de los aplausos?

moreiras dijo...

Me gustó ese olvido amarillo (pero mucho), y ese blanco hiriente, y el azul que te devora sigiloso entre oscuros secretos...

Hank dijo...

La quiso pronto, y después de tantos años aún la sigue queriendo, incluso más que entonces, y es que tuvo la fabulosa suerte de que ella se casara con otro.

hombrepez dijo...

Esos versos finales...justo en la mitad del pecho.

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Sin querer hacer juegos de palabra, y porque así me ha venido al coco: ¡Qué barbaridad, chiquilla, con qué intensidad sales de los virus.

Un abrazo, ahora que supongo que te has recuperado. ;-)

jordim dijo...

sé que seguramente no, pero me gusta pesnar que esto habla sobre sexo oral...

Casilda dijo...

Suele ocurrir que las cosas llegan cuando ya no se necesitan y a veces pienso que vuelven por eso , porque ya no las necesitamos como si la obsesión fueran un repelente y la no neceisdad un iman .
Besos

mi nombre es Alma dijo...

Cuando hay necesidad y obsesión, el amor deja de ser amor y se convierte en desesperanza. Prefiero el olvido amarillo que duele instántaneo a la pena blanca que dolerá eternamente.

Saludos

Vicent dijo...

Nada es tan definitivo nunca.

Cuenta las mentiras de mi frase.

Annete dijo...

¡qué buena y qué mala es la obsesión al mismo tiempo!me ha encantado

Mr. TAS dijo...

¿lo que nos hace sufir es amor o desamor? ¿lo que nos obsesiona nace del amor, del desamor, o de la necesidad?

NáN dijo...

Sobre la crueldad, mi señora, montas comidas pantagruélicas de las que todos comemos un poco de palabras.

No debe ser bueno tenerte cerca cuando estás enfadada, pero qué refrescantes tus palabras desde lejos.

Bárbara dijo...

Gracias, BB, me alegra haberte llegado, de alguna manera. Supongo que todo es una cuestión de equilibrio, a una emoción desaforada le corresponde desdén y viveversa. Es así. Un besazo.

RAÚL, yo diría la necesidad y el enamoramiento, que no es sino esa necesidad de amor.

CARLOS, guapo! No los merece.

Ya sabes, MOREIRAS, el recurso fácil, los colores, pero a veces es inevitable verlos...

Jeje, pues sí, HANK. No obstante, no hace mucho salió una noticia que decía que cuanto más romántico es uno, peor le va en el amor.

Espera HOMBRE PEZ, que te saco el puñal y te tiro el anzuelo para enlazarte y que no te me pierdas.

Pues no supongas nada, MUYSEÑORESMÍOS, ¿tú te acuerdas de los Chimos? Pues yo soy igual pero rellena de mocos... Eso sí, virtualmente puedo abrazar y besar ;)

Bárbara dijo...

JORDIM, por supuesto que habla del sexo oral, ¿de qué iba a hablar si no?

Yo también CASILDA, pero también pienso todo lo contrario, que objetivamente llegan cuando llegan, es nuestra ansiedad la que se monta sus películas. Besos.

No sé si llamarlo desesperanza, ALMA, pero no se me ocurre nada mejor. Desde luego, coicido contigo en que no es amor. Abrazos.

jeje, VICENT, me han salido por los menos 5. De todas formas me gusta repetirme esa máxima.

¿verdad, filóloga ANNETE? es que si no tuviera esa cosa buena no nos engancharíamos. A mí me gustó mucho la película Trainspotting porque mostraba el horor de la heroína pero también lo mucho que molaba (que no compensa claro, pero tampoco hay que ocultarlo)

Pues yo creo, MR TAS, que lo que nos hace sufrir son todas esas vidas que no viviremos, todos los yoes que descartamos ser (esos amores imposibles son una forma de ser otro).
Vamos, que no tengo ni idea, si lo supiera estaría aquí...

Pero ¿qué te he hecho yo, NÁN, para que me llames señora? Y sí, soy insoportable de cerca y gano mucho de lejos (¿o era desnuda?, ya no me acuerdo...)

Anónimo dijo...

¿Qué es lo quieres?
¿Y qué es eso del yo enferma de cáncer?

Radio Lisboa

Bárbara dijo...

No estoy enferma de cáncer, sólo imagino lo que puede sentir alguien enfermo.
Querer, todos mis yoes quieren salud.

Anónimo dijo...

El terrible azul
terrible por que no es mio

Bárbara dijo...

Los azules son sólo terribles cuando son propios... Los de los demás son sólo un color.