miércoles, 7 de enero de 2009

La bondad

Debo de haber sido buena este año porque los reyes me han traído muchas cosas.
Claro que los niños de esa escuela de Gaza, a los que les han traído bombas, no pueden haber sido tan malos. Igual es que hay mucho hijoputa suelto que se hace pasar por rey. Igual es que los reyes no son un termómetro fiable para medir la temperatura de la bondad, por mucho que en sus discursos públicos dediquen unas palabritas a condenar la masacre.


La bondad. Esa idea esquiva y siempre comparable.
Normalmente reservo la física cuántica para la cocina, y la filosofía para la barra del bar, tras el segundo gin-tonic, pero…
A veces pienso en la bondad y se me hace difícil despojarla de su aura cristiana, de ese tonto de Jesucristo siempre con su mejilla de recambio a punto, de su insano gozo masoquista, de esa dulce evasión de la responsabilidad con la que se entregó sin medida a una voluntad superior.
La bondad no siempre está donde dicen, en la bobaliconería, en la neutralidad, en la renuncia a luchar. No está en la entrega total y sin condiciones, en la esperanza ciega de que la maldad caerá por sí misma rendida a los pies de la bondad, consciente de la superioridad moral de ésta.
Por supuesto no está en la conferencia episcopal. Aunque resulta difícil desligarla de una idea de trascendencia, de deber moral. Y eso se parece mucho a lo que predican las religiones.

Hace tiempo que me ronda la idea de que la inteligencia, la verdadera inteligencia, no se esconde tras una vasta cultura o una prodigiosa memoria, sino que se halla tras la bondad. Sí, la inteligencia en grado máximo equivale a bondad. El hombre verdaderamente inteligente es bueno. El hombre verdaderamente bueno es inteligente.
Una bondad que no está exenta de su dosis de maldad, justa y consciente, nunca una maldad gratuita, por interés o por ignorancia.

Decía Freud, resumiendo la filosofía de Platón: “los buenos son los que se contentan con soñar aquello que los malos hacen realidad”.

No existe la bondad pura.

El filósofo Marina también hace un alegato a favor de ella, toda una temeridad en los tiempos que corren: “Me parece importante reivindicar la bondad, recuperar su perfil creador y valeroso, el que conocían los antiguos griegos, para quienes la excelencia de la vida era la belleza y el bien. Bondad era la excelencia humana. Ahora, en cambio, ser bondadoso despierta una imagen confortable y blanda, de perro de San Bernardo”.

Yo diría más: ser bueno hoy en día resulta sospechoso, sospechoso de atentar contra los cimientos del sistema. Ser tomado por un doberman enloquecido más que por un San Bernardo, además de ser condenado a vivir en el extrarradio de la realidad.

Estoy con Marina, creo que hay que reivindicar más que nunca una idea de bondad distinta, una bondad inteligente, como una fuerza ancestral que viene haciendo girar el mundo desde tiempos inmemoriales.

Ya decía Unamuno que todo acto de bondad es una demostración de poderío.
Seamos poderosos pues.

38 comentarios:

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Hay que ser buenos, aunque únicamente sirva para conciliar el sueño bien y que no te aturdan la cabeza los remordimientos. Hay un concepto de bondad que no se aprende en ningún lugar y que viene solo, franco-fabrica, de serie. Hay gente mala por naturaleza que prosperan a mejores sin dejar de ser unos cabrones. Y hay gente buena como pan tierno a las ocho de la mañana y que se agrian cuando la realidad les nubla el sentido. El término medio no existe. O se es bueno o no se es. Yo me considero bueno, pero cuando soy malo soy mejor. Eso lo decía Mae West. Tengo la opinión de que la sociedad está más por la labor de maleducarnos y llevarnos descarriados y emponzoñados que justo lo contrario. No tengo interés en saber si hay Dios o no lo hay, pero la religión cristiana ha envenenado dos milenios de historia. No sabemos qué hubiese psado si el "tonto" del que hablas no hubiese existido. A lo mejor viviríamos mejor, Bárbara. No sé. No se puede saber, por otra parte, aunque nos encanta especular. Me ha encantado tu escrito y estoy totalmente en tu bando. Letra a letra. Espero que el año nos haga mejores y, caso de que no sea así, no nos encabrone en demasía. Abrazos múltiples y abrazos otra vez.

