martes, 23 de diciembre de 2008

Alucinación africana

Acabo de volver de África, resfriada y agotada. Todo el mundo piensa que en África siempre hace calor pero no es cierto. Mira si no las nieves del Kilimanjaro.

Las jirafas tienen la lengua húmeda y larga, como enormes sexos retractiles. Las leonas son las amantes más devotas del mundo.

Vale. Puede que no haya estado en África sino en el Bioparc.
Puede que las jirafas no miren las imposibles cumbres nevadas del Kilimanjaro sino la Ciudad de las Artes y las Ciencias, que también tiene su cosa absurda e irreal, no me lo negarás. Pero es verdad que estoy resfriada.










Una vez estuve en África. No tuve una granja en África pero estuve allí.
Tuve fiebre y alucinaciones. Alucinaciones africanas, que son mucho más negras e ígneas que las españolas. Y van impúdicamente desnudas, y gustan de hacer círculos de colores en la tierra roja mientras entonan sus cánticos rituales.
Pasé cuatro días con fiebre alta, sin poder comer ni beber. Ni siquiera agua, la escupía como un surtidor. Al cuarto día, E. estuvo a punto de llamar a la embajada para que me desalojaran en una ambulancia alada. Finalmente llamó al médico con la bata más blanca y resplandeciente que he visto nunca. Me puso una inyección y me dio unas pastillas para las náuseas. Me dijo: coma cosas sólidas, nada de lácteos.


Y la angustia, de pronto, se desvaneció. Fue como un milagro, y él como un angelito negro de Machín. Claro que con una abultada factura bajo el brazo.
A los pocos minutos, el hambre había tomado el lugar de la angustia y yo empezaba a notar un gran agujero negro que crecía en mi estómago.

- Quiero fabada, le solté a E.
-¿fabada?, respondió él, tocándome la frente.
- Sí, fabada. Quiero fabada.
Me moría por una fabada, aunque fuera de bote. Mi reino por una fabada. Nunca, ni durante mi embarazo, he tenido un antojo mayor. Sólo podía pensar en la fabada.
Y allá que se fue E. en atribulado peregrinaje por las desabastecidas tiendas africanas en busca de fabada asturiana. Tras más de una hora de periplo, regresó con un bote de alubias como botín. Sólo pude comer dos cucharadas porque mi encogido estómago se llenó enseguida pero me supieron a gloria bendita.

De Senegal recuerdo las chabolas de adobe y paja dispuestas en círculo, como en el poblado de Astérix.
Los kilómetros de playas salvajes.
Los horribles franceses de Sally, y sus aberrantes modales colonialistas.
Los erizos de mar, gigantes, naranjas, que aún partidos en dos, seguían moviendo sus púas.
E. poniéndose morado a erizos porque al grupo de españoles le daban asco.
Una boda que fue un regalo, porque por fin fuimos transparentes y pudimos mirar, mirar durante horas.
Los kilómetros de chabolas de cartón bajo el cielo gris de Dakar. El infierno, sí, el mismísimo infierno que se repite en todas las ciudades subdesarolladas.
Las pupilas penetrantes sobre el fondo blanco, fijas, a pesar del movimiento de nuestro coche.
La amable vida verde del campo. Los baobab, la tierra roja, el encantador Sale, su humilde casa, su té de bienvenida que hizo que mi estómago diera una voltereta.
Nuestro molesto color blanco que hacía obscena nuestra estancia.
El lago rosa de aguas calientes.
Los flamencos, también rosas, apuntalando el cielo.

No hay imágenes. La cámara estaba estropeada y los carretes salieron de ella tan negros como entraron. ¿sería una metáfora?

No quiero despedirme sin desearte Feliz navidad. FELIZ Y NEGRA NAVIDAD.
Mil besos,
Bárbara.

25 comentarios:

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Qué susto, por un momento mientras leía tu relato, pensaba que el de la bata blanca, sin decir oxte ni moxte, se iba a poner a llenar la estancia chabolera de angelotes fuliginosos, fácilmente confundible con todo lo del entorno que no fuese ígneo, ya que al parecer, aquello no era en blanco y negro, sino en rojo y negro. (Paréntesis 1: ¿No sería que no llevaríais carretes de blanco y rojo?) (Paréntesis 2: Tan oscuro, tan bruno era todo en ese continente, que, para algo serviría, ¿no?, vamos, digo yo.

(Paréntesis aparte: Todo eso que se ve en las fotos, ¿dónde está, por la Punta?).

