martes, 30 de diciembre de 2008

La mentira


Digámoslo ya para evitar futuros errores: todo es mentira. Todo lo que escribo es mentira, las entradas de este blog, los poemas, hasta mi diario, si yo escribiera un diario. Sobre todo mi diario. Hasta cuando escribo la lista de la compra miento, y siempre acabo comprando más.
El mundo entero se asienta sobre una mentira.

Lo cierto es que mi amigo Rafael me ha retado a hablar de la mentira. Y yo recojo el guante y, al recogerlo, lo primero que se me ocurre, lo que se desliza de mis bolsillos con un leve tintineo, es un elogio de la mentira.
Porque creo firmemente que es la fuerza motriz que impulsa el mundo aunque arrastre tan mala fama. El mundo se asienta sobre una mentira.
Y también me viene Nietschze (al que siempre le sobra o le falta alguna letra) que decía que el hombre es un animal social que ha adquirido el compromiso moral de mentir gregariamente. Pero, con el tiempo, se ha olvidado de su situación y, en virtud de este olvido, adquiere el sentimiento de verdad.
Es decir que necesitamos estas mentiras sociales para vivir, pero hemos olvidado que mentimos.
Es decir, también, que de la mentira nace la verdad.

El mundo entero miente, el cielo no mide lo que dice mi ventana pero ese cielo es el único que puedo abarcar: mi cielo. La fragmentación supone una mentira. Y no sólo la fragmentación, también la representación mental.
Y otra vez Nietchze: “El mundo como idea es lo mismo que el mundo como error”.
Qué jodío este Nietsche. No deja escapatoria.
Hablaba de la metáfora como una forma de conocer el mundo, de la metáfora que no es otra cosa que simulación, mentira al fin y al cabo. Y la literatura el arte de mentir, la poética de la simulación. Por eso me gusta tanto.

Mentiras hay tantas como razas de perro (acaso más): las hay trepadoras como enredaderas, de las que se van abriendo lentamente como crisantemos, mentiras blancas como la navidad, y negras como Baltasar, mentiras antiguas como tradiciones, mentiras afiladas como puñales ciegos.
Y hay mentiras dulces como un bolero. Y mentiras en las que cabe tanta verdad como la que le pedía Viena a Johny Guitar: “miénteme, dime que siempre me has querido, dime que me has esperado todos estos años”.
Siempre me conmueve.

Decía Eugène O´Neill que si se despedaza una mentira, los pedazos son la verdad.


Continua en el blog de Rafael Martínez-Simancas

25 comentarios:

TortugaBoba dijo...

Todo es mentira. Bien lo has definido tú. Desde algo tan pequeño como has apuntado: la lista de la compra. Nunca pagas lo que hay ahí apuntado. Siempre te llevas de más o de menos. Pero lo que hay ahí es sólo una base. Luego nosotros la alteramos.
Si pasamos a un plano más macro (qué palabro: macroeconomía, macrotodo), empiezo por algo gordo: la ONU. Los organismos oficiales. Los gobiernos. Todos son mentira. Todo está orquestado de manera tal a que unos sean más ricos, otros más pobres. Porque aquí no podemos ser todos de clase media, no. Aquí hay que ser de un bando u otro. Y si yo tenía la fe puesta en que la ONU iba a conseguir que mi cesta de la compra estuviese constituida por productos que no atentasen contra la integridad física y/o moral de las personas que participan en el proceso de hacer llegar el alimento a mi casa, ahora no la tengo. Así, ¿cómo hace una la lista de la compra? ¿Qué leche es mejor para el mundo? ¿Qué fruta lleva menos pesticidas? ¿De verdad pone en las etiquetas de los productos todo lo que llevan?
Voy a mirar un rato a los ojos a mi perra. Ellos no mienten. Con la venia.

BB dijo...

