martes, 7 de abril de 2009

Éxito o fracaso

Leo en EPS el artículo de Javier Cercas sobre Bolaño en el que se analizan las claves de su éxito póstumo: que si su leyenda de escritor maldito, de perseguido político, de adicto a la heroína, que si el mérito de un editor norteamericano con buen olfato.
Javier Cercas hace un significativo corrimiento de tierras y da con el verdadero epicentro de la pregunta: ¿por qué no tuvo el éxito que merecía en vida? Eso es lo raro según él. Esa es la pregunta pertinente, sí. Mientras, Bolaño no deja de fumar en todas las fotografías.
Y repite Paley que la verdad, cuando encuentra su nivel, flota. Hay escritores que son inmensas boyas que parece imposible que no floten. Y sin embargo, algunas emergen tan lentamente a la superficie que cuando la alcanzan, el escritor ya no está allí para verlas.

En el mismo suplemento, leo una entrevista a un escritor de éxito: Murakami, un tipo leído en todo el mundo, un tipo que idea complejas y repetitivas tramas mientras se corre un maratón. Un tipo sano que tuvo un club de jazz, un tipo que se atreve a decir que sus influencias son Dostoievski y Ken Follet. Y deja además que se le note.

Es relativo esto del éxito, tan íntimo al fin y al cabo como las ruidos que le hacen a uno las tripas. Sólo uno sabe si todo va bien o mal ahí dentro.
El éxito puede ser cruzar el estrecho en patera para vender cd’s sobre una manta.
El fracaso puede ser levantar un imperio y añorar un simple trineo de infancia.
Éxito, fracaso pero dime ¿qué tiene eso que ver con escribir?
El resto es sólo publicidad engañosa, como este poema de Pablo García Casado:

PUBLICIDAD ENGAÑOSA


es cierto reconozco todos los cargos
mentí lo sé lo sabía desde el principio
todos lo hacemos es la manera de vender

el producto qué quieres que te diga no soy
el que andabas buscando sí soy un cerdo
un grandísimo cabrón hijoputa…pero dime

¿qué tiene todo eso que ver con el amor?

25 comentarios:

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

El éxito: la gran mentira vacua, huero y alienante: deberían proporcionarlo con un espejo.

Sigo fan.

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Eso, pero en concordancia. ;-)

ca dijo...

Precisamente ese es el verdadero "éxito" de Bolaño, no haber tenido un reconocimiento vacuo en vida... ahora que se rompan la cabeza los críticos, integristas, descubridores, editores, mercaderes, y demás calaña que rodea al simple, natural y evocador acto de escribir.

NáN dijo...

Me dejas de piedra. Quizá porque estoy un poco fuera de todo esto. Cuando Bolaño murió, tenía y había leído todos sus libros. No solo eso, me relacionaba con gente que había leído la mayoría de sus libros. ¿Qué es esto de que se hizo famoso "después"? A lo mejor otra papanatada del EPS, que nunca leo por lo pijos que son, aunque a veces aparto alguno por una entrevista con escritor.

Y en cuanto a Murakami, me vi obligado por el éxito, y porque había gustado a gente que me daba confianza, a leer 2 obras suyas (creo que hablé de eso en mi blog) y no pienso volver a leer la misma novela falsa con distinto título otra vez. Me parece muy listo, pero, como Barico, un tramposo de tomo y lomo.

Creo que debemos vivir al margen de eso. Y no olvidar tampoco que los grandes éxitos dan dinero a las editoriales para que puedan editar esas cosas pequeñitas que nos gustan.

No sé cómo decirlo, o no sé bien qué decir, pero la ideas es que el éxito es una cosa de mercado y lo nuestro es una cosa de literatura. Cuando ambas cosas coinciden (y muchas veces coinciden), cuando la buena literatura se convierte en artículo de mercado, pues la compartimos y aquí paz y después gloria.

Anónimo dijo...

Es un caracter muy español: ir de éxito en éxito hasta la derrota final.
Me da mucha pena el éxito de la tonadillera que llora ante las cámaras de la televisión de su pueblo porque le han sacado cantando "Las cinco farolas". Y, también del éxito de un ex ministro que fracasa pero se emociona al decir adiós. Y, por supuesto, de mis éxitos que caben en una servilleta y me queda hueco para dejarte anotado mi teléfono... por si un día quieres que quedemos para contarnos nuestros fracasos.