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

La bondad... desde que Violante me mandase a hacer los deberes, no me he visto en mayor aprieto. Normalmente no me meto en tales profundidades; sólo cuando los itinerantes de camisa de manga corta y corbata llaman a mi puerta. Al final siempre tengo la salida recurrente de que la bondad y la maldad –el bien y el mal- sólo pueden formar parte de la misma moneda; los que me ofrecen una vida de chupitimangui, me la ofrecen desprovista de lo malo y yo siempre me planteo y les planteo, ¿cómo una cosa sin la referencia de la otra? Creo que, siendo las dos caras de la misma moneda, son del mismo material –material de la vida- y el hecho de que brille más una u otra en determinado momento, es cosa aleatoria.

Ya te he dicho que no suelo caer en tales profundidades, y lo entenderás, porque, como tú mismo has reconocido en alguna otra ocasión tengo una estrella en la mirada...

Marta Sanuy dijo...

Bueno que traigas a colación a Freud, que aliado con Platon acierta.

Hay poca tela que cortar, aunque parezca la más larga, solo hay algo importante que ser: bueno. Lo demás se cae por su propio peso, los tontos nunca averiguan lo que es de verdad importante y así nos va a todos.

El otro día leí que en términos de felicidad era mucho más rentable calcular las horas que nos cuesta pagar un coche y pasarlas durmiendo que todo el placer que nos pueda proporcionar el coche. ¡Que quieres con un mundo lleno de coches y gente mal dormida!

siempre es un placer pasar por aquí

ca dijo...

Efectivamente Bárbara… difícil lo pones… más por cuanto en el propio ilustre diccionario que nos define y enjuta, bondad tiene una acepción dedicada a la “blandura y apacibilidad de genio”. Los poderes fácticos que nos rodean y exprimen, entre los que sin duda se encuentran las religiones (qué a gusto estamos los países occidentales viendo cómo se matan entre judíos y musulmanes), se han encargado de pintar el contorno del concepto de bondad con términos que impiden cualquier reacción del hombre ante las circunstancias que le oprimen. Efectivamente bueno es a San Bernardo como malo es a Pitbull… y ese debe llevar bozal… por si acaso. Retorno al diccionario para albergar la esperanza de que tras la “blandura y apacibilidad de genio” se encuentra la dureza y enfado del ingenio.

el pasado que me espera dijo...

Yo creo que se pueden juntar palabras aparentemente irreconcialiables, por ejemplo bondad-cabreo, generosidad-orgullo...
Tiene que haber una bondad nada beatífica y que cuente con ciertas dosis de cabreo para que las cosas cambien, creo. Y se puede ser generoso y al mismo tiempo no dejarse humillar, mantener un cierto orgullo, no sé si me explico bien.Los problemas vienen con otros binomios: soberbia-codicia, poder-avaricia... estos sí que son dañinos. La bondad a secas, la verdad, creo que no existe fuera de algunas leyendas o seres poco terrenales.Estoy un poco espesa y no sé si me he explicado. Es que hoy es una especie de lunes al cubo.

Spasky dijo...

Me encantaría ver ese maridamiento que propugnas entre bondad e inteligencia, por desgracia aunque "b" muchas veces ama desesperadamente a "a" generalmente no se autoautoriza a soltar un "por tí lo dejo todo".
Avergonzándonos a veces de la bondad bobalicona (a ella le encanta andar en bolas) nos gusta mucho más encontrarla de la mano de la grandeza moral, de la victoria y de la justicia ya que al fin y al cabo ganar siempre es ganar aunque sea una victoria privada, pírrica o subreal (chispa de una efímera sonrisa interna tan personal como una dulce taquicardia).
No debemos ser nada buenos los oníricamente idolatramos el oscuro deseo de el tener el PODER para despues imponer la bondad sin premio de consolación para su hermano gemelo feo.
Bárbara, no es normal que con lo bien y sabroso que escribes sólo te disfrutemos los que hemos tenido la tremenda suerte de hayarte, que se jodan el resto, que nos quiten lo bailao y por muchos años sigue siendo nuestra.