Pienso que la mentira amortigua
los golpes que la cruda realidad
nos asesta. Y de esa
forma nos hemos aficionado a ella, para no "cortarse de un
tajo las venas" como dice Sabina.
BB

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Todo es mentira, pero las mentiras, al repetirse, al hacerse rutina, al ocupar el espacio en donde debe ir la verdad, se hacen otra cosa que sin ser verdad, tampoco mienten. Te entiendo, de todas formas. Yo mismo soy mentira. Lo soy al dormirme y levantarme otro, aunque el que pone los pies en el suelo y busca las zapatillas (ahora de paño de marca Antártida, qué me dices, qué ironía) sea el mismo y hasta en el espejo, al afeitarme, me reconozca. Pero soy otro. El otro. El distinto. El que no es como ayer era porque ya ha pasado un día. Hoy estoy liviano de pensamiento y me salen cosas así. Cosas que no tienen un sentido. Tienen menos de un sentido. Una parte de sentido. Fragmentos, en todo caso. Tu caso es el caso de todos. Sólo que tú lo cuentas. Lo de la lista de la compra es un punto. Claro que es mentira. Nunca se cumplen o nunca se acercan a lo veraz. Jamás hay una lista de la compra que se parezca al carro que llenamos o viceversa: los carros difícilmente se parecen a la lista de la compra que los alumbraron. Esta noche estoy cansado y mañana termina el año. Que el tuyo, Bárbara, otra vez te lo digo, creo, sea uno bueno y se abra el 31 por la noche como una estrella de muchas puntas.

Reyes dijo...

Me he rayado.
No creo que seas una mentira , yo también soy (casi ) verdad, al menos la sombra que sale de mí por el forro dice que es verdad que es una sombra y que irá conmigo hasta el final, y clama que todo es verdad.
Pero claro, ella puede que sea mentira , así que ...
ná,
que en efecto me he rayado.
Estas reflexiones no se hacen sin avisar,Bárbara .
Mil besos.

cavernario dijo...

Qué decir querida amiga,

Remontándome unos años al inicio de la Historia, pienso cuál sería la primera mentira. Y aquí, como siempre, encontramos a los católicos empeñados desde el inicio a construir un universo paralelo sobre su Verdad... ¿? uff esto se complica: la interpretación sobre una Verdad que es mentira.

Pues eso, que tienes razón... que un hombre ciego remontó su visión y divisó al hombre oculto en sus cavernas, pero lo hizo desde fuera, sin profundizar.

Un beso mentiroso

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Me quedo callado, por prescripción poética.


... pero, ¡qué bonita es la mentira!...

conde-duque dijo...

El primer párrafo es antológico.
Un aplauso.

NáN dijo...

La mentira es el lubricante que nos permite vivir con los demás (a veces, incluso con nosotros mismos).

Leí una vez a Martin Amis la anécdota siguiente. Estaba hablando de esto con Salman Rushdie (ambos autores ingleses ricos que viven en una enorme casa, con una familia estupenda, y trabajan en su confortable ático 6-8 horas seguidas sin salir de ahí).

"Ayer mismo", le decía Martin, "estuve 8 horas metido absolutamente en el mundo de la novela que estoy escribiendo. Nada más bajar, sin haber entrado todavía en la otra realidad, me encontré con mi mujer y le pregunté: Hola, ¿cómo has pasado el día? Un pensamiento me vino de inmediato: ¡Me importa una mierda!"

(yo no manejo esos autores tan impresionantes que citas tú, ¡pero al menos los míos tienen nombres más fáciles de escribir!).

En cuanto al texto, como ves mi acuerdo con lo que dices es absoluto. ¡Brava!

strongboli dijo...

Estoy de acuerdo en casi todo (yo de mentiras sé bastante, según parece) menos en una: lo de la lista de la compra. Nunca la hago. Es mi cerebro y mis ojos, los que me mienten directamente ante los estantes del super.

el pasado que me espera dijo...

Pues tienes toda la razón, de nuevo.No hay relación sin mentira, no hay literatura sin ella, hay mentiras balsámicas y otras crueles. Pero la mentira nos hace humanos. Aunque también es verdad que hay mentiras innecesarias. Y ahí va una verdad como un templo:
Cada día me caes mejor, Bárbara.

BICHICOMA dijo...

Caray con don Friedrich, que cada párrafo va perdiendo o alterando una letra: Nietschze, Nietchze, Nietsche. Con lo fácil que es escribir Nietzsche. ¡Y una leche!
Mentir es más sagaz e inteligente que decir la verdad. Mintiendo obtienes ventajas. La verdad acarrea incomprensión, no es bien acogida, duele y escuece.
Vamos a contar mentiras, tralará...

Miguel Baquero dijo...

