jueves, 18 de junio de 2009

Doctor Valera


Ocho días con dolor de cabeza. Ochos días, sujetando el cielo con mi cabeza, como una pesadilla gala a punto de materializarse. Ocho días con las costuras del gesto fruncidas, la mirada deshilvanada. Ocho días que me han obligado a tomar una decisión drástica, radical, inusual en mí: he pedido cita con el médico.
Para colmo, descubro que han cambiado a mi médico de cabecera habitual por un tipo sospechoso, un suplantador cuyo nombre se me escurre como una sardina en aceite:
- ¿Doctor Valero me ha dicho?
- No, Valera.
- Ah, Varela.
- No, Valera.
Anoto con rabia el nombre del impostor: Va-le-ra.
A mí me gustaba mucho mi médico. Se apellidaba igual que yo, y nada más verme, me decía: ¿qué pasa, tocaya? Y me recomendaba a los mejores especialistas, en trato y en saber, y no a esos ginecólogos del pleistoceno que te examinan como si fueras ganado vacuno.
Si tenía un quiste minúsculo de grasa, no se reía de mí cuando le decía, mirándole a los ojos: es un tumor, ¿no? Incluso pasaba por alto, sin sombra de condescendencia o ironía, mi ignorancia terminológica. Como aquella vez que confundí el rotavirus con el retrovirus. Bárbara, rotavirus, lo tuyo es un rotavirus, el retrovirus es el sida.


Saber que tenía que enfrentarme a un desconocido me ha hundido aún más, y ni siquiera he podido exteriorizar mi fastidio con obtusos gestos, por miedo a que los alfileres de la cabeza se me clavaran aún más en la mollera. Sumisa, con expresión porcelánica, he acudido a mi cita con el extraño.
Sentados cada uno a un lado de la mesa, jugamos al ping pong con mis síntomas por pelota.
- ¿Tensión baja?
- Normal, creo.
- ¿Dolor de cuello?
- No.
- ¿Algún defecto de visión?
- No.
- ¿No será un tumor cerebral?
He tirado la pelota fuera. La oigo botar tres veces con agudo retintín.
Sonríe.
- No creo, dice. Lo que creo es que la gente ve mucho House.
Y acto seguido, se levanta, camina y resulta que es cojo. Bueno, no exactamente cojo, sino que tiene, creo, secuelas de haber sufrido la polio.
Me señala la camilla para que me siente, y me toma la tensión.
- 8, 12 , la tienes perfecta.
Seguimos con la partida.
- ¿Alguna situación especialmente tensa a nivel emocional?
- Ninguna, todo tranquilo.
- ¿Trabajas muchas horas?
- Las de siempre.
- ¿Mucho tiempo frente al ordenador?
- El habitual digo, restándole importancia (callo deliberadamente cualquier magnitud numérica porque toda relación de confianza debe apuntalarse en, al menos, un par de omisiones o pequeñas mentiras). Sin embargo, al mirarme, tengo la sensación de que lee todos los bits que llevo almacenados en las pupilas.
Tras hacerme una exploración del cuello y de los hombros, me da su veredicto en forma de diagnóstico:
- Pues no tengo ni idea.
No tiene ni idea. Me ha gustado el tipo, me ha transmitido una confianza tremenda. Ya sé que parece absurdo acudir a un especialista para que te diga que no tiene más idea que tú, pero me ha tranquilizado saber que admite ese cierto misterio que posee la naturaleza, cuyo recorrido es lento y necesariamente compartido.
- Si no se te ha pasado, te quiero ver el viernes.

Hoy, cuando he despertado, el dolor, por fin había remitido, y el cielo, como una gasa zarca bordada en blanco puro, estaba en su sitio. Bendito Valera.

23 comentarios:

Reyes dijo...

Lo más importante es que ya no te duele .
Y sabes ?
me alegra saber que no soy la única neurótica que imagina cánceres y tumores al primer síntoma extraño , dolorcito o pelo enquistado.
...
Besito, Bárbara.

Raúl dijo...

Me gustan los doctores Valera, como los abogados Valera, Sí, sé que el paciente o el cliente busca, ya no tanto curación, sino también seguridad, tanquilidad y calma. Pero a mí me encantan las imperfecciones de/en los especialistas, pues normalmente denotan que se trata de gente seria, trabajadora y cabal.
Yo tenía un doctor Valera que cada vez que me veía entrar por la puerta, me saludaba con una pregunta curiosa: "¿ya está usted aquí de nuevo para hacerme perder la tarde?" Y eso me hacía reir, y me curaba un poco. Te lo juro.
Mi doctor Valera la palmó el año pasado.