Mega dijo...

No nos engañemos: la bondad sólo importa si resulta aplicable, esto es, verificable... Para mí sólo es bueno aquel que actúa siendo generoso (como has apuntado) con los demás, y guiado por un afán de justicia y de hacer el bien. Esto es, aquel que se comporta sin querer hacer daño a un tercero, perjudicándolo de algún modo. Por lo mismo, la inteligencia de las personas serviría, entre otras cosas, para evitar ese daño al otro.

Por el contrario, hacer concesiones respecto a esos tres aspectos suele conllevar algún tipo de engaño (empezando por el propio: el autoengaño)...

¡Pero cuesta tanto ser buenos...!

Hank dijo...

Hay una bondad inteligente y una maldad inteligente, igual que una bondad boba y una malda estúpida. No creo que el ser inteligente esté más cerca de la bondad que de la maldad; la inteligencia no se inclina en ningún caso, es inmune a ambos conceptos. Si me aprietas, casi te diría que es más fácil ser inteligente y malvado que lo contrario: la bondad anda más ligada con la bobería y el corto entendimiento. Lo digo por observación directa de los sujetos ciudadanos, no por deducción lógica. Por supuesto, hablo en general, que en particular cada cual es cada quien.
En realidad la bondad y la maldad son conceptos inventados, abstractos, equívocos; lo que realmente nos mueve y decide nuestras actuaciones no es otra cosa que la supervivencia.

Un abrazo meditado.

NáN dijo...

Fíjate que en este país, uno de sus grandes poetas tuvo que especificar:
«soy, en el buen sentido de la palabra, bueno».

Porque "el bueno" es "el bobo". Por cierto, nunca he sabido de ningún cristiano de pro que pusiera la otra mejilla. Pero se dice, y lo que se dice es verdad, "porque LoQueSeDice" es honrado.

Tiene mala prensa, la bondad, pero yo la persigo, con su pizquita de sal y pimienta, su buen chorro de negación y sus ganas de que "los que matan se mueran de miedo".

Viendo tus entradas del año, se lee así:

"Mañana
La bondad"

Empiezas con dos buenos versos.

carlos dijo...

Yo creo en la bondad. Si la vida no está teñida por la bondad, deja mal sabor de boca al consumirla. Todo lo material que perseguimos se acaba desvaneciendo, pero el bien que hacemos tiene algo de perdurabilidad. La bondad nos hace más grandes como personas, nos ennoblece. Y eso con independencia de cualquier idea de trascendencia. O de justicia retributiva de la propia vida (que te dé lo que tú das o lo que mereces) en la que no creo y a los hechos me remito.

Y mi opinión es que el cristianismo (no tanto como religión o culto, sino como filosofía, como ética, como sustrato cultural...) precisamente en el sentido que Marina apunta en uno de sus libros, no creo que haya sido malo en este sentido, todo lo contrario. Allá donde no hay influencia cristiana, imperan cosas mucho peores: la ley del talión, el concepto instrumental del hombre, el sometimiento de la mujer... El resultado de dos mil años de civilización con influencias de la concepción cristiana (la idea humanista, la igualdad, la dignidad, la libertad, el amor al prójimo, incluso esa idea de Derecho Natural, de conciencia y de moral autónoma frente a leyes heterónomas, etc...) pasado, eso sí, por un saludable baño de laicismo cívico y por una conciencia crítica frente a las interpretaciones más cerradas, creo que ha creado un buen sustrato cultural, al menos comparativamente a otras civilizaciones con influencias diferentes y peores. Todo ello, a pesar de las páginas negras y a pesar, claro está, de las iglesias (empresas de poder y de influencia social). No es el resultado directo, pero es el resultado de una evolución a partir de esa herencia. Y no hace falta ser religioso para verlo. Lo demás es peor.

