lunes, 27 de abril de 2009

Violeta


La vida era vida también entonces,
seguida, espesa, monótona,
vibrante, melancólica, violeta.
Amasan las yemas del recuerdo
sus mentiras de tiempo,
pan con que tragar un presente sin sal,
esas tardes adolescentes de tedio
en las que aún no existía el pasado,
sólo los sueños atrapados
en las largas horas blancas
de un pupitre desgastado.

Despierta ya al presente estático,
las nubes corren bajo nuestros pies
blancas o azules,
azules o blancas,
nubes que contemplan la vida,
la misma vida de entonces,
seguida, espesa, monótona,
vibrante, melancólica, violeta.

22 comentarios:

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Tendrás toda la razón que quieras y todo será todo lo cíclico que quieras, pero al leer –siempre hurgas- los de “las tardes adolescentes del tedio”, me las has traído al presente, pero con toda su “ponentà” –no sé por qué- y sin parangón posible.

¿Tu autopugna, bien?

carmen dijo...

Las nubes están en el cielo, los pies en en el asfalto...
El asfalto se empeña en bajemos la cabeza. Y no!!!

carmen dijo...

A ver qué pasa

Anónimo dijo...

Joder, me has dado escalofrío-sin azucar. Me has recordado a Juan Ramón.

Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando;
y se quedará mi huerto con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas las tardes el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.
--------------------

No me da miedo que exista el cielo, o que sea azul. Lo que me da miedo es dejarme atrás los recuerdos. Lo digo por tí.

Rafa Mtez-Simancas

Araceli Esteves dijo...

La vida era violeta, sí, y no existía el pasado. Ahora ya casi parece que todo es pasado.
Cómo me han gustado las zapatillas de la foto. Quiero unas.

El Viajero Solitario dijo...

Tú lo has dicho: la adolescencia era tan mágica porque carecía de pasado, y acaso de futuro.

Hay un cuento de Eloy Tizón, llamado "Velocidad de los jardines" (incluído en su libro homónimo -sabía que tarde o temprano acabaría usando esta palabra, lo sabía), que describe magníficamente ese momento en que comenzamos a tener futuro. Uno de los mejores cuentos que he leído.

carlos dijo...

Estaba pensando dónde había leido eso de la adolescencia o la juventud como carente de pasado y de pronto pensaba que tal vez esa idea la habías manejado tú misma en alguna ocasión, pero no sé. Es verdad, es una buena caracterización.
Además, lo de carecer de pasado te quita perspectiva y tienes otra dimensión del tiempo, nada está por detrás, todo el tiempo está por delante. Qué pena que luego nos invada ya la urgencia para casi todo.
Un besote.

Los criticones dijo...

Glubs

Qué más podría decir!


ARM

Reyes dijo...

Nunca se me habría ocurrido que todo aquello era violeta , pero tienes razón.
Tienes razón.
...
Precioso , este poema.
Y perdona por no haberte llamado, tuve una tarde de cine infantil y palomitas.
Debería escribirte un correo pero estoy flojísima ya .
Un beso.

Mega dijo...

Buen grito ése que lanzas para salir a la vida.

(Amasan las yemas del recuerdo
sus mentiras de tiempo,
pan con que tragar un presente sin sal.)

A veces la memoria nos engaña más de la cuenta, y nos maniata.

¡Sal a la vida! Y un abrazo

NáN dijo...

No solo la idea que penetra de que de jóvenes no teníamos pasado. Son las palabras o el ritmo con que está dicho.

¿De verdad era violeta? A mí me sale el color gris. Y ahora no.

Hurgas bien, como ha dicho alguien.

j dijo...

.. pan con que tragar un presente sin sal,
.. en las que aún no existía el pasado,

.. un presente sin sal..
.. de verdad..?

.. no fue mágica tu adolescencia,,, en donde ,, cierto,, no había sabor.. pero teníamos esa manía ,, esa ansiedad de querer descubrir,, crecer,, ser lo que ahora somos,,
... es decir, grandes.. y esas nubes que ademas de colores,, les encontrábamos formas ,, que si un cordero,, que si un lobo,,
.. todo eso,,, le ha dado sabor a esta nuestra presente vida ..

.. y que grato sabor,,, el recordar,, todo aquello.. tus primeros ,,,, todo .. todo paso por primera vez en aquellos días.; de pan sin sal,, que bien que nos hemos encargamos de ponerle un poco sabor, olor y forma ..

BB dijo...

Cuando no existía el pasado y la
vida se nos regalaba así, como
un presente de esos que dejamos
olvidados, sin abrir, sumidos
en nuestra propia monotonía,
el tedio, o esa melancolía violeta.
Pero, los recuerdos permanecen
allí, obnubilados por el sentimiento, pero recuperables o
perderíamos nuestra propia sombra.
Y ese presente, no lo queramos
violeta, sino teñido con todos
los colores del arco iris, y
alejarnos de la monotonía, del
tedio, de lo sabido, de lo
conocido y huyamos tras esa nube
blanca o azul, siempre viajando,
cambiando...
Lindo poema, bella Bárbara
Un beso
BB

Donce dijo...

