lunes, 18 de mayo de 2009

Eurovisión, Marilyn y Antonio Vega


Antonio Vega y Marilyn se parecen. En su personalidad adictiva, en que a ambos les chorreaba el talento, en que sabían hacer muchas cosas bien, muchas pero no una: vivir. En que sus entierros fueron multitudinarios, y sus muertes sentidas en voz alta por todo un país. En que ambas muertes producen un cierto alivio. Porque los dos fueron capaces tanto de cautivar al mundo entero como de incomodar a los que tenían cerca, de enamorar en la distancia larga, como de desesperar en la corta, y ser amados profundamente en ambas.
Porque ese suspenso constante en materia de vida nos hacía a todos culpables, y hacía inevitable huir de ellos en vida, como hace inevitable acercarse a ellos una vez muertos. Supongo que ésa es la cualidad de los mitos. Ésa y sentir que de alguna forma nos pertenecen, tal vez porque ellos renunciaron a sí mismos.

Marilyn dijo que era consciente de pertenecer al público, no por su físico ni por su belleza, sino porque nunca antes había pertenecido a nadie.

Vi el festival de Eurovsisión. Sólo un trozo que tampoco estoy tan loca. Supongo que por aquella reminiscencia de infancia, irrecuperable, que se descuelga de un: Royaume Uni, huit points, United Kingdom, eight points. Y como siempre, me volvió a asaltar la sensación de irrealidad, de experimentar una futurista alucinación lisérgica.
Yo sostengo la cabal teoría de que los presentadores de la gala, el público, los encargados de dar las puntuaciones de cada país son seres robóticos venidos de otro planeta. No son exactamente humanos, aunque lo parecen sino que provienen de El mundo feliz de Huxley. Eso es, y sólo desembarcan una vez al año en nuestro planeta, para el festival.
Y no es que en su mundo no haya gordos, ni viejos, ni feos sino que todos, absolutamente todos, parecen ser felices, asépticamente felices, limpiamente felices.
No tienen defectos, salvo ese toque kitsch y hortera, marca de fábrica, calculado al milímetro para enternecer lo justo y evitar el molesto disturbio de las envidias.
Un mundo de Alfas, Betas, Gammas, Deltas y Epsilones, políglotas todos, vestidos de gala, con sonrisa profident y ningún rastro de vergüenza, ese sentimiento tan revolucionario según Marx. Un mundo en que las canciones son, por decreto-ley, insulsas, ligeras y pegadizas y la felicidad un impuesto que hay necesariamente que pagar.
Un planeta en el que nunca habitarían ni Antonio ni Marilyn.

20 comentarios:

Jordi Santamaria dijo...

*Aldous Huxley :D

Pedro dijo...

Me ha costado hilvanar tu entrada en una sola: una primera lectura me condujo a dos ajenas, quizás unidas por la confluencia en el tiempo. Pero los mitos y Eurovisión (que vi un poquito por las mismas razones tuyas, ah, el pasado, esa nostalgia letal) tienen en común un sabor de irrealidad, son la materia de los sueños, a veces de las pesadillas, y nos pertenecen, nos dibujan, como un pasado de plomo del que no cabe desembarazarse.

Donce dijo...

¿Antonio Vega y Marilyn? hmmmmm no sé... y aunque ya no venga al caso, por favor, déjame que te diga que me encantó el poema de la entrada anterior, y que tú (hi-jamía) estás impresionante! pareces una actriz-modelo francesa. Guapa-guapa de verdad.
(Y conste que no me va el rollo-bollo, ehh?!).
Un besote

pd.:¿Antonio Vega y Marilyn? hmmmmmmmm

BB dijo...

Marilyn, la bella y patética
mujer, amada por todos, deseada
por todos, que vivió en perenne
búsqueda de sí misma y de esa
felicidad, que jamás encontró.
Antonio Vega, huyendo siempre,
con su bagaje de sentimiento y
bellísima prosa musical.
Eurovisión, el engaño y la frustración en technicolor y
deja-vu. ¿Seremos masoquistas?
Besos
BB

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Debe de ser que mis reminiscencias infantiles hace tiempo que se esfumaron ya, que pasaron a peor vida; lo cierto es que hace años que no veo Eurovisión, aunque me he hecho una idea, cero que muy exacta, de por dónde va la cosa o sus seudo-robots.

En cuanto a los otros, los de carne, hueso y algo más,esos que se nos quedan entreverados por alguna parte de nuestras tripas, en lo regerente a ellos, estamos de acuerdo. Y en este caso, ni te digo.

carlos dijo...