Sonará antiguo y blandito, pero ojalá que para 2009 seamos más buenos.

Anónimo dijo...

No creo en la bondad pero sí en sus ángeles mediadores. El hombre feliz no usaba camisa y el hombre bueno no lleva zapatos, por eso no deja huella. Tampoco tendrá interés en que le sigamos porque dos personas buenas forman una sospecha.

Todos, hasta el último criminal, tenemos algo de buenos. Así que depende de cómo nos de la luz y de cómo nos vean los demás.

También puede ser que un malo no sea otra persona que un bueno mal informado.

Requisito necesario para alcanzar la bondad es saber manejarse en el silencio.
No diré más, Señoría.

Rafael Mtez-Simancas

Miguel Baquero dijo...

Me quedo con lo que dices que la bondad es una forma de inteligencia. Seguramente la más depurada. Aunque no creo que haya una Bondad, así en mayúsculas, una noción suprema y absoluta. Un estado perfecto: la Bondad. Como la Felicidad, el Amor, o la Sabiduría. Con las grandes nociones se hacen las grandes barbaridades.

Yo creo más bien en una bondad pequeña y cotidiana, la bondad de andar por casa (que, como tú dices, es la que lleva moviendo el mundo desde hace milenios): una bondad humilde que se basa en procurar no hacer daño a nadie, no aprovecharse de los indefensos, no joder a un tío más de lo que está, y aunque seamos unos cabrones en nuestro fuero interno intentar que no se note. Ser bueno consistiría en no ser malo. Con eso, en mi opinión, basta y sobra, sin excelencias ni prodigios

Txell Sales dijo...

Como decía Baudelaire "La mayor astucia del demonio es hacernos creer que no existe."

Bárbara dijo...

EMILIO, yo también espero que este año nos haga mejores porque o nos hace mejores o nos hace peores, esto es así. Yo me conformo con que hagamos lo que podamos pero que al menos los conceptos conserven su significado y no nos los desvirtuen. Otro superabrazo al cuadrado.

Yo también lo creo MUYSEÑORESMÍOS, que son dos caras de la misma moneda, que veces incluso cae de canto.
Y no te libras porque las alturas y las profundidades seguramente son también dos caras de una misma moneda.

Tú lo has dicho, MARTA, es lo más importante que se puede ser.
Hay ecuaciones curiosas en esto de la felicidad. Y algunas tienden al absurdo infinito.
Un placer que pases por aquí.

Acabáramos, CA, hasta contra el diccionario tenemos que luchar. Si es que lo ponen difícil, nos quieren poner el bozal... La base de la religión no me parece mala pero claro, ese dejarlo todo en manos de Dios la caga.
¿te he dicho que estoy impaciente...?

ARACELI, te has explicado perfectamenbte,, puede que porque ya no sea un falso lunes... Sí, yo también creo en la creatividad y en huir de la simpleza de las etiquetas, que tantas veces nos autolimita.

SPASKY, espero que a y b sí puedan quererse de forma tranquila, sin fuegos artyificiales pero con su puntito de pasión. La victoria privada aunque sea pírrica es la única que cuenta porque nosotros somos el espectador más fiel que tenemos a lo largo de nuestra vida.
Y qué cosas me dices, me vas a sacar los colores... Un abrazo.

Bárbara dijo...

Por supuesto MEGA, te pueden joder queriéndote mucho y te pueden querer dándote mucha caña. Al final lo que cuentan son los hechos, objetivos, comprobables.
Y tanto que cuesta pero qué otra cosa podemos hacer...

Pues precisamente HANK, por eso no estoy de acuerdo con lo que dices, porque creo que la bondad es una cuestión de supervivencia. Si la inteligencia está para resolver problemas, el hombre inteligente debería tender a la bondad. No es que no haya inteligentes malvados, pero se equivocan en el último tramo.
Un abrazo a bote pronto.

Qué bueno, NÁN, mañana bondad. Pasado ya haremos salvajadas... Es como los jueves, milagro...
¿y quién era ese poeta?
A mí también me gusta aderezada, y si cae algún cachito de jamón de algún cerdo de los que hablas, también me lo como con gusto...