Menos trompetas y más caminar.

Dios dijo: "hágase la luz". No lo vistió de éxito electoral: "Gracias a mí todo el mundo tiene energía renovable y ecológica".

¿Y tú?, ¿si tuvieras que hacer un anuncio contigo, qué éxitos pondrías?

Rafa Mtez-Simancas

gorocca dijo...

Qué verdad tan esclarecedora la relatividad del éxito o el fracaso y qué cierto lo de la intimidad de lo mismo.Hace poquito,Bárbara,leí lo último de Menéndez Salmón,El Corrector,en el que hablaba de un supuesto editor de prestigio que llamó para volver a reeditar su primera novela que por lo visto pasó sin pena ni gloria, la respuesta del personaje principal del libro de Menéndez(porque aunque tiene datos autobiográficos no sé a ciencia cierta si aludía a una de sus propias novelas,la primera, es decir, no sé si el personaje de la novela es él mismo)como decía que me voy por los cerros la respuesta fue no, pasó sin pena ni gloria y seguirá estando en ese estatus, ejemplo de honradez sin duda.Pues eso, es tan íntimo como saber que una misma tiene la llave de su propia carcel. Y al hilo de Murakami, no he leído nada pero hoy por hoy no hay una sola estantería de las librerías de Barcelona donde no tope con este tipo, lo cual me hace recelar(sonrío).Muy buena reflexión tu entrada, llevo un tiempo paseándome por aquí, es muy agradable tu espacio,me gusta pasearme así, sin vínculos.
Saludos!

Mega dijo...

Lo has dicho muy bien: el ´´exito o fracaso es, a fin de cuentas, un asunto privado. De conciencia, añadir´´ia yo.

Un abrazo (tengo un problemilla con los acentos...)

Anónimo dijo...

Mega: nàdíê díría quê tíénès ûn pèquéñô pr'oblémá còn lós ácéntós... ()...%%%% és nórmál, nòs pásá à tódós =àlgúnâ vëz)-

Nó és un fràcàsó.

Rafa Mtez-Simancas

El Viajero Solitario dijo...

Yo también leí todos los libros de Bolaño antes de su fallecimiento (luego han aparecido algunas obras póstumas (2666, La Universidad Desconocida, El secreto del mal). El éxito es algo que se me escapa, tal vez porque no me interese demasiado. Quiero decir, el éxito de un autor o un libro determinado (o una película, un disco) depende de muchos factores, entre los que no siempre prima la calidad. Decía Hipólito G. Navarro que si una obra es buena, tarde o temprano acaba publicándose. Seguramente será así, pero otra cosa es que acabe conociéndose. En ocasiones tengo la impresión de estar perdiéndome libros portentosos por la imposibilidad de llegar a saber de ellos.
El éxito póstumo de Bolaño creo que tiene algo que ver con el hecho de que sea póstumo (la muerte prestigia, vaya uno a saber por qué), y también con las recientes traducciones de Los Detectives Salvajes y 2666 al inglés, gracias a las cuales ha obtenido premios y ha vendido mucho en Estados Unidos.
Pero, como dice NáN, nosotros, a interesarnos por la literatura, a preocuparnos en escribir, que del éxito ya se ocupan los editores y los zafones.

pd.- Por cierto, tengo entendido que en breve aparecerán tres nuevos libros de Bolaño. En mayo publican también un nuevo libro de Cortázar, con cuentos inéditos que de repente aparecen en algún cajón, en alguna cómoda; va a aparecer también un libro de cartas de Cortázar. Esto, aunque confieso que seré de los primeros en comprarlos, me genera dudas: probablemente estos libros sean mejores que la mayoría de los que se publican, pero si tanto el uno como el otro decidieron no publicarlos en vida (probablemente no les convencieran del todo), ¿con qué derecho lo hacemos ahora?

NáN dijo...

Toda la razón, Viajero. Esos libros son dudosísimos. Pertenecen al mercado. No son del tipo de "quema toda mi obra" que dijo Kafka (y por suerte el albacea no lo hizo).