Aaaayyy, añorando... añorando hasta lo que ha de venir... (o no). No sé, tengo la impresión de que en el fondo tú y yo estamos sentaditas en el mismo banco del andén.
Me gusta un montón su poema, Dª Bárbara (jijiiji, cada vez que veo en la tele el anuncio del culebrón, me acuerdo de ti).

Un besazo

Raúl dijo...

A pesar del título del poema, la ilustración de tus palabras, ha de ser en blanco y negro, con la textura que tiene la foto que tan bien has elegido.

fmop dijo...

Un color para perderse en la emoción de la memoria.

LICOR DE MANDRAGORA dijo...

Nostálgica elocuencia de las añoranzas de la febril adolescencia sin pasado, en donde solo había el anhelo de que el pasado empezara a pasar (como para que todo de violeta pasara a rosa). Bárbara, me ha gustado.

Casilda dijo...

Ya firmaba yo por volver a esas tardes adolescentes de tedio sin pasado.
Un abrazo

Bárbara dijo...

Sí que nos hurgamos, sí, MUYSEÑORESMÍOS, pero sin llegar a hacernos sangre... y oye, ¿no vuelves nunca a que te dé en la cara esa ponentá?
La autopugna va, unas veces gano yo y otras...

CARMEN, se dice, se rumorea -yo no acabo de creérmelo- que el mundo es redondo y el cielo está donde uno quiera buscarlo. Y sí!

RAFA, lo importante es que sea sin azúcar, ahora que estamos en plena operación bikini o tanga de leopardo.
Hermosos versos.
Y a mí no me dejarás atrás, no has visto lo que corro... y sin que nadie me persiga...

Marchando unas zapatillas revival para Palma, ARACELI! en color violeta, claro.

Jaja, VIAJERO, eso es porque no has hecho noticias de política en que todo son homónimos, hasta los paraguas.
Eres como una viajipedia.

Pues no sé CARLOS, a veces hay ideas propias que me resultan extrañas y lo peor a veces me sucede al revés, ideas que he leído a otros y que han hecho blanco dentro, tanto que me creo que son mías... Besos, guapo.

Ñasca, ARM, grrr, como diría un oso al rascarse la espalda contra un árbol. ;)

Para infancias, colores, REYES, ¿o no era así? Me encantó oir ese asento andalú. Un besazo.

Bárbara dijo...

Pues justamente eso quería decir, MEGA, lo tramposillo que es el tempo de los recuerdos. Porque era el mismo que el de ahora, el mismo cielo, las misma horas con idénticos minutos. Por eso, sal y pimienta a la vida. Un abrazo grande.

Es difícil pensar en colores cuando de una época sólo quedan imágenes en blanco y negro, ¿verdad, NÁN?. A mí me pasa con la guerra civil, hago esfuerzos por imaginar escenas en color y no lo consigo.
Ay, el ritmo es la clave, lo que a una casi siempre se le escapa...

Por supuesto, J, los recuerdos le dan consistencia, y sabor y olor al presente, como si el pasado fuera un plato en el horno que más tarde nos comeremos.

Sí, BB, parece que en la infancia no hubiera existido el aburrimiento, que el recuerdo se lo hubiera tragado a dentelladas, pero existía, como ahora existen esos momentos multicolores. Besos, guapa.

Llámame doñita, DONCE, jeje. Y sí, compartimos el banco en el andén y hasta la bolsa de pipas mientras vemos los trenes pasar. Besitos y mucha fuerza.

Pues RAÚL, lo dejaremos en un blanco y negro virado a violeta, ¿de acuerdo?

Hola FMOP, qué subjetivo eso de los colores. Para mí el recuerdo es violeta, como la angustia es amarilla, vaya usted a saber por qué.

Es verdad LICOR, era como estar en la sala de espera, deseando impacientes que la vida de verdad llegara. Y ahora que estamos en la sala principal añoramos aquello. Qué idiotas somos los humanos! algunos al menos (lo digo por mí, of course!)

Volver sólo un instante,CASILDA. Supongo que lo que nos gustaría es poder volver a mirar el mundo con aquellos ojos. Pero todo tiene sus compensaciones. Besitos.

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

La verdad, Bárbara, es que vuelvo poco, por lo que la ponentà, si no recuerdo mal, no me ha cuarteado desde que me vine. Pero ahora he encontrado una brisa fresca que me llega desde el levante hasta aquí, y no la cambio.

No creo que pierdas ni una batalla ni la guerra.

Alma dijo...

Lástima que las nubes a su paso no convirtieran la vida espesa y monocroma en colorida suavidad.

Saludos

Vengo recomendada por Raúl y lo que leo me gusta, con tu permiso, seguir viniendo