Se nota que crees en ello, CARLOS, se nota. Respecto a la religión cristiana (y a casi todas las religiones-la nuestra también es machista-), la base, el cuento con su moraleja, están bien pero algo falla en la aplicación. De hecho en sus inicios fue un pensamineto muy revolucionario.
Y ni hablar de blando y antiguo.

Pues queda absuelto, RAFAEL, aunque no sé si por inteligente o por bueno. ¿Pero no era lo mismo? Ay, tengo tanto que aprender del silencio....
Y sí, las personas tiramos más degradado que a blanco y mandingo, pero hay que luchar porque los conceptos nos pertenezcan.

Yo también creo en las cosas pequeñas, aunque a veces ese me pierdan en los boldsillos. Y eso, que no se trata tanto de que nosostros seamos enteramente buenos sino de que podamos creer en ideas enteras, sin despedazar.

Gran frase, TXELL, todo lo que imaginamos existe, claro que sí.

El Viajero Solitario dijo...

Vaya, un asunto complejo, este de la bondad. Hank ha apuntado algo que creo que comparto (de poco estoy seguro): el ser humano no difiere en mucho de los demás animales, todo se reduce a una mera cuestión de supervivencia. Siempre ha sido el más fuerte quien ha ido dictando las normas que los demás debíamos acatar, como en cualquier manada, y para cambiar esas normas siempre ha sido preciso el uso de la fuerza. De un tiempo a esta parte, la fuerza física ha dejado de ser el elemento determinante, dejando su sitio no sé si al dinero, a las armas, o qué sé yo a qué, pero en el fondo el mundo sigue funcionando igual: el más poderoso marca las normas que los demás acatamos.
La bondad o la maldad no existen en sí, son conceptos que hemos creado y cuyo significado no es el mismo en todas las épocas ni en todas las sociedades. A nadie se le escapa que un ser bueno en determinado ambiente sería considerado perverso en otro distinto. No sé si la inteligencia en grado máximo equivale a bondad, como dices. En verdad, no tengo muy claro qué es la inteligencia. Sí sé, aunque de memoria no ande muy fino, que si hago un rápido repaso de la Historia, diría que la bondad, tal como se entiende hoy y aquí, es una excepción y en pocos casos ha sido determinante para esa Historia con hache mayúscula. No sé, quizá ahora, que todo se puede ir al carajo con tan sólo apretar un botón, la bondad o algo parecido podría ganar relevancia, aunque me inclino a pensar que la decisión de no apretar el maldito botón responde más a criterios de supervivencia que de bondad.
Una vez dicho esto, que no sé si tiene mucho sentido, quiero manifestar mi defensa de esa excepcionalidad llamada bondad, tal como la entiendo aquí y ahora, sin importarme que mi aportación a la Historia sea insignificante.
Me quedo pensativo y convencido de que mañana, si releo mi comentario, estaré en completo desacuerdo.

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Ja, ja, ja... buena respuesta, Bárbara.

Raúl dijo...

Hablar de bondad en términos positivos, no parece fácil. Fíjate, incluso tú, en tu maravillosa entrada, has hecho mucho más énfasis en denostar la falsa bondad, que en definir qué es la bondad. Curioso.
Tras lo dicho, y como yo tampoco soy capaz de determinar en números absolutos que es ser bueno, tendremos que aceptar que es algo que sólo puede positivarse en papel fotográfico, por eliminación de todo lo que inteligentemente, sabemos que es maldad.
Quizá (la frase que sigue es mía pero me ha salido tan estupenda que podríamos adjudicársela a un filósofo anónimo, que siempre le da más caché) la bondad tenga mil caras, pero una sóla sonrisa.
Excelente entrada.

Pd.- A mi la filosofía y el nervio también se me desata en la barra de un bar, pero tras un par de vodkas con limón.

náufrago digital dijo...

