lunes, 17 de noviembre de 2008

Tonta y puta

El otro día E. llegó pronto a casa y fuimos a comprar. Huevos, papel de cocina, gelatina, hamburguesas, mandarinas, nueces, champú para cabello graso, galletitas saladas, patatas, cebollas, granadas, un arreglo para cocido, pañuelos de papel, puerros, una rasqueta para la Vitro, plátanos.
De vuelta, ya sentados en el sofá se lo dije:
- Hoy, en el blog alguien me ha llamado tonta y puta.
E. estornudó. No fue una respuesta, es sólo que anda un poco constipado. Pero a mí me pareció que su moco tenía la sospechosa forma de un joker y que las comisuras de sus labios apuntaban descaradamente hacia arriba, justo antes de desaparecer por el pañuelo de papel.
Quise hacer mussaka pero no tenía berenjenas. Hice una tortilla de patatas. Grande, esférica, diletante.
- ¿no se te ha quemado un poco la tortilla?, preguntó E.
- Puede. Como soy tonta y puta…

El teléfono sonó. Era mi madre.
- ¿Venís el domingo a comer?
- No, nos vamos al pueblo.
- Me lo podías haber dicho antes de que comprara…
- Perdona, lo olvidé… es que soy tonta y puta, susurré.
- ¿qué?
- No, nada.

Después de cenar E. y yo no hablamos. Nuestros pensamientos flotaban, adormecidos por los gases azules que emanaban de la caja tonta. Jesucristo era ahora mujer, tendida con los brazos en cruz, el vello púbico cubierto por la blanca sábana. Y abajo, un lema rezaba: ¿quién paga los pecados de los hombres?
- El cartel de una organización feminista italiana ha levantado la polémica, aseguró Piqueras con voz grave y leve regocijo.
Luego J.J. Santos estiró el chicle del tiempo con odiosas insignificancias, con las declaraciones de un futbolista que es baja porque le ha salido un uñero en el dedo gordo del pie y las declaraciones del podólogo oficial del club del futbolista que lo confirman y las declaraciones del entrenador en respuesta a las declaraciones del podólogo a propósito de las declaraciones del futbolista.
Hasta que las manos de J.J. estuvieron tan asquerosamente pringosas que ya no supo donde ponerlas y quedó atrapado en su propia telaraña, como un spiderman apopléjico.

El ambiente se había resecado en exceso. Apagamos la tele, nos fuimos a la cama e intercambiamos fluidos. Me gustó que me sujetase las muñecas con fuerza y me dijera guarradas al oído. Ya sabes, como soy….
Justo antes de dormirme, con la lechosa luz de la luna penetrando por los poros de la persiana, vi posarse una sonrisa alada que ahuecó el colchón de la perilla de E. y esta vez sí, se acomodó, despatarrada, en su boca.
Mientras, ahí afuera, los fantasmas seguían engarzando eslabones a su ya larga cadena.

(ya sabes: todo ficción, salvo... el cartel italiano)

35 comentarios:

carlos dijo...

Tanta gente esforzándose en hacer comentarios inteligentes y resulta que el anónimo consigue inspirarte un post. Encima le das al tío sus diez minutos de gloria. Claro, como eres... ;-)
Lo que más jode es la indiferencia, pero escribir en un blog y que a alguien le despiertes esos ¿sentimientos? tiene su cosa. Lo mío es mucho más vulgar. Cuando me hicieron una entrevista en el "20Minutos" como bloguero el segundo comentario que hizo alguien a mi entrevista fue: "Esto demuestra mi teoría de que cualquier gilipollas con internet acaba haciendo un blog" y yo pensé: lo has clavao, más razón que un santo.
Un beso fuerte.

conde-duque dijo...

Jajaja, muy bueno. El motivo de la inspiración es lo de menos...

TortugaBoba dijo...

Ay qué me he reído.
Qué bueno cómo lo cuentas. Ya ves, tampoco tiene tanta importancia que te digan determinadas cosas en determinados momentos en determinados medios.
¿Champú para cabello graso?
Prueba a encontrar un champú con ph neutro, ¡¡eso sí que es una hazaña!!
Muacks.

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Irreprochable.