Me alegro de que regresase de África, así puedo aprovechar: FELICIDAD. (Y, ya que va de paréntesis la cosa, un beso para el chiquet).

BICHICOMA dijo...

Suena a malaria, apócope femenino de mal fario, una de Verdi mal cantada...
Ah, en el Kilimanjaro la navidad también es blanca.
Yo te felicito la de aquí, donde hay médicos que no son de pago.

ca dijo...

¿Navidad? Me suena... mejor, me golpea, de forma agresiva, queriendo inflamarme. Ya, ya lo estoy, no desentono con tu relato... siempre a fondo. Besos (lo siento, hoy estoy telegramático).

TortugaBoba dijo...

Acabo de tener un viaje a Senegal sin pedirlo ni nada, así por las buenas, sólo con leerte. También he visto jirafas y si me dices que eran de la Africa oriental te creo a pies juntillas, si no fuese porque Bruno asoma ante un cristal.
Feliz lo que tú quieras guapa.
¡Beso gordo!
Lo de la fabada me ha llegao, me ha llegao... :)

Mega dijo...

Feliz jirafa, Bárbara. ¿Te fijaste que las manchas de su largo cuello quedan muy bien con el fondo de tu blog a topos? Pues eso.

y para tu Bruno, felices Reyes. ;-)
Besos

el pasado que me espera dijo...

E. parece un buen compañero de viajes.
¡Qué ganas de ver todo lo que cuentas! Y lo que no cuentas también.Un beso

Anónimo dijo...

Ahora entiendo lo del catarro: se te ha enfriado el Klimanjaro y te da dado una tiritona de tribu. Por eso te acuerdas de Senegal que es donde, (como todo el mundo sabe), se consume la mayor parte de la producción de latas de la marca Litoral. Menos mal que nos queda Senegal.

Aquel médico recién planchado era el "fabero mayor" y por eso te recomendó unos verdines para provocar unas tracas y levantar polvo del suelo. Pero estabas angustiada porque no eras transparente. Supongo que la pesada digestión de aquellas fabes te llevó al convencimiento de que eras mortal. Todas las tripas tienen sonidos de gaita en algún momento.

Siento que despidas el año con doce kleenex. Kleenex del Klimanjaro.

Rafa Mtez-Simancas

Donce dijo...

Ay, calla por favor, que el domingo pasado me tragué tres horas de grabación del viaje de mi cuñao a Sudáfrica y todavía ando un pelín indigesta (treinta minutos viendo al mismo león, coño, que ya hasta parecía de la familia!)

Un besazo, resalá. Pásalo bien con el pequeñín tan requetechulo que tienes en casa.

Miguel Baquero dijo...

Ten entiendo, amiga, te entiendo. Sobre todo en lo que se refiere a la fabada Litoral. La mejor contribución española al progreso y la ciencia.

Feliz Navidad y que el año 2009 te traiha salud y metáforas

strongboli dijo...

Lo de los leones es impresionante. Según leí una vez, pueden hacerlo hasta 197 seguidas, o algo así. Qué envidia me dan...
Esto de tu antojo no me lo acabo de creer. En todo caso, seguro que lo hiciste para chinchar a E.
Me ha gustado mucho tu entrada, chorrada aparte (es que no lo puedo evitar, mira).
Bon Nadal y ya me estoy cansando de decirlo.

Reyes dijo...

Jojojo, lo de la fabada es genial, maravilloso y y me lo creo totalmente , a veces después de enfermedades o partos o depresiones hay un picotazo en la lengua enviado desde el mismo cerebro que te dice que te apetece comer "ESO" precisamente , y hay que obedecer.
Durante muchos años me ha pasado con el pan con mortadela.
Jejeje.
Por lo demás, la descripción de las cosas africanas me encantó.
Besos de Baltasar .

Bárbara dijo...

MUYSEÑORESMÍOS, gracias otra vez!!!! ya sabes porqué. El Bioparc está en el parque de Cabecera, por el Nou d´Octubre (es nuevo todo eso). Igual te ha despistado lo de la ciudad de las Artes y las Ciencias. Los leones, rinocerontes y demás animales no pueden verla, sólo las jirafas....
Mucha FELICIDAD para ti y para los tuyos, de corazón. Besos.

BICHICOMA, la que ha líado Verdi por allá abajo... Blanca, negra o pelirroja: Feliz navidad y salud para que no tengamos que ir al médico, aunque no sea de pago.