Vicent dijo...

Ser un poco, o un poco más que un poco, hipocondríaco no es nada malo, al contrario, es preferible a ese otro tipo de personas que no le conceden la menor importancia a cualquier síntoma que tengan. En ocasiones cuando van al médico es tarde.

Ocho dias con dolor de cabeza dices? Yo tenía un amigo que en paz descanse...

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Comprendo que, en esas, usases la como lecho la espalda de un elefante, no hay nada como ese lugar para ver el color del cielo al despertar y que éste fuese como lo describes. Me alegro, Bárbara. Imprescindible, Bárbara.

Un abrazo, Bárbara, quedo a la espera de tus caricias escritas..

moreiras dijo...

Precioso cuento, real como tu cabeza y los dolores. Este te ha salido redondo. Permiteme que te diga que las cronicas, inclusive las de ti misma, te salen del carajo.
Saludos,
(me alegro por tu cielo, ya sin alfileres)

Araceli Esteves dijo...

Pues sí, misterios de la vida. A veces hay dolores extraños que tal como llegan se van.Me alegro de que te hayas librado de este. Un beso

carlos dijo...

Éste resulta que era sincero... La mayoría de los médicos te curan (combatiendo los síntomas y efectos, y no las causas) sin llegar a saber lo que te han curado. Qué bien escribes, condená ;-) ... Besos.

carlos dijo...

¡Ah!, que se me olvida siempre: lo de los elementos emergentes que nos salen al entrar en tu web -aunque supongo que ya lo sabes- es por un contador que tienes instalado y que despliega esa publicidad.
Yo que tú lo desinstalaría, porque es un poco coñazo. Hay contadores web gratuitos sin más publicidad que un simple enlace a ellos mismos. Y el Google Analytics que ya conoces, no genera nigún elemento emergente.
Besos, guapa.

Amaia dijo...

Se las saben todas Bárbara,a un Valera ibas a pillar,sí,sí...jajaja.Te cuento sin pudor,un día fui a ver a mi doctora(sí,las prefiero a ellas)y le comenté una situación personal que me había provocado ciertos síntomas de ansiedad,entonces, me cogió de la mano,me acarició(la mano que nadie piense mal)y me fue llevando para su terreno que no era otro que curarme.Milagrosamente al día siguiente me levanté sin síntomas.Lo dicho,se las saben todas!Respecto a ti espero que la remisión sea definitiva,seguro que sí.
Un abrazo!

BB dijo...

Por fortuna, el dolor cedió, como
podría esperarse de esos dolores,
sin causa aparente.
Yo no acudo jamás al médico.
Cuando lo haga será para que me
canten el requiescat in pace.
Mientras tanto, soy feliz como
una lombriz. Nada me asusta.
Actitud totalmente irresponsable.
Ya habrá tiempo para eso, o quizás
no, porque ya estaré bajo tierra...
Y tú, sigue con tu Dr. Valera,
tranquilo y sereno, confiable.
Me ha encantado.
Y tu forma de narrarnos esa cita
médica, no tiene desperdicio.
Un beso
BB

CANCEROLAZO dijo...

Lo que necesitas es unas buenas vacaciones en la Argentina, donde todo es regalado de tan económico...más exactamente en Buenos Aires y para tener la pedantentería de la precisión: convalescencia en mi cama, de Boedo 23 PB 3, lo antes posible!!!!!

Hank dijo...

Leer lo que escribes es vivirlo. Lo haces como si nada, pero anda repleto de matices que invitan a una segunda lectura -no digo relectura, que no es lo mismo-.

Vamos, como ya te dije en otra ocasión -o en varias- la inteligencia es uno de tus valores y sabes usarla.

Un placer atisbar entre tus líneas.

NáN dijo...

Querido Diario de Barbara:

El elefante es guapísimo.

Tuviste suerte. Hay quien nace con ella. Porque los hay que primero se informan de todo lo que te gusta para luego quitártelo. (En realidad lo sigues haciendo, pero la culpa empeora los síntomas).

No abuses de la suerte. Que te puede tocar de los perversos. Yo soy de los de BB: mejor tarde que pronto... pero mi legal no, así que esta mañana hemos tenido una discusión tremenda porque no me estoy haciendo los controles. Ella quería que ahora, yo propuse Navidad. Lo dejamos para septiembre.

Verás como no tengo suerte y me joden la vida.

Me alegro tanto de tu final feliz.

BB dijo...