Todo lo que nos llega por los medios de comunicación es mentira, eso por descontado. Porque es que no puede ser de otra forma. En el simple hecho de escoger ésta o aquella noticia, emplear ésta u otra palabra, dar tal o cual cifra de manifestantes u opinar si una novela es buena o mala ya están dando una visión sesgada de la realidad. Es imposible que haya un medio imparcial o neutral. Una utopía.

Pero es que incluso nosotros, aunque queramos hablar sinceramente, estamos soltando mentiras seguramente sin querer, porque nuestra visión de un suceso no es objetiva y limpia, sino que está condicionada por muchos factores.

Digo más todavía, incluso aunque no nos comuniquemos con nadie siempre nos estaremos engañando a nosotros mismos. Así que yo iría más allá: no es que todo sea mentira, es que yo creo que no existe la verdad.

En fin, perdón que si me he puesto a filosofear

Anónimo dijo...

Miguel: ¿pero a tí quién te ba dicho que los medios de comunicación deban ser angelicales? Los medios expresan la opinión del editor en sus "editoriales", y luego cada uno escribe la columna que le parece. Así lo he hecho siempre.

La vida, como el periodismo, nunca es neutral. Otra cosa es que la información se manipule, también es posible, pero quédate con la copla de que cada uno escribe lo que su corazoncito manda. Igual que en el blog. Y en la pluralidad nace la opinión libre.

Vaya, y eso que yo quería responderle a Bárbara que todo es mentira, hasta la invitación que ella me cursó. Bárbara es bárbara, eso lo sabe todo el mundo.

Rafa Mtez-Simancas

Bárbara dijo...

Qué bonito, TORTU, no se me ocurre un lugar de mayor concentración de verdad que los ojos de un perro. En la vida diaria tendremos que aprender a extraer la verdad de cada mentira, que la hay. Besos pa ti y pa tu perrilla.


BB, somos tocayas de siglas. La mentira es un colchón mullidito sobre el que tenderse, siempre que no se abuse de ella porque si no deforma la espalda como los colchones demasiado blandos.

EMILIO, me ha encantado esa sucesión de Emilios desfilando cada mañana con las mismas zapatillas Antártida. Y qué bueno cuando el pensamiento no pesa y se enreda suavemente con las horas del día.
Por descontado, yo también te deseo un año de buena cosecha, a ti y a todos aquellos que desfilarán por ti.

Jajaja, REYES, perdóname pero a mí también me pilló a traición la mentira y tuve que improvisar una chorrada tras otra. Verdad o mentira, son sólo palabras... Besitos.

Sí, amigo CAVERNARIO, a mí lo que me molesta de algunos católicos es que se creen sus metáforas a pies juntillas, y se empeñan en confundir los superhéroes de ficción con las personas reales...
Beso metafórico

MUYSEÑORESMÍOS, yo también me quedo callada para que no se note que miento pero se me nota, ¿has visto cómo me crece a veces la nariz?

CONDE-DUQUE, exagerao... Mil gracias, no obstante.

Bárbara dijo...

NÁN, el lubricante es fundamental.
Cómo entiendo a Martin Amis. Yo pienso cosas terribles: voy en metro y me digo ya está la asquerosa esta que me tiene que dar con el bolso en la cara. Pero se gira y me pide perdón y yo: no, mujer, no pasa nada, tranquila. Algún día estaremos tú y yo en desacuerdo y verás la que se lía...

STRONGBOLI, no creas todo lo que te dicen, no sabes tanto de mentiras. Ni tu cerebro ni tus ojos tampoco.

Es verdad, ARACELI, nos hace humanos, con todo lo que implica. Y es verdad, las peores son las inútiles, en ellas no puede encontrarse ningún atisbo de verdad.
Y que sepas que la buena caída es mutua, reguapa!

BICHICOMA, es que el Friedrich era complicado hasta en el nombre. Igual hay que contar mentiras con apariencia de verdad y decir verdades con apariencia de mentira. Me voy a escribir Nietschze cien veces, ¿o era Niestzche?

Pues eso, MIGUEL, son formas de decirlo, no existe la verdad absoluta (auqnue tampoco me gusta el relativismo postmoderno en el que gracias a eso, todo vale). Pero no existe ni en los medios ni en otros ámbitos. Hace tiempo que se superó la teoría esa de que el periodista debe ser objetivo porque se parte de que es un sujeto. Luego hay niveles, técnicas y sobre todo géneros. Lo difícil, creo yo, en el periodismo es combinar el hecho de que son empresas privadas con el hecho de que tienen una función social y uan responsabilidad social por tanto.