Tengo ganas de leer ¿Por qué soy cristiano?, del agnóstico Marina. Y, bueno, siempre me acuerdo de esto que dijo Julian Marias: "Para ser un buen escritor hay que ser buena persona".

Jordi Santamaria dijo...

Todos, todos ustedes son muy malos :D
Qué manera de extenderse en un comentario.
Lo bueno, si breve, dos veces bueno.
Sólo digo eso.
Blablablablablabla
Ni que fuera esto los tomos de Santo Tomás de Aquino.
Post muy bueno Bárbara. Stop. :)

Donce dijo...

Glupsss Bárbara, no creo que la bondad no sea tan virginal como parece... también tiene su buen puntito de egoísmo!
o no??

BB dijo...

Yo quiero creer en la bondad, aunque la vea despedazada por la
crueldad de que hacemos gala, cada
día. Es difícil ser buenos y no
creo que sea de bobos. Ser malos
es una pasada, fácil, expedita,
no requiere esfuerzo alguno.
A veces somos malos por costumbre.
Requiere inteligencia eso de ser
buenos, como apunta Bárbara.
Aunque, a veces, me pregunte, si
estos animales pensantes que somos,
sabremos diferenciar el bien del
mal? Lo que es bueno para algunos,
resulta malísimo para otros y vice
versa.
Pero, hoy, no quiero pensar.
Decía mi padre: si quieren vivir
felices, no analicen.
BB

Bárbara dijo...

bueno, VIAJERO, especies animales las hay de todos los colores, en algunas los machos ponen los huevos, en otras las madres se comen a sus crías, en otras hay un sentimiento de manada importante, en otras van a su bola....
sí, se impone la fuerza, pero eso tampoco tiene por qué ser malo si esa fuerza se dirige a un buen fin y no sólo es fuerza bruta... el ser humano está dónde está no precisamente por su fuerza bruta... y sí, todo son conceptos, todo es mentira, pero mentiras que tratan de definir alguna verdad. Yo creo sinceramente que hay intereses ocultos en asociar la bondad a la estupidez. A algunos les es muy rentable.

MUYSEÑORESMÓOS ;)

sí, RAÚL, parece más fácil definir las cosas por descarte. También Marina lo hace: tiene un libro sobre la inteligencia fracasada que ilustra perfectamente cómo debería ser la inteligencia.
Tu frase me la apropio, pero citaré a su autor siempre que recurra a ella.
PD: a mí el vodzka con limón me trae malos recuerdos de juventud, mis primeras borracheras sin control...

NAÚFRAFO, no he leído ese libro de Marina, de hecho no he leído casi nada de Marina, tengo una cultura de hojarasquilla, que se fundamenta en robar unas cuantas frases perdidas, pero no se lo digas a nadie. Estoy totalmente de acuerdo con Marías (con Julián) en que para ser buen escritor hay que ser buena persona, es decir, verdaderamente inteligente.

Jajaja, JORDI, es verdad, nos extendemos de forma desmedida, contraviniendo gravemente el reglamento de la FIFA 2009 ;)
Me alegra que te gustara.

Claro que sí, DONCE, pero no lo tiene la bondad sino nosotros. De alguna manera, siempre es egoísta procurarse placer a uno mismo, es bueno reconocerlo de antemano.

Justamente BB, yo creo que el problema es que hacemos muchas cosas por una costumbre adquirida. Es difícil cambiar un hábito, muchas veces acabamos por confundirlo con una pulsión natural "es que me sale así", y desaprovechamos la capacidad de aprender y de cambiar lo que no nos gusta. La teoría resulta fácil, la práctica sin embargo...

Mr. TAS dijo...

¿aura cristiana?
qué poco tienen en común la cristiandad actual con las ideas de Jesucristo....

un saludo.

Pd. me encanta este blog, con tu permiso voy a enlazarte desde el mío. nos vemos

TortugaBoba dijo...