El último de Nabokov, ni me preocupé por él. No es que hubiera dicho "no lo publiquéis", es que solo tenía unas hojas escritas y unas 150 tarjetas de notas. Por lo visto usaba más de 2.000 para un libro. Así que pelotazo literario al canto.

Creo que nos estamos yendo por los cerros de Úbeda, pero como esta tarde empezamos vacaciones, pues tampoco es tan mal sitio para ir. Ojalá nos encontráramos todos por allí, con dos libros bajo el brazo, al anochecer en una venta de montaña.

Francisco Negrete dijo...

Larga vida a Bolaño

El Viajero Solitario dijo...

NáN, el caso de Kafka me resulta casi conmovedor (no es esa la palabra, pero no se me ocurre otra más apropiada). En el libro “España”, de Manuel Vilas (espléndido libro, por otra parte), hay un par de relatos que hablan de la relación entre Kafka y Max Brod (el amigo a quien le confió el encargo de quemar su obra). Dice cosas como:

“Kafka nunca supo que era Kafka. (...) Pero quién era Kafka sino lo que Brod imaginó que Kafka sería. Que Brod (de quien soy especialista) fuese celoso de Kafka era lo normal. Pues Kafka fue la gran novela de Max Brod”.

Se plantea también qué hubiera hecho cualquiera de recibir los manuscritos de un don nadie, y resuelve que probablemente ni los hubiera leído y nos hubiera privado de uno de los mejores y más influyentes autores del siglo XX. El caso de Kafka es sin duda singular, como también lo es el de su amigo Brod, que desoyó las indicaciones de Kafka (que yo me pregunto: ¿por qué no destruyó él mismo su obra si no quería que trascendiera y le trasladó la responsabilidad a Brod?) e hizo posible que hoy podamos disfrutar de él. Porque, como apunta Manuel Vilas en el libro, bien podría haber ignorado los manuscritos; o, más aún, podría habérselos apropiado y publicarlos con su nombre, declamando su autoría. ¿Quién iba a saber que no era cierto? (esto último no lo apunta Manuel Vilas, sino yo, que no soy especialista en nada).

(Bárbara, te pido perdón por la digresión, pero es que empezamos a hablar de una cosa y, antes de que nos demos cuenta, estamos en los cerros de Úbeda, mismamente.)

Araceli Esteves dijo...

Hay que ver, Bárbara, lo que da de sí una de tus entradas. Desde luego que el éxito es relativo, hay algunos autores que incluso sobreviven a él. Muy atinadas tus reflexiones.
Ah! Y te leo siempre, aunque no deje huella cada vez que te visito.
Un abrazo.

condonumbilical dijo...

Es un error considerar que el éxito tiene algo que ver con la fama. Los éxitos más importantes ocurren por dentro.

Sergi Bellver dijo...

Para empezar, habría que definir lo del "éxito" en literatura. Por ser breve, Murakami y Bolaño tienen lo que se merecen (y tal vez lo que desearon): el primero, "éxito" inmediato y comercial, el segundo, lo que al menos yo concibo como verdadero éxito en un escritor, y que está en la perdurabilidad y el magnetismo de su discurso.

Saludos a la anfitriona, me da placer ver a algunos amigos entre tus lectores.

strongboli dijo...

He visto varias veces a Bolaño pintado en las paredes de las calles, al estilo del mítico retrato del Che en blanco y negro. Supongo que a esto se le puede llamar éxito, aunque póstumo.
No, si al final voy a tener que leer algo de él...
(Por cierto, en las paredes no está fumando).
Esto del éxito y el fracaso me recuerda a las películas americanas, donde sólo hay triunfadores y fracasados. Como ser demócrata o republicano, del PP o del PSOE (aunque vienen a ser lo mismo, en el fondo).
O blanco o negro. Y el gris qué? Y el verde pistacho?
Petons.

Anónimo dijo...

No hay nada más desolador que
el éxito póstumo, llámese éste
monetario o literario...

TortugaBoba dijo...

