martes, 13 de enero de 2009

Historia de una batalla


Cansada de huir de tu vida a través de tu vida,
hoy revisas la historia de una batalla,
pasando lista a los vivos,
bajo el atronador silencio de los muertos,
en esta tarde detenida en que la ventana
penetra en la casa y no puede escapar la vista.
Dios también es silencio,
te susurra.

Basta ya.
Tienes los pies fríos
de tanto soñar con nieves
vírgenes como infancias,
sin las negras pisadas de los días,
de vagar como espectro sin ancla
en un cuerpo desheredado de estima
que a la deriva amaneció,
en el punto exacto de salida.

Y sabes que si de algo carece esta vida
es de piedad ajena,
si algo desprecias en esta vida
es tu piedad reflejada en el espejo.
Aún así te preguntas
-sólo por curiosidad-
en qué día de la semana morirás,
mientras el cielo gris de la ventana se torna blanco
y Dios por fin hace sus deberes
y calla.

24 comentarios:

Mega dijo...

Moriremos un día cualquiera de cualquier lunes a domingo. Saberlo no sirve de mucho, en efecto, pero qué puedo decir si no andamos sobrados de certezas, precisamente.

En cuanto a la hora, más de lo mismo.

Así es.

náufrago digital dijo...

Quizá el viernes o el domingo sean los mejores días para morir. Tienen algo de fin cada uno.

Lara dijo...

Qué últimos versos...

Un beso.

El Viajero Solitario dijo...

Es curioso, nada más comenzar a leer este poema me he sorprendido cantándolo (nunca repetiré a nadie la melodía que tarareaba; soy consciente: no nací para la música); es más, me ha venido la imagen de Silvio Rodríguez cantándolo, vete tú a saber por qué.

Sí, en ocasiones es bueno detenerse y dejar de huir de uno mismo, aunque duela (o precisamente por ello).

(Por cierto, Bárbara, cuando era niño, yo estaba en tercero de EGB en aquel entonces, le robé una piruleta a uno de parvulario y le amenacé con devolvérsela chupada si se chivaba a alguien; he oído por ahí que te gusta le gente con pasado.)

Los criticones dijo...

En mi pueblo, una anciana más vieja que la propia muerte, y con todos los surcos que había labrado en tierra ajena resumidos en su cara, me decía recordando lo mucho sufrido y los hijos muertos:

"...y total, para morir un viernes"


Notables versos los tuyos.

ARM

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Apelo a tu inteligencia y a tu buensentido del humor, para decirte lo primero que me ha venido a la cabeza, al leer esta entrada tuya, que no es otra cosa que aquello de compararte con un cerdo, porque todo es bueno; no sé como te lo montas, pero, además de ofrecernos unos textos irreprochables, las imágenes -¿de dónde las sacarás?- también suelen ser irreprochables.

Perdona mi cerdura.

BB dijo...

Deja ya de huir de tu vida, que
la muerte llegará, tan callando,
tan callando, como decía el poeta, cuando no la necesites, en cualquier invierno, en cualquier verano...
No esperes piedad, ni la requieras,
y si se te enfrentara en el espejo,
recházala, no da buenos consejos.
Herédale a tu cuerpo la autoestima
que parece navegar a la deriva.
La muerte ya vendrá, sin ser llamada, cualquier lunes o martes,
cualquier viernes.
Déjala estar, no la apresures,
que hay todavía días aguardando,
tristes o felices, pero tuyos,
para hacer con ellos lo que quieras...

Jordi Santamaria dijo...

Pues a mi me parece un poema muy triste y no muy vitalista.
Presentir la muerte aunque sea con efluvios nunca es muy buena indicación.
Bien escrito pero espero que no sea muy personalizado.

Donce dijo...

Es curioso comprobar cómo la muerte de un extraño también nos roza el alma. A que sí? a que de ahí este poema triste?

Bárbara (B.B.,jeje) escribes muy lindo, se lo acabo de comentar al "Súper".

Un besito fuerte.

Reyes dijo...

Bárbara , yo nací un viernes.
Lo supe hace poco y me dio una sensación extraña.
No sé en qué día moriré, pero tambien es extraño pensar en ello.
Me ha gustado mucho.
Lo he leído tres veces .
Besos.