Marta Sanuy dijo...

Hola Bárbara.
¿Por qué no nos tocarán anónimos inteligentes?, que creo que los hay. Muy guapo tu niño, y muy buenos los post, a mi me inspiraste uno hace unos días por ahí abajo.

un abrazo gordo

El Viajero Solitario dijo...

Es curioso este “fenómeno” de los anónimos en los blogs. Quien más, quien menos, todos habremos sufrido alguna vez una intrusión de este tipo. Y no me refiero al hecho de que dejen un comentario de modo anónimo, sino a que utilicen el anonimato para insultar.
Es curiosa también la propensión que tiene el ser humano de permitir que los comentarios negativos le ronden más tiempo que los positivos. Es como una de esas canciones insulsas que se te meten en la cabeza y de pronto te sorprendes tarareándola, no sin cierta vergüenza.
En este caso celebro la intromisión del anónimo, no porque la comparta ni justifique, ni mucho menos, sino por permitir que esas dos palabras se queden rondando en tu cabeza y nos ofrezcas un texto como éste.

Reyes dijo...

Bárbara, qué te puedo decir...
que me he jartado de reír con tu texto, y que si alguien que seguramente es subnormal y frígido te llama tonta y puta y luego vas y moldeas esos insultos y elaboras un posto como éste , enhorabuena, porque demuestra que tienes una personalidad a salvo de fisuras.
Yo, con el látigo siempre perparado, me hubiera puesto a pensar tres horas mínimo, con lágrimas en los ojos, diciéndome para mis adentros ..."Puta sí, lo soy, eso ya lo sé, pero....tonta?? en qué se habrá basado este lector imparcial para llamarme tonta ?Mira que si de verdad soy tonta..."
En fin , que a mí esto de los anónimos también me ha dado algún disgusto alguna vez, cuando no los mojones a cara descubierta , pero nunca lo he sabido resolver con tu elegancia.
Es lo que hay que hacer.
Felicidades .
Y besos.

El Hombre Blanco dijo...

Hace algún tiempo que sólo llamo "amigos" a mis enemigos (a los amigos los llamo compañeros), pues son ellos quienes de verdad me estimulan, me zarandean, me hacen pensar; son ellos los que, en definitiva, hacen que me supere día a día... aunque sea a base de hostias.
A todos ellos, anónimos incluidos, gracias.
Bárbara, te has vuelto a salir. ¡Ole!

Anónimo dijo...

Me has recordado a lo que contaba Alberti, en su biografía: "¿Quién es aquel?", y los niños del colegio respondían... "el tonto de Rafael".
Alberti concluía: "yo era un tonto y lo que he visto en la vida me ha hecho dos tontos".

Yo no soy Alberti pero sí Rafael, y debo ser muy tonto porque todavía lloro, me emociono, río y miro con insolencia a la cara de los poderosos. Y las cuatro cosas las puedo hacer al mismo tiempo y en sede oficial, inclúyase una audiencia en El Vaticano, si fuera el caso.

La gente que insulta vomita su miseria en público, precisamente porque no fueron compañeros de clase de Rafael Alberti.

Me interesa saber por qué le pones cebolla a la tortilla, ¡error! Pero igual tampoco acierto porque soy tonto, o un "toligo" que me gusta más.
Me interesa saber por qué de la compra sacas un blog y de las bolsas de congelados un comentario que se derrite igual que la mantequilla hasta que se pone a hacer señales de humo en la panza de una sartén.
Siempre hay libros de cocina que le corrigen a uno, pero prefiero los alimentos hechos con cariño antes que la nueva cocina. Porque soy tonto y descongelado.

Y algo presumido también, pero nunca tomes como un insulto aquello que es incomprensible para quién lo pronuncia. ¡Sabrá ése lo que puede amar una puta cuando alguien la trata como una princesa!, Cervantes y Sabina siempre trataron de princesas a las damas de la calle, ¡sabrá él la sabiduría que tiene un tonto!
Bukowski hablaba de las cañerías del alma y decía que sonaban cuando estaba triste. Pues ese que dejó el mensaje tenía una sinfónica en su retrete. Tira de la cadena, suena, vomita y así se pone a pensar hasta que el estómago se le queda vacío de ideas.