Llegó mensaje, CA. ¿te pone negro la blanca navidad? Te pongas como te pongas, tú nunca desentonas. Besos.

TORTU, si es que es mucho más barato viajar así, y mucho más seguro, dónde va a parar, no te tienes que vacunar ni nada. Te deseo una chocolateada navidad. Y te mando un superbesazo.

MEGA, ¿cómo que si me fijé? La encargué así por eso... Los Reyes Magos(los Gueyes Magos para Bruno, Baltasar, Baltasar y Baltasar, según él) son lo mejor (¿lo único bueno?)de las navidades.
felices y besos.

Bárbara dijo...

La verdad, ARACELI, es que lo es. No se queja, come cucarachas fritas si la ponen en el plato, nunca se pone malo, no le pican los mosquitos (ya me pican todos a mí...). La verdad es que nos gusta (nos gustaba) viajar a nuestro aire pero África es difícil para eso.
Besazo.

RAFA, ya me lo decía mi madre, ¿llevas camiseta? como se te enfríe el... Menos mal que no había nada que una buena fabada no curara... Y sí, un poco más y que me quedo transparente y de paso descubro que soy mortal. Besos.

jajaja, DONCE, el visionado de vídeos de viajes debería estar recogido en la lista de torturas de Amnistía Internacional...
Que disfrutes mucho estos días (a pesar de tu cuñao...) Besazo.

¿Verdad MIGUEL?, hay cosas sencillas, rotundas que no acabamos de valorar en su justa medida. Yo también te mando los mejores deseos con triunfos literarios incluidos.

REYES, el cuerpo a veces es sabio. Sólo hay que saber escucharlo (claro que después de comer fabada mejor no escucharlo mucho...)
Baltasar es mi preferido.
Felices todo y ya sabes que tendrás que pasar tú misma a recoger el carbón por aquí.
Mientras, besos.

Bárbara dijo...

RAFA, como se te enfríe el Kilimanjaro había puesto pero se fundió la palabra, como en verano la nieve se funde en su cima...

Marta Sanuy dijo...

quería pasar por aquí para darte un abrazo de bienvenida (el abrazo anual a la bienvenida).

El hambre sustituyendo a la angustia. ¡Qué exactitud!

besos guapa, y que el hambre te asista esta opulenta noche.

Los criticones dijo...

Humm, qué negritud, qué inquietante y atractivo eso de negra navidad y las ígneas alucinaciones de cuerpos desnudos en tierras rojas. Sabes, creo que soñaste con todos los antepasados de nuestra especie, mezclando ocre de tierras rojas para emprender el viaje definitivo que nunca debieron comenzar, la salida del primer reino...

O algo así.

En todo caso del poema "algo callado": ¡me quito el cráneo!, como le decía Max a Latino en Luces de Bohemia.

Saludos y feliz solsticio de invierno.

ARM

Xurde dijo...

Es la primera vez que te leo y me ha sorprendido gratamente porque soy un amante de los animales,de la naturaleza y sus paisajes (más que de la obra del hombre,aunque reconozca que algunas son magníficas).
En cuanto a la fabada,que decirte?Soy asturiano!

Nada,saludarte y desearte unas muy FELICES FIESTAS a ti y a los tuyos (en especial a tu peque y el solícito E.)

Un beso. Xurde Rocamundi. http://ciutadansarenys.blogspot.com

EL SUEÑO DE GENJI dijo...

Africa,

Tal vez nuestro más infantil sueño soñado...A pesar de las diarreas, de los malos momentos.

Tal vez nos sigue atrayendo sus secretos, sus diferencias con todo lo nuestro, todo tan diferente, a pesar de la pobreza que hemos generado.

Ya ha pasado la Navidad, aun así un fuerte abrazo y a disfrutar de lo que nos queda de vacaciones...El que las tenga.

Besos amiga y millones de abrazos.

carlos dijo...

Con razón decía un amigo mío que las mejores fotos de los viajes casi siempre son las que no se llegan a hacer.
Hay veces que es mentira lo de la imagen y las mil palabras.
En este caso, por ejemplo. Yo me apunto a leer cualquier relato de viaje que tú hagas antes que ver fotos, dónde va a parar.
Besotes, Bárbara, y que lo que desees se cumpla en 2009.

NáN dijo...

¡Vaya! Una Navidad con niño es la única posible.

Cuídale al Bruno, porque es muchísimo mejor Baltasar, Baltasar y Baltasar que Bush, Blair y el señor de Botella en las Azores (precisamente uns isla africana). ¡Dónde va a parar!