Miguel Baquero dijo...

Hay dos o tres cosas magníficas, que a mí al menos, que no entiendo de poesía, me han sorprendido. La ventana que entra en la casa y la pregunta sobre el día de la semana en que morirás.
A mí, sabes qué, me gustaría morirme a cubierto. Quiero decir, debajo de un techo.

Bárbara dijo...

MEGA, no andamos sobrados de certezas, no. Bien mirado, todos los días tienen las mismas horas.

NAÚGRAFO (la última vez dudé entre naúfrago y naúgrafo y acabé poniendo náufrafo, sorry, ásí podría resumirse la historia de mi vida...), del viernes no sé, pero de los domingos dicen que matan a más gente que las bombas.

LARA, un halago viniendo de ti. Otro beso.

Lo oigo VIAJERO, ha sido leerte y me rezuma Silvio por los oídos. Será una señal de que me tengo que hacer letrista?
Jajaja, así es que fuiste un delincuente infantil...

ARM, para versos, los de la anciana de los surcos resumidos en su cara (qué bien expresao). Un beso.

Jajaja, MUYSEÑORESMÍOS, nunca me habían llamado cerda, y que encima me gustara...(¿o igual sí? ejem...)
Las imágenes del Google, claro.

Jo, BB, has revelado el negativo del poema y te ha salido algo increíblemente positivo... ¿te he dicho que yo también soy BB?

Sí, JORDI, no es precisamente la alegría de la huerta. Personalizado sí es, pero no del momento presente. Y hasta aquí puedo leer, como Mayra Gómez Kemp :)

Pues la verdad es que no, DONCE, es anterior, a menudo guardo balas en la recámara que voy disparando.
Aunque todas las muertes son la misma muerte.
Espero que leas el poema del Súper (jeje, me hace mucha gracia que lo llames así). Besazo.

Pues te llamaré Viernes, REYES, jeje. Sí es extraño, sí, es como si en un acontecimiento tan importante no cupieran detalles tan cotidianos. Besos.

Es curioso, MIGUEL, que quieras morir a cubierto y que te guste lo de la ventana que entra en la casa. Pero no sé en qué sentido.

NáN dijo...

Espero que me llegue tarde, como tarde llego siempre a los posts.

(estoy mintiendo, je, jé, había venido más veces, pero me quedaba emocionado, ¿conmocionado?, y no escribía nada).

El amor y la muerte son los temas: el resto es supervivencia.

(otra mentira que me he pillado: espero que me llegue bien).

Ahora no miento: a veces me produce tanta nostalgia adelantada saber que perderé la conciencia de tantas cosas hermosas. A veces me produce tanta rabia saber que no me meteré más en las peleas necesarias.

Bellísimas almas por aquí.

Cita del día: "Debe ser un cerdo, porque come como un cerdo". (en el sentido más lleno de vida).

"Pero escribe como un demonio", contestaron Bouvard y Pecuchet.

el pasado que me espera dijo...

Qué bonito lo del atronador silencio de los muertos.
Lo del día de la semana me ha recordado a Cesar Vallejo y su:

"Me moriré en Paris con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en Paris -y no me corro-
tal vez un jueves,como es hoy, de otoño"

Spassky dijo...

Joder, qué bonito, siempre tan bueno y nunca deja de sorprender.

Secuestrar a las musas podría catalogarse de delito piadoso, ¡que lo sepas!, aunque de atenuante les regales bombones dietéticos y paseos por el pueblo; sea como sea no pienso denunciar y si seguir disfrutando.

Yo como abeja sin antenas quiero parar a libar en esos tus deberes que por fin dios hace, nevar, en el mismo momento en que "nuestros corazones, ya terciopelos ajados llamen a un campo de almendras espumosas" claro.

Gracias miles por esas instantáneas y posados tuyos tan tuyos.

Por último estoy con Nan, ¡¡menudo elenco de admiradores admirables has juntado chica!!

Bárbara dijo...

NÁN, qué verdad lo de que el amor y la muerte son los temas, el resto, meras anotaciones a pie de página.
Sí que son bellas, sí.
¿estás insinuando que como como una cerda? ¿acaso que soy un demonio? me estoy cubriendo de gloria...