P.D.- Lo de la tortilla con cebolla es imperdonable.

Rafael Martínez-Simancas

NáN dijo...

Rafael Martínez Simancas, te declaro la guerra eterna: una tortilla sin cebolla no se puede comer.

Bárbara-Barbarella, te declaro la guerra eterna: ¡¡¡¿Cómo se pueden comprar hamburguesas cuando existe la carne picada?!!!

Carlos, más razón que un santo, lo que quiere decir que somos tontas (cuando hay mayoría de mujeres) y tontos cuando es de hombres. Yo soy puta con contrato indefinido, 40 horas a semana, con 22 días labprales de vacaciones, así que pertenezco al alto nivel... ¡No hay manera de que me despidan por lo caro que les sale!

Demás gentío, ¡qué bien que andamos por aquí unos con otros, ¿verdad?!

En cuanto a los anónimos, los hay de dos tipos, los que no tienen cuenta de blog, pero firman con nombre y apellidos, y los otros, incluso de los otros habría que subdividirlos, pero como hizo Borges con la división de los animales según un libro chino, empezamos a dividirlos en favorables al blog y contrarios l blog y dentro de tres meses la confusión nos produce palpitaciones.

Ya sabéis casi todos lo mayor que soy. Las palpitaciones no me sientan nada bien.

¡Hamburguesas compradas hechas con a saber qué... ugh!

el pasado que me espera dijo...

A veces el suceso más disparatado sirve de inspiración. Fíjate que al final le tendremos que agradecer al ánónimo que te haya inspirado una entrada ásí.Ojalá si alguien me insulta de forma tan boba, sepa sacarle tanto jugo.

Bárbara dijo...

Jajaja, CARLOS, no pretendía darle ni unos segundos de gloria, sólo que se me ocurrió hablar de eso, ya sabes, a veces no es fácil encontrar un tema y las ideas llevan su propia agenda. Gran comienzo como estrella mediática el tuyo, si es que son una plaga...
Otro beso para ti.

Claro, tú te ríes CONDE, como no te lo dijeron a ti... ;)

TORTU, ¿y cómo es el cabello neutro? ¿ni graso ni seco? ¿ni rubio ni moreno? ¿ni largo ni corto? Me gusta hacerte sonreír. Besos.

MUY SEÑORES MÍOS, escarbando bien, siempre hay reproches, hasta en las mejores familias...:)

MARTA, como ya sabes, te leo asiduamente pero no caigo en cuál fue ese post. Eso, supongo, es algo bueno. Otro sincero abrazo para ti.

Bárbara dijo...

sí, VIAJERO, yo a veces me pregunto cómo será alguien que se dedica a insultar anónimamente y si en la vida real, quiero decir, ésa que dicen que existe fuera de la red, conoceré a alguien así. Menos mal que luego hay otros como tú para compensar.

Jajaja, REYES, ¿tonta...? Al menos lo de putas lo tenemos claro, el resto es secundario. Y yo recuerdo que despachaste a un anónimo impertienente con esa gracia sevillana que te caracteriza. Besos, guapa. Y no me seas... tonta.

HOMBRE BLANCO, la verdad es que sí que deberíamos agradecer mucho de lo que somos a los que nos han puteado porque a mí la rabia y la cabezonería me dan impulso, pero tanto como llamarlos amigos...
Besos.

RAFA, buen perfil gastronómico, digo psicológico ,del asesino, digo del anónimo. Pero, ¿de dónde has sacado que la tortilla la hago con cebollas? yo sólo digo que hice tortilla de patatas (aunque en la lista de la compra estuvieran las cebollas). Lo cierto, lo confieso, es que me gusta la tortilla con cebolla, sí, desde que tenía 12 años, me llamo Bárbara y me gusta la tortilla con cebolla, de hecho me gusta casi todo lo que lleve cebollita sofrita que le da ese toque dulce tan rico...Espero que esto no abra una brecha en nuestra relación...

Jajaja, NÁN; y a la carne picada de esa que venden envasada en el supermercado ¿qué te crees que le echan?
y no mientas, tú eres un niño travieso. Y las palpitaciones si son de vez en cuando le dan cierto ritmillo a la vida.