Magnífico post Bárbara. Me ha llamado la atención la frase que alude a Jesucristo y "su insano gozo masoquista". No lo había mirado yo desde ese prisma.
La bondad...Qué cosa. Como he leído en los comentarios previos al mío, no creo en una verdad con mayúscula, no es algo absoluto. Son pequeños gestos los que hacen una Bondad. Y eso lleva una vida, o dos.
De acuerdo totalmente también con que la bondad va ligada a la inteligencia, para muestra basta mirar a Bush Jr. También me gusta la idea de los binomios que apunta El Pasado que me espera.
Ahora bien, me quedo con el comentario de Nán: Mañana/La Bondad.
Beso.

Pedro dijo...

Me reconozco superado por el tema: Te leo, y me inclino a darte la razón ante argumentos tan buen fundados; leo a otro con una perspectiva opuesta a la tuya, e igualmente hallo verdad en sus palabras, consuelo en sus propósitos; un tercero equidistante me convence por su moderación y mesura, su acertado sincretismo. Mareado de tanto reflujo inconsistente de ideas, me cavilo yo mismo unas ristras de tesis, antítesis y síntesis en la vana esperanza de agarrar la anguila por la cola. Agotado de no llegar a puerto alguno, me he decidido por hacer realidad aquello de "Padres tiene la santa Iglesia que te sabrán dar respuesta" (o algo por el estilo, tampoco estoy aquí en mi salsa). Y qué mejor Padre que el mismísimo Isidoro de Sevilla, sabiamente nominado -y finalmente ignorado por el Papa, qué cazurro- como patrón de internet. Transcribo del Libro X, Acerca de las palabras, en traducción del latín de José Oroz Reta:

22. Se dice beatus (feliz), como si dijéramos bene auctus (bien medrado), justamente porque posee lo que desea y no padece lo que detesta. Precisamente es feliz el que disfruta de todos los bienes que apetece y no desea nada malamente: estas dos cosas hacen feliz al hombre. 23. Se cree que bonus (bueno) deriva de la belleza (venustas) del cuerpo; el término se aplicó más tarde, traslaticiamente, al espíritu. Denominamos «bueno» al que no le domina el mal; y óptimo al que no comete el menor pecado. 24. Es benigno el que está dispuesto espontáneamente a hacer el bien y es afable en sus palabras. Una persona «benigna» no se diferencia mucho de una persona «buena» porque ésta se muestra también dispuesta a hacer el bien. La distinción radica en que se puede ser bueno y a la vez severo, hacer el bien y conceder lo que se le pide, pero sin que se muestre cordial en el trato. En cambio, la persona benigna parece atraer a todos con su afabilidad. 25. Benéfico deriva de «hacer el bien» a otro; de ahí que se llama beneficencia el bien que se le hace al prójimo. 26. Benivolus (benévolo), de bene velle (querer bien); no decimos benevolus, como tampoco se dice malevolus: a menudo un nombre compuesto de dos vocablos altera la primera letra o la segunda; en este sentido suena extravagante decir benevolentia.

Encuentro que es un hermoso texto. Y el pobrecito San Isidoro, qué diría de extravagancias si levantara la cabeza...

El Hombre Blanco dijo...

Bárbara, ¿no crees que la bondad está más cerca de la justicia y la gratitud que de la inteligencia? Aunque, tal vez, las tres palabras vengan a significar lo mismo...
Encantado de volver a leerte con esta peaso de entrada...
Un beso

Bárbara dijo...

MR TAS, sí que tiene poco que ver, y cuanto más devotos, menos de fiar... Lo del enlace ni se pregunta. Un abrazo y me paso por tu casa.

Sí, TORTU, esa entrega total esconde un cierto masoquismo. Menos mal que tenemos muchas vidas, aunque quepan todas en esta.
A mí también me gusta lo de Nán, estaría bien componer mensajes con todos los títulos de post. Tal vez me lo proponga. Superbeso.

Yo tampoco estoy segura de nada, PEDRO, salvo de la incertidumbre, que sí es constante y sirve de agarradero. Pero de algo hay que hablar, no?
Nos enconmendareos a San Isidoro, aunque no crea en la palabra malévolo que a mí me gusta tanto.
Gracias por rescatar sus palabras.
Un abrazo.

Bárbara dijo...