El martes trabajé 12 horas (porque la empresa cierra estas dos semanas de miércoles a domingo, así que había que rematar asuntos) y al salir me fui directamente, con L, a cenar con dos buenos amigos que te dejan siempre una sensación de alegría. Con el alboroto, L no se enteró que tenía 5 llamadas perdidas de su hijo (posiblemente también mío). Al llegar a casa le llamó y desde lejos le dije: "Si es para salir, dile que sí".
Estaba en su casa con unos amigos, haciendo cócteles, y nos invitaba.

En realidad estaba celebrando el regreso definitivo de un amigo que ha estado viviendo 7 años en África. No tenía vídeos ni fotos, pero sí estaba marcado por una forma de ser que transmitía seguridad.

En un momento (ya eran las 2 de la noche), mi hijo Luis dijo que no había nada en la casa para que pudiéramos comer algo. El amigo dijo que para un africano como él, eso era un reto. Con lo poco que había, dio de cenar magníficamente a todos (L y yo no, que ya lo habíamos hecho).

Ese es el África que tiene mucho que enseñarnos.

Y ahora vamos a por E, santo varón, excelente compañero, capaz de hacer lo que sea para darte lo que necesitas. Desde aquí mis bendiciones para él.

Tienes suerte, chica, sea o no Navidad. Y nosotros de leerte.

Bárbara dijo...

La verdad, MARTA, es que el hambre siempre me asiste. Soy de buen comer, no lo puedo evitar.
Un abrazo muy fuerte y dos docenas de besos.

Algo así fue, ARM, algo así. A veces pienso que esos antrepasados negros debieron de vivir de forma privilegiada por lo mucho que están pagando hoy.
Y cálate bien ese cráneo, hasta las orejas, que sopla el viento del norte.
Feliz solsticio, intersticio y lo que se te ponga por delante. Besos.

XURDE, la fabada también tiene algo de placer animal. Me alegra que pasaras por aquí. FELICES FIESTAS para ti también.

EL SUEÑO DE GENJI, más que un sueño lo que sucede en muchos países de África es una pesadilla.
Aunque sea a toro pasado, feliz navidad y otro millón de abrazos para ti.

Gracias, CARLOS, yo también te deseo cosas hermosas aunque ya veo que no te lo montas mal para conseguirlas. (grrr, de envidia).
Ché, besos transatlánticos.

Se nota, NÁN que L. y tú teneís una relación estupenda con vuestro hijo. Yo también quiero compartir cócteles y comida improvisada cuando él sea mayor. Me doy cuenta de que antes era capaz de hacer maravillas con los restos de la nevera. Ahora la abro, está medio llena y exclamo: joder, no hay nada para comer...Tengo suerte en algunas cosas (mi pequeño círculo, este gran círculo virtual) y desgracia en otras. Supongo que como todo el mundo.
Muchos besos, NÁN. Y sigue así muchos, muchos años.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Qué maravilloso. Qué maravilloso.
Feliz Navidad, Bárbara. Navidad postafricana, que es una forma como otra cualquiera, tal vez mejor que otra cualquiera, de entrar en la navidad... Besitos.

Bárbara dijo...

Feliz Navidad para ti también EMILIO. Besos.

Pedro dijo...

Bárbara, llego tarde a tu post, como muchas otras veces, pero he estado de viaje (no por África, no: todo era blanco a mi alrededor, las caras, la tierra, el cielo; hasta los pensamientos eran blancos).
No voy a decirte que me ha encantado tu texto, sería repetitivo conmigo mismo y con nuestros contertulios, pero sí mencionar algo que me ha llamado la atención: tu sentimiento de profanación simplemente por estar allí al otro lado del cristal, tu deseo de transparencia, de ver sin ser vista. Creo ver en ti una gran fascinación (no solo en un sentido positivo) y al tiempo un inmenso respeto por una realidad que no es la tuya y nunca lo será. También puedo imaginar que la única forma decente de haber hecho ese viaje habría sido descalza, tus pocas pertenencias en un hatillo liado a la espalda y la mirada encendida. Quizás por ello las señales: tu rechazo físico a los alimentos reflejaba la aversión a tu rol de turista profanadora, y tus fotos negras no son sino un símbolo de esa realidad que no se deja captar si no es desde dentro.

Vicent dijo...

Quien no haya soñado alguna vez en ser Karen o Finch Hatton que levante la mano