Para empezar el poema de Casado me ha encantado, me lo copio, lo sepas. Y lo de Murakami, que tengo ahí en la estantería 3 libros (¡3!) de él sin leer, ¿dices que se inspira en Ken Follet?????? Por diosssss, qué pérdida de dinero/libro/tiempo/espacioparaotroslibrossssssssss.
Beso.

Miguel Baquero dijo...

Estoy de acuerdo con eso de que el éxito o el fracaso es algo muy relativo, pero también coincido con NáN en que eso de que Bolaño no fuera un escritor "exitoso", tal como se entiende, antes de su muerte habría que ponerlo entre comillas. Hay escritores que se cortarían una mano por publicar en Anagrama y ser tan leídos como él. El hecho de que para Bolaño, de creer lo que se dice, esto estuviera en las lindes del fracaso, es señal de la relatividad de todo...

Quizás la clave esté en lo que dice El viajero más abajo, que van a publicarse algunas de sus obras inéditas y conviene presentarlo como un paria de las letras. O quizás son paranoias mías: desconfío tanto de las tretas del mercado...

Murakami tiene fondo, en mi opinión, algunas cosas muy buenas, pero también es verdad que (no sé si por suerte o de forma meditada) está en el momento justo para un público preciso.

Flavia Company dijo...

El éxito no pueden dártelo los demás, creo. ¿Puede ser algo así?

j dijo...

..Hola..

.. Me recuerda a Van Gogh ,,, y a otros muchos artistas ,, que han muerto en la pobreza ,, mientras en su vida ,... sus obras eran un reflejo de su alter ego ,, de alguién que habitaba en ellos ,, y que a momentos mostraba esa genialidad.. alguién,, que quizá ,, ellos mismos desconocian..

Bárbara dijo...

Ya estamos de vuelta...
Totalmente en corcondancia, MUYSEÑORESMÍOS, el kit debería venir con un espejito (pero no mágico).

Pues eso, CA, algo simple sobre todo comparado con el mercadeo y las complicadas leyes del libre mercado... uf, qué volátiles...

Pues sí, NÁN, son cosas distintas literatura y mercado, aunque a veces coinciden. Mi idea de la literatura es bastante de ir por casa, en general, poco trascendental, pero no me gusta ver en primera línea de las estanterías algunos bodrios y luego pequeñas joyas criando polvo en los rincones. Claro que también están los Beatles...
Murakami tiene cosas que me gustan pero sí, más de dos novelas suyas repiten y resultan indigestas.

RAFA, mis éxitos nunca han sido éxitos de ventas, más bien de conseguir cruzar el estrecho en cayuco. Y no es que quepan en una servilleta de papel, es que caben en un confeti...
Cuando quieras seguimos con nuestros fracasos, mucho más interesantes, dónde va a parar... Te noto tan místico...

Éxito, MEGA, una cuestión de conciencia... imposible resumirlo mejor. Y llegar a entenderse con los acentos jodidos, todo un éxito también.

Jajajaja, RAFA...

Hola GOROCCA, me encanta que una verdad pueda ser relativa, tan acostumbrados estamos a que las verdades tengan que ser absolutas, y así nos va entre fanatismos varios. Interesante la anécdota que cuentas. Parece que nos movemos entre el impulso de dejar que las cosas caigan por su propio peso y el de incidir directamente sobre nuestro destino:
encontar el equilibrio supongo que es lo difícil. Decía Chesterton que siempre se ha creído que existe algo que se llama destino, pero también otra cosa que se llama albedrío y que lo que califica al hombre es el equilibrio de esa contradicción.
Pues eso. Bienvenido por aquí.

VIAJERO, la muerte prestigia, mira tú que cosas.
A veces es difícil hablar del éxito o del fracaso de otros, o incluso hablar de autores a secas sin que nadie piense que una se compara con ellos, cosa absurda porque alabar a Bolaño no es estar más cerca literariamente de él. Sería interesante leer estas obras inéditas de las que hablas aunque entiendo que puedan llevar a la decepción. A mí me gusta lo que hacía Bacon, destruía gran parte de lo que creaba porque el resultado no era digno de él. Así se evitaba lo que pasa con otros autores que se limpiaron los mocos con un pedazo de papel que hoy se vende como obra maestra.

Quema toda mi obra, vaya boutade,NÁN, tendría un mal día...