HOMBRE BLANCO, creo que la vida puede observarse desde distintos conceptos, como desde distintas disciplinas (desde la psicología, la sociología, la física cuántica o la historiografía) y en muchos casos se cruzan las variables. (o algo así, vaya). Si la observamos desde la bondad seguro que encontraremos justicia y gratitud. Y también al revés. ¿es muy absurdo lo que digo?
Un beso.

Estelle Talavera Baudet dijo...

¿Y qué os parece los cabeza de cavernícola que dicen que la bondad gratuita, el altruismo, es una manifestación de egoísmo? Y no lo dicen pocos. Creo que si partimos de ahí mal va la cosa...

Bárbara dijo...

Es verdad que muchos lo sostienen, con lo cual se desvirtuan las palabras, es como decir que todos somos subjetivos, pues oiga sí, porque somos sujetos...
Pero hay egoísmos y egoísmos...

Anónimo dijo...

Une bienveillante attention
Dedicar una atención benevolente

Era el resumen de una amplia digresión en la que hablaba de amor con mayúscula, inteligencia con i regia, ...
Si la memoria no me falla.

Bárbara dijo...

Ah, pues ni idea. He buscado en San google y no encuentro ninguna referencia a dicho ensayo... ¿es ensayo? ¿de filosofía?

Anónimo dijo...

http://www.google.es/search?hl=es&q=%22une+bienveillante+attention%22&start=10&sa=N

http://209.85.129.132/search?q=cache:gwajy0hb4TgJ:narmo10.spaces.live.com/blog/+%22une+bienveillante+attention%22&hl=es&ct=clnk&cd=16&gl=es

http://narmo10.spaces.live.com/blog/cns!26A54064E8B9900C!1063.entry

Lo vuelvo a leer (el original está a muchos kilómetros), y la memoria -esa loca de la casa- no me falla, es más, es la que mueve los hilos detrás de chispas que se pueden creer de originalidad, pues escribía hace poco a un conocido:


Aunque la belleza, el amor -¿qué hace tu amor por mí? se preguntaría si pudiera la montaña- se construyen en el agradable tránsito de lo conocido, no hay ojos para lo nuestro, a no ser el reflejo en los de un tercero o allá donde se tambalea la firmeza del camino, donde tus tripas temen una devolución de la mirada que casi nunca viene de fuera. Mientras, miras de soslayo, sales con sus vecinos, preguntas a sus amigos, novias antiguas, a la caza del menor atisbo. Pero es tan difícil habitar la montaña de otro como bañarse dos veces en el mismo río. Sólo quizás donde la osadía se libera sin opción frente al sol poniente, donde una fuerte motivación se convierte en serena desesperanza, en perfecta indiferencia.


Seguramente no entenderá muy bien la intención, quizás no ha estado allí donde se ponen las olas de la memoria chocando con esa vieja roca muda del destino, no ha sentido inundar el torrente sanguíneo con el poder y la fuerza de los dioses, asistir al resquebrajamiento de sus pilares, ... Es parte de la intención no intencionada del texto: invitación, ir hasta las fronteras, temblor, filtro, ... funcionar como una realidad a la que no sustituirá nunca, pues la región palabra (en este estado de la evolución) no siempre tiene trenes directos a todos los destinos.

Bárbara dijo...

Pues ando algo perdida ante este estupendo comentario, tal vez no consiga acercarme del todo al precipicio donde el mar bate las rocas. Me llega la música de las palabras mientras sigo revisando los horarios de ese tren con destino a tus palabras.

Poemas dijo...

Creo que, para ejercer la bondad hay que ser sabio más que inteligente.

Gracias.

Vicent dijo...

Para creer en la bondad humana tan solo hay que hacer una cosa, fijarse detenidamente en la expresión de un niño cuando lo llevas a ver la cabalgata de los reyes magos.

Es un compendio de todo lo que de bueno podemos tener como especie y de casi todo lo que vamos a perder con el paso del tiempo.

Precioso post el tuyo.

Bárbara dijo...

Gracias. Es verdad, los niños son un atajo directo a la bondad. Ays!