Gracias, ARACELi, espero que por ahora no tengas que pensar en cómo responder a ningún insulto.

Besos a todos, pero no en la boca, nunca en la boca, porque ya sabéis, como soy...

TortugaBoba dijo...

Y a mí que la tortilla de patata no me gusta tampoco con cebolla...
Beso ♥

strongboli dijo...

Aquí mucho hablar de hamburguesas y tortilla con cebollas y nadie se ha parado a pensar cómo es posible que se vaya al súper, comprar tantas cosas y no pillar nada para beber, ni siquiera una mísera cervecilla, un nestí, o incluso un danap.
Luego te sale la tortilla demasiado hecha y no hay quien se la trague.
Tan buena está el agua del grifo en Valencia, que no es necesario comprar líquido?
Estas (y otras cosas que no digo) son las preguntas que me hago de buena mañana, y ya me ha entrado hambre y sed.
Ah, me solidarizo, yo también soy puta, y a mucha honra. Pero tonta... En todo caso imbécil, pero tonta, jamás.

des-halado dijo...

Tengo la sensación de que la última frase me ha postrado en el suelo y sin alas para levantar de nuevo el vuelo.
Por un lado, al igual que Carlos, creo que le diste demasiada importancia a alguien que ni siquiera se muestra (como no respetándose a sí mismo), a alguien que se resguarda en la libertad que das (damos) en el blog para opinar sea cual sea el sujeto. Pero por otro lado, creo que lo convertirste en una historia de ficción, y eso te reconoce a ti misma. Lo mejor, el beso. Así que otro para ti.

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Bárbara, como me gusta mucho cómo escribes, me he permitido poner un enlace desde mi blog al tuyo, para que quienes entran en el mío, puedan deleitarse con tus comentrios. Espero que lo aceptes.

Saludos.

NáN dijo...

A mí un anónimo me llamó rojofacha.

je, jé, confundíos andan los pobesicos, como ellos son liberales y defensores de la libertá absoluta (para los negocios), los fachas somos nosotros.

Te iba a mentir, Bárbara, y decir que iba a la carnicería y elegía el trozo a picar... pero me had dao de pleno.

¡Pero soy yo el que elige el ajo y el perejil que echo!

Y si no os gusta la tortilla con cebolla, no pasa nada. A mçi no me gusta el queso.

Bárbara dijo...

TORTU, pues sin cebolla, a ver si ahora vamos a ser intolereantes con lo que cada uno se mete en la boca...

STRONGBOLI, el agua del grifo de Vlaencia es nauseabunda, no la bebemos desde 1987. Justamente los alimentos básicos, vitales, como la cerveza, los encargamos por cajas a un almacén donde trabaja mi cuñada. Me alegro de que compartamos categoría.

DES-HALADO, levanta el vuelo que tú no tienes cadenas de fantasma. Beso y que no te quiten la sal...

Gracias MUYSEÑORES MÍOS, no hacía falta ni preguntar. Yo ya te tengo enlazado. :)

Hala, NÁN, lo del queso sí que es un delito, con pena de cárcel, en una celda con ratas y gruyère... (¿rojofacha?.. ¿?)
A mí con la comida me pasa que todo lo que es comida me gusta. E incluso lo que no lo es...

especies dijo...

Entré en tu blog, desde el de Rafael Reig, por primera vez en el post anterior, y vi lo del niño Bruno que usaba la cuchara según su sistema, y eso me gustó. Luego vi lo del anónimo, que como dicen los demás comentaristas no hay que darle mucha importancia, pero es verdad que deja cierta inquietud. A mí me acababan de dejar un anónimo en que me llamaban "patética" y "borracha", y como me llamo igual que tú me sentí tres veces identificada y por eso te dejé un comentario. Saludos.

Bárbara dijo...

Jo, ESPECIES, patética y borracha, me gustan más tus insultos que los míos, mucho más imaginativos, donde va a parar...
Si es que, al final y al cabo, estos anónimos no dejan de traer cosas buenas...

Bárbara dijo...

al fin y al cabo, quise decir (se me funden las expresiones en la cabeza...)

nán dijo...