César Vallejo mola, ARACELI, estoy contigo.
Y no se corría, no. Igual porque era jueves.

SPASSKY, no me denucies que más que un delito es una falta leve...
Y liba, nieva o haz lo que gustes, pero no dejes de pasar por aquí..
Sí, tengo una suerte...

Raúl dijo...

Parece que no soy el único de entre tus comentaristas que se confiesa atropellado por las formas poéticas. Yo soy de éstos. Aún así, es cierto que tienes un par de versos sencillamente maravillosos. No los repetiré, pues ya Miguel se me ha adelantado, Bárbara.

Terapia de piso dijo...

Es la piedad que sientes por ti mismo la que te hace daño.

José Roberto Coppola

NáN dijo...

lo del demonio es un halago (merecido). "¡Diablo de chico!", dicen las abuelas que nos quieren.

Lo de la comida, recuerdo una cena que contaste con dos amigas. Como yo, con una lechuga y un huevo frito ("sí, por favor, con jamón")voy sobrado, me pareció un festín. En realidad te estaba llamando ET reforzando la genial idea del compañero de que eres un cerdo, porque es un animal magnífico del que todo vale.

Me lo voy a quedar como un cumplido, mira, eso de llamar cerdo a la gente que me cae bien. Pero no sé porqué, funciona en masculino. "Cerdo" es un concepto sin género, un destino benevolente.

strongboli dijo...

Dios siempre ha sido un mal estudiante, jamás ha hecho los deberes (si existiera, claro). A mi me gustaría morirme un juernes, día 32.
Petons.

El Hombre Blanco dijo...

"...si algo desprecias en esta vida
es tu piedad reflejada en el espejo..."
Joder, me hubiera gustado haber firmado este verso, ¿me lo prestas?, ¡es buenísimo!
Besos

Bárbara dijo...

RAÚL, pero espero no me denuncien también por atropello. No sé, a mí me parece que en tus cuentos hay poesía.

Pues tienes razón, JOSE ROBERTO, y no hay más que decir.

NÁN, de cerdo a cerdo, espero que no nos llegue nunca nuestro SanMartín. O que tarde...

Pues es verdad, si Dios hiciera los deberes no pasaría lo que está pasando... ¿no prefieres el lurnes?

Te lo regalo HOMBRE BLANCO, allá va junto con un beso.

Pedro dijo...

Comparto con Araceli el recuerdo a César Vallejo, y con ese poema se deja comparar también el tuyo, es un muy grande y señor poema (un pelo machista la expresión, es "señor" luego es "bueno"; mejor: toda una mujer poema). Me he sentido mirando por la ventana de mis antepasados, contemplándome viejo y cansado en el reflejo de un espejo velado del dolor de tanta memoria agarrotada, inútil... Mayor consuelo que el descanso de la muerte, sin embargo, me lo produce el silencio de este viento helado que borra todo vestigio de humanidad en este páramo en que se ha vuelto mi memoria.

qui sap si... dijo...

Crides plena d’angoixa i ràbia,
tot s’escapa, tot.
Mires més enllà del que t’envolta
i poc a poc reconeixes
cadascuna de les coses
que tens a la vora,
et veus en el mirall
i mires sense mirar perquè no ets tu.
Surts al carrer i ningú et respon
quan saludes.
Te n’adones que a vull ets invisible,
que no et veuen.
Tornes a casa amb la bossa plena d’agror
i el cap buit de tot,
et trobes fora de lloc.
Mires per la finestra
i un ocell picoteja davant teu,
aixeca el cap, piula i se’n va.
Sona el telèfon,
una amiga et pregunta com va.
Engegues l’ordinador
un correu respon el darrer poema.
Poc a poc la vida es va tenyint de color.
Treus el baf del mirall i et veus radiant.
Surt al carrer, i tothom et crida i et respon,
mires al cel, blau un blau molt clar,
el núvol fosc a marxat,
allò de la mort ja s’ha fos,
i en un aparador et veus rialla en mà somrient.
Regalat un cafè, un cafè ben calent.