¿Antonio Vega- Marylin? Voy a soltar una frase típica: pues ahora que lo dices...
Me gusta -entre otras cosas- que no eres previsible en lo que escribes, que aportas una perspectiva nueva. Cuando me leo a mí mismo, soy previsible. Estuve a puntito de escribir que ir a una actuación de Antonio Vega era como ir a ver a Curro Romero... y al día siguiente lo había escrito una periodista en El Mundo. Cuando abro los periódicos, ya podría adivinar a grandes rasgos el contenido de algunas columnas de opinión. Ayer El Mundo y El País titulaban exactamente igual en sus portadas la muerte de Benedetti. En general, la gente dice lo que se espera y la única diferencia es, a veces, cómo lo dicen -que tampoco es manca diferencia-, que algunos lo dicen muy bien. Pero tú a menudo dices algo nuevo, frases que no estaban ya pronunciadas. Como los niños pero en profundo.
Y lo de Eurovisión yo no lo vi, salvo el trocito de actuación que sacan en los informativos, pero me hago una idea general. Empezó siendo un fenómeno sociológico y terminará siendo un fenómeno psicológico digno de estudio.
Besos.

Jordi Santamaria dijo...

Carlos, es muy honesto y valiente decir que uno escribe previsiblemente, chapeau, pareces un tío interesante :). Te compro

Reyes dijo...

Precioso post ;Barbarita .
Me ha emocionado.
Te lo digo desde el fondo de este corazón de tiza .
Beso

Bohemia dijo...

Marilyn nunca me ha gustado demasiado aunque no tenga problema en reconocer que "Con faldas y a lo loco" no hubiera sido lo mismo sin ella. ¡qué decir de Antonio Vega! A pesar de que su muerte era esperada, no dejó de ser una gran pena... pocas canciones podrán superar en este país a La Chica de Ayer. Viéndole en una actuación junto a Miguel Bosé que pasaron por televisión se me encogió el alma, era un ser sumamente débil que irradiaba una grandísima ternura. me he paseado un poco por tu blog y me ha parecido muy interesante. un saludo

NáN dijo...

Vergüenza torera, se dice, vergüenza de artesano, se podría decir. De quien pone todo en lo que hace. ¿Cómo lo va a poner la gente, si va de aquí para allá, inquieta, con su opinión siempre cambiante, que hay que respetar? "Respeta mi opinión". ¡Y una mierda!

Si Marx dijo eso, lo dijo muy bien. Vergüenza propia y ajena deberían ser revolucionarias, salvo porque las revoluciones practicadas dan vergüenza (escribir esto y no estar dedicado a una revolución no vergonzosa también da vergüenza).

Veo eso que dices, todo lo que dices, sin necesidad de ver Eurovisión (desde que Massiel salió con el abrigo de chinchillas).

Los que lo dan todo, hasta quedarse solos, se parecen en algo importante.

Y lo has dicho muy bien, pero angustiosamente. Entre los mitos y los desvergonzados, ¿qué espacio nos queda?

moreiras dijo...

Hello Barbara:
Los mitos, historicos o de fantasia, que pueblan nuestra cultura, nuestras vivencias mas profundas, nuestro inconsciente comun; los mitos que personifican ese latido subterraneo, esas pulsiones, instintos, libido y tanatos, puros sin racionalizacion posible, magma incandescente e ignoto del que estamos hechos.
Los mitos, como tales, tienden a la autodestruccion de la propia y particular persona, para realzar asi al maximo el propio mito, es lo unico que debe quedar.
Respecto a Eurovision: una idea feliz. Desde luego a mi no se me hubiera ocurrido el simil con Un mundo feliz (magnifico libro por cierto), y me encanta.
Felicidades por tu post.
(Y siento haberme extendido tanto, pero, como dijo alguien famoso, no he sabido expresarme mejor). Un abrazo.

Raúl dijo...

El San Pedro de ese patético paraíso, no les dejaría entrar, si lo intentaran. Ellos no eran felices, ergo, no se llevarína ni un mísero punto.

Bárbara dijo...

Gracias JORDI, hice una contracción de nombre y apellido y me quedé tan pancha.

Cuánto tiempo, PEDRO. Sí, eran dos reflexiones aparentemente independientes, pero ya sabes, en esta vida todo se puede unir en nuestro cerebro. Y sí, bien podría ser eso lo que une a los mitos y a Eurovisión: su componente onírico, irreal. Un abrazo.

DONCE, ¿no te parece que tenían la misma caída de ojos, la misma onda en la melena...? Ya sabes que esto de los parecidos es tannnn subjetivo...
Jaja, a mí tampoco me van los bollos, si acaso más las flautas rellenas de crema... Un beso casto.

Sí, BB, somos masoquistas. Mira si no este par de grandísimos personajes. La búsqueda de la belleza, la huida y el engaño (o autoengaño), esos podrían ser los ingredientes del cóctel. Beso.