¡Qué bueno, Especies! Tú si que tienes un anónimo animoso.

Si además fuera un caballero, terminaría el comentario con un

"Y te digo esto sin anónimo de ofender".

el waro dijo...

Simplemente, me encantó...
te dejo mi blog aqui, para después poder charlar más intensamente, si asi lo prefieres...
Gracias.
micuevitadelosimple.blogspot.com

Miguel Baquero dijo...

Realmente, hace falta ser un infeliz para meterse en un blog a insultar al que escribe. Pues vete a otro, joder, hay millones, seguro que en algún lado encuentras tu sitio.

Yo en mi curro recibo algún que otro anónimo (algún día te contaré por qué) y al principio me dejaban chafado varios días, pero luego me di cuenta que en el fondo dan pena. Aunque también,en parte, te estimulan, como a ti para escribir esta brillante entrada. Y el primer comentarista, Carlos, le podría haber dicho al que le dijo eso: "esto demuestra que cualquier payaso puede hacer una teoría".

Lo malo es cuando insultan y no te dejan tiempo o espacio para replicar. Si te dejan sitio, les machacas seguro. Porque tú siempre tendrás más imaginación que ellos. El que insulta es porque ha agotado su imaginación.

Bueno, que me enrollo mucho. Dejo para otra vez algún comentario sobre tu compra, que ya te vale: ni una triste cerveza para las visitas

Bárbara dijo...

Hola EL WARO, te visitaré ocn calma. Saludos y Bienvenido.

Y dale con las cervezas... MIGUEL, si hay algo que nunca falta en mi nevera son cervezas, estate tranquilo. Me has dejado intrigada...¿trabajas para la mafia? ¿para Hacienda quizás?

Estelle Talavera Baudet dijo...

Bárbara, no dejas de sorprenderme. Tienes algo de Miranda July, pero más terrenal todavía, con esa mirada crítica, tierna, sin tapujos, sin miedo a las pelotillas de los pies... Puta no sé, pero sorprendente no lo dudo.
No pares de escribir.
Has intentado hacer un libro de relatos???
Brava Bárbara. Brava.

Bárbara dijo...

ESTELLE, ni idea de quién es Miranda July, ya lo estoy buscando en el aleph del google. Hace tiempo que no escribo relatos, me parece de lo más difícil. En cualquier caso, trato de juntar palabras pero eso de encuadernarlas y que se conviertan en un libro publicable lo veo (o lo ven otros) verdaderamente difícil. Pero todo se andará...
Besos, guapa.

Churra dijo...

Vamos a ver , que yo no he leido en el post nada de que hagas la tortilla con cebolla , pero bueno yo soy del bando-cebolla ya puestos a opinar .
Estupendo post independientemente de "la causa de la causa..", ya quisiera yo.
Pues nunca habia pensado yo lo del champú neutro, este blog es una mina .
Besos

Raúl dijo...

Todos creo que los hemos recibido alguna que otra vez, yo más de una, a pesar de la asepsia de mi blog, pero no todos acabamos convirtiéndolos en motivo, energía y pretexto para escribir algo tan hermoso como tú has hecho.
Tras esto, quizá tengamos que dar por bueno el dicho de que no hay mal que por bien no venga, Bárbara.
Precioso relato.

Bárbara dijo...

CHURRA, oído cocina, otra de cebolla para la estadística. Luego al menos la pasaremos a los bares para que lo tengan en cuenta. Besos.

RAÚL, no creo en absoluto que tu blog sea aséptico (ni en la más amable acepción de la palabra). Ya se sabe que la inteligencia y la valentía son motivos más que suficientes para que algunos insulten. Un abrazo.

Pedro dijo...

Me gustaría tener la valentía de no ignorar la estupidez humana. Así como tú.

Bárbara dijo...

PEDRO, se agradecen tus palabras, sobre todo siendo patológicamente cobarde como es una. Bienvenido.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Lo de la tortilla diletante, de nota...

Bárbara dijo...

Realmente es un poco absurdo que una tortilla sea diletante... pero a veces los adjetivos se instalan junto a una palabra y no hay quien los saque de ahí, oye...