FRANCISCO, apoyo la idea, con el pulgar levantado...

Bárbara dijo...

VIAJERO, sí que es tierno y conmovedor lo de Kafka. Tengo que leer algo del tal Vilas porque lo que cuentas me resulta muy interesante, y ya me he tropezado con él sin querer varias veces.
Supongo que Brod podría haberse apropiado de los manuscritos de Kafka, pero es el el éxito más indigno que se pudiera imaginar. Menos mal que hizo lo que hizo. Pero, como dices, da escalofríos pensar que ha habido Kafkas desconocidos que no han logrado ver la luz... Y no me pidas perdón, leches, que para eso están los comentarios, pa comentar...

Algunos sobreviven a él, ARACELI, qué verdad. Creo que el miedo al éxito es a veces más fuerte que el miedo al fracaso y a menudo se tiene mucho menos en cuenta. Otro abrazo para ti.

Igual es simplemente eso, CONDONUMBILICAL, una cuestión de imprecisión semántica, y no debiera asociarse la fama al éxito. Porque digo yo que el que se hizo famoso porque su mujer le rebanara el nabo no puede decirse que tuviera éxito... al menos con las mujeres...

Hola SERGI, supongo que el éxito es algo efímero que depende de las circuntancias de la época. Lo cierto es que a mí me revienta tanto el encumbramiento del éxito como el del fracaso, porque también hay autores que pretenden enaltecerse a través del fracaso comercial, y teñirse con una capa de intelectual incomprendido con obra críptica y adelantada a su tiempo, cuando lo que en realidad son es una patata. Supongo que, con los años, casi todos tenemos lo que merecemos...
Saludos y bienvenido por aquí.

STRONGBOLI, es verdad , nos ponemos siempre en los extremos, como una forma reductista y simplista de comprender la vida. Lo cierto es que Bolaño tuvo un relativo éxito en vida y un gran éxito en muerte. Y hablamos del terreno literario, claro, en el terreno personal, qui lo sá?

Es verdad ANÓNIMO, que tiene algo de desolador, pero seguramente a los muertos se la suda lo del éxito, sólo es desolador para los que aún estamos aquí.

Pues no sé cuáles tienes TORTU, pero yo cuando leí el Tokio blues me gustó. Y sus cuentos también. Es verdad que luego le ves la trampa y el cartón, y se repite más que el ajoarriero pero... no es ni mucho menos despreciable.

Supongo, MIGUEL, que volvemos a ese punto interior tan difícil de asir: tal vez Bolaño pensara que ya era todo un éxito el hecho de poder vivir de su escritura, o tal vez pensara que siendo un gran genio, suponía un fracaso. Otro tema interesatne es analizar el porqué de algunos éxitos actuales, algunos realmente impredecibles...

Supongo que es eso, FLAVIA, aunque qué importantes son los que nos rodean para poder decir que uno tiene éxito en la vida. Un éxito hacia afuera, sin nadie con quien compartirlo, se parece sospechosamente a un fracaso.

Supongo J. que no hay que creerse un genio para ser un genio... esa otra personalidad de Kafka debió de ser la que hizo el encargo de quemar su obra. Difícil tener una visión completa de uno mismo, nos lleva toda una vida...

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Mi pecado es no haberlo leído todavía. Tuve 2666 entre las manos en una librería, pero me decanté por un libro de ensayo sobre el cine de aventuras que firma Savater. Podía haber tirado de los dos, pero no me daba el presupuesto para tanto. Así que de Bolaño, no opino. El poema de mi paisano es prodigioso. En todo. En concisión. En querer llegar donde no llegan, en ocasiones, otros artefactos del lenguaje. El éxito, en fin, es algo que debe terminar gangrenando algo. Yo sólo he tenido éxito con mis hijos, cuando pequeños. Un éxito bárbaro. Espero seguir teniéndolo ahora que van creciendo. Un beso grandote, niña.

Bárbara dijo...

Ese es el mayor éxito, sin duda. En estos tiempos relativistas hasta decir basta, parece que no existan datos objetivos que diferencien una vida lograda de otra malograda. Pero ése podría ser uno (obviaremos la etapa de su adolescencia, claro está...). Un abrazo enorme.