MUYSEÑORESMÍOS, no te pierdes nada por no verlo, y en este caso, ni te digo.
Ahí es a donde apuntan los mitos, directamente a las tripas, tú lo has dicho.

Claro, CARLOS, yo no te parezco previsible a ti pero sí a mí, porque vivo dentro de mí. ¿No nos pasa eso a todos? Qué bueno lo de Antonio y Curro, desde luego no me parece nada previsible. A mí me pasó lo mismo con Rajoy y Madame Bovary, pensé que había sido una ocurrencia la mar de original y resulta que se le ocurrió antes a alguien. Me encanta lo de como los niños, pero en profundo. Ese será mi lema a partir de ahora cuando sienta que ando perdida en el estilo.
Besos.

strongboli dijo...

Marilyn, Antonio Vega, Jim Morrison, el del medio de los Chichos, Janis Joplin... Pues no hay ni nada...
Osti, yo también reconozco que vi un trozo de Eurovisión, pero es que era lo que ponían en el Frankfurt que regentaba una ucraniana que en vez de mirar las hamburguesas miraba la pantalla (así estaba la comida). Menos mal que no me sentó mal, viendo eso. Qué horror, madre. Ahora tenfré que confesarme y purgar mis pecados.
Petons.

Bárbara dijo...

Y si te vuelvo a ver pintar un corazón de tiza en la pared... REYES, seguro que no es el tuyo, porque el tuyo bombea sangre roja, roja, roja.
Ánimo con esos folios.

Hola BOHEMIA, encantada de que te pases por aquí. Marilyn y Antonio desbordaban ternura y fortaleza al tiempo y supongo que eso es lo que me fascina de ambos. Y sí, aunque Wilder se tirara de los pelos, Con faldas y a lo loco no sería lo mismo sin Marilyn.

NÁN, Yo también odio eso de: respeta mi opinión. Pues no oiga, hay opiniones que no son nada respetables. Y eso otro de: vivimos en un país democrático. Ayer mismo lo decía la Jesulina: vivimos en un país democrático ¿no?, cada uno puede marcharse de una comunión cuando quiera. ¿es que en época del tío Paco había toque de queda para las comunioones????
Entre los mitos y los desvergonzados nos queda una franja, un poquito más ancha que la de Gaza, donde uno tiene la suerte de encontrar a gente increíble.

Hello MOREIRAS (hasta aquí mi inglés), te expresaste perfectamente, y tampoco fue tan largo. Los mitos tienden a la destrucción de la propia persona pero a la conservación de la propia especie (toma ya). ¿Qué sería de nosotros sin toda la imaginería cultural, desde los cuentos que nos contaban de pequeños hasta la literatura que hoy nos merendamos?
Otro abrazo para ti.

¿En el paraíso de Un mundo feliz, dices, RAÚL? Claro que si es por puntos, Soraya va camino de convertirse en un mito... ;)

Bárbara dijo...

STRONGBOLI, el del medio de los chichos... Ése sí es un mito. Y oye, ¿por qué a los del este les gustara tanto Eurovisión? Estáte tranquilo que sólo es pecado si disfrutas, parece mentira que no lo sepas, habiendo ido a un colegio de curas....
Repetons.

Alma dijo...

Lamentablemente lo que dices al final no es verdad, esos personajes existen y no vienen de ningún lugar, están con nosotros.

Saludos

Hank dijo...

Me sorprende, quizás porque no te conozco lo suficiente, la lucidez de este texto, la inteligencia con la que has enfrentado dos universos irreconciliables, la sutil contundencia del mensaje, la claridad con la que interpretas la paradoja de dos sucesos simultáneos tan ajenos entre ellos como complementarios. Eres un buen catalizador…

La frase …ambas muertes producen un cierto alivio se clava como una ráfaga en el pecho. Duele un poco fuertemente, como mirarse al espejo y rehuir el reflejo instintivamente.

TortugaBoba dijo...

Muy buena la última frase, resume a la perfección lo que viene siendo Eurovisión y el nivel artístico de Antonio Vega y Marilyn M.
Me ha parecido interesante el análisis que haces de los dos personajes de tu post: es cierto eso de que en vida tenía que ser difícil estar al lado de ellos, será lo que tienen los que están destinados a ser mitos, quizás.
Lo de Eurovisión ha pasado a ser para frikis, es un negocio y hasta política. Un asquito vaya.
Besito.

Bárbara dijo...

Ciero, ALMA, estamos rodeados... Menos mal que también somos muchos los que estamos en el centro. Saluditos.

HANK, pensé que tal vez alguien se molestaría por expresar en voz alta lo del alivio pero no ha sido así. Siempre quise ser condensador de fluzo pero me conformo con ser catalizador ;)

Pues seguro que es difícil ser mito y estar cerca de un mito, TORTU. O al menos así nos consolaremos ¿no?. Besote.