Nano: Aquí tengo que apoyar a
Lola. No te descuides, por fa.
Perdona, Bárbara
Un beso.
BB

Annete dijo...

El año pasado me pasé medio año metida en el médico por complicaciones con una operación, antes de eso lleva 5 años sin hacer una visita a mi médico. no me gustan nada, ni siquiera los que me caen bien. Espero que ya estés sana. un saludo

NáN dijo...

Ahá, BB, eres como yo: de los que damos a los demás los consejos que no seguimos, je, jé.

Insisto en lo guapo que es el elefante. Además de tolerante, porque no le importa que el animalillo que lleva encima fume.

Bárbara dijo...

REYES, yo no nos llamaría hipocondríacas ni neuróticas. Simplemente personas con imaginación, para lo bueno y para lo malo, en la salud y en la enfermedad. Beso.

Qué bueno tu Valera, RAÚL. Supongo que la única forma de conocimiento que me merece respeto es la que parte de todo lo que desconocemos y no al revés.

VICENT, yo tengo lo peor de ambos, pienso en enfermedades terribles pero no voy al médico...
Jeje, y también tenía un amigo, que en paz descanse, que se dedicaba a meterle miedo a la gente...

Vamos, lo normal ¿no? MUYSEÑORESMÍOS, cuando a uno le duele la cabeza, se recuesta sobre un elefante a fumar un cigarrito ... (ay, si mi terapeuta analizara las fotografías que pongo...) Abrazote.

MOREIRAS, espero no haber escrito la crónica de una muerte anunciada... Gracias por tus inmerecidas palabras.

Pues sí, ARACELI, este se va a quedar en misterio porque no pienso volver. Besotes.

Pues mil gracias, CARLOS, extirpados los contadores, espero que ya se haya solocionado el problema de las dichosas ventanitas. Ya me habían comentado que podía ser eso, pero como los contadores estaban desde el principio y esto sólo sucedía recientemente pues me resistía a quitarlos... Besos.

Bárbara dijo...

AMAIA, eso sí es imposición de manos. Si es que en lugar de médico de cabecera deberíamos tener psicólogo de cabecera... Abrazo.

Madre mía, BB, somos legión, un chollo para la seguridad social (no sé si por allí funciona esto de la SS). Besos internacionales.

Jajaja, CANCELORAZO, más que pedantería de la precisión, yo diría osadía de la precisión. Lo tendré en cuenta.

Jo, gracias, HANK, por lo de la inteligencia. Me da qué pensar esa sutil diferencia entre una segunda lectura y una relectura. Un placer tu visita.

Cierto NÁN, la culpa siempre empeora cualquier síntoma, y a menudo es un síntoma en sí misma. Por eso le mentí con lo del ordenador.
Respecto a los controles... estoy con Lola y con BB, sí, viva la tolerancia y la libertad y esas mandangas, pero no te habrás creído que te perteneces a ti mismo, ¿verdad? Al cachito que me toca quiero que le hagan los controles.
Pensar que uno tiene suerte es tenerla. Suerte y un beso.

No sé, ANNETE, tal vez pague todas juntas las ausencias al médico. Espero que estés completamente recuperada, ya cubierto el cupo. Un abrazo.

Miguel Baquero dijo...

Pues yo creo que, pese a todo, has ganado con el cambio. Lo bueno que tiene el doctor Varela es que, al menos, podréis consensuar el diagnóstico. "No tengo ni puta idea, asi que, ¿qué te parece si te diagnostico anginas?". "Algo más flojo"."Como quieras".

Yo también creo, por cierto, que la gente ve mucho House y Anatomia de Grey y Hospital Central

Bárbara dijo...

MIGUEL, Hospital central sólo si me obligan a tener los ojos abiertos a lo Naranja mecánica. Pero sí, lo confieso, soy houseadicta. ¿es grave, doctor?

Casilda dijo...

A mi tambien me gusta esete médcio ...Un beso

TortugaBoba dijo...

Yo también le hablaba a mi médico de cabecera sin tapujos, le soltaba mis neuras (que me resultaban absurdas hasta a mí en determinadas ocasiones, pero por si las moscas) y él me respondía a todo benevolamente. Ahora se ha jubilado. Siento temor ante su sucesor al que todavía no he visitado. Ojalá sea un Valera como el tuyo.
Besooo

Elvira dijo...

He tenido que ir a bastantes médicos en el pasado, y los Valera son los mejores. Honrados, capaces de admitir hasta dónde no llega su ciencia, y personas.

(Hoy que me decido a comentar, lo hago en dos entradas). Saludos