RAFA, ya sabes que yo prefiero la guerra y aún más, la tregua dentro de la guerra. Lo peor sin duda, ser neutral.
Yo sé que tú siempre escribes lo que tu corazoncito mentiroso te manda.
Prepárate, que el próximo tema lo voy a elegir yo (y te vas a cagar...)

Mega dijo...

Bueno, pues yo estoy con Araceli. La mentira no sólo nos hace más humanos sino que nos humaniza de hecho. Los animales no saben mentir, en efecto. Y eso es bueno porque ellos son animales y tú algo más que ellos, que si no, maldita la gracia.

Por otra parte, hay mentiras que son verdades morales y verdades que son mentiras inmorales. Un lío, vamos, pero es lo que hay.

Y para ti, un beso verdadero

PEGASA dijo...

Hablas como un abogado. Pero hablas con mucha verdad. Si que hay mucha más mentira oculta que verdad en todo lo que nos rodea, y que a su vez nos lleva a que vivamos con esa mentira. Y contra más alto miramos más mentira vemos. Por eso como le contesté a nuestro amigo Juan (MSM)la mejor ayuda que se puede hacer a una persona, es la que nosotros mismos hacemos. Nunca podemos esperar que los demás(políticos)hagan, simplemente porque nos quedaríamos esperando eternamente. FELIZ AÑO NUEVO guapetona. Un beso

El Viajero Solitario dijo...

Esencialmente, coincido con casi todo lo dicho anteriormente, es decir, que mi opinión al respecto bien podría resumirse en aquella frase que cantaba Manu Chao: todo es mentira, la verdad (la canción, como no podía ser de otra forma, se llamaba Mentira).
Ergo, si admito que todo es mentira, he de admitir también que no es cierto que todo sea mentira (es como esa frase que decía un profesor que tuve: toda generalización es falsa, incluso ésta), luego también ha de ser mentira que, esencialmente, coincida con todo la dicho anteriormente; llegados a este punto del razonamiento, no me queda más remedio que admitir que me encuentro en un callejón sin salida, o más bien en una suerte de bucle que me atrapa como un remolino fiero y me deja aturdido, desconcertada, con la única certeza de que no tengo certezas (glup, no sigas por ahí, me dice una voz interior).

(Últimamente recurro a letras de canciones para expresarme; así me ahorro el trabajo de pensar. Vago que es uno.)

Bárbara dijo...

MEGA, nada más verdadero que un niño, como esa carilla que asoma por tu ventana. Ciertamente, beso.

PEGASA, sin duda las mejores mentiras, las que podemos contarnos a nosotros mismos. He encargado el mejor año d ela tienda para ti. Besos, guapa.

vago, no, VIAJERO, que tienes alma musical y por eso suenan tan bien tus relatos, y hasta tu voz interior. Besos en do mayor.

Leandro H. dijo...

Si aseguro que tu blog me gusta, ¿estaré diciendo la verdad? Y lo que es más, ¿de verdad necesitas saberlo?

Bárbara dijo...

Lo necesito, LEANDRO, me es absolutamente imprescindible, como la mentira. De verdad.

Anónimo dijo...

la mentira como herramienta de trabajo está muy bien, pero como opción de vida es nefasta. Existen parcelas en las que no caben la mentiras, ni las verdades a medias. Siento contradecirte pero entre tus asiduos tienes algún que otro experto- mejor dicho- patológico mentiroso. Lo Juro por snoopy.

Bárbara dijo...

Anónimo, yo tampoco soy partidaria de adoptar la mentira en mi vida diaria. No sé a quien te refieres, claro, pero lo bueno de la red es que todos somos virtuales...

Fran dijo...

Me ha hecho daño leer tu mentira porque he mentido demasiado en las cosas que eran tan importantes aunque a mí no me lo parecían.

Sin embargo cuando miro a los ojos, o he encontrado escribiendo las únicas verdades que no dije; cuando amo como se ama a un fuego griego, entonces no miento.

Me tragaré las anteriores, qué remedio.

Bárbara dijo...

FRAN, es la única verdad importante, no mentirnos en el amor.