miércoles, 1 de octubre de 2008

Canciones de los 80

video

Dale al play, por favor.

Envidio a esa gente que siempre ha vivido dentro de sí misma, con su páncreas, su hígado, su estómago, siempre ordenados, en su sitio; transitando por un mundo que fabricaron sus padres para ellos. Los envidio. Porque tienen las manos blancas. Porque no han tenido que matar.

He tropezado con Boys don´t cry, de The Cure, una música que ya ni siquiera me gusta, y sus dardos han herido a alguien que ya no vive aquí, a un recuerdo en forma de círculo cerrado, perfecto y acabado.
Hay canciones que ya sólo me gustan con el corazón prestado del recuerdo. Si hoy las escuchara por primera vez, seguramente pasaría por su lado sin girar la cabeza.

Sin embargo, cuántas cosas pueden caber en una canción: la discoteca, los besos de túnel, el vodzka con limón, la amistad-coraza con superpoderes, oxígeno en cada calada al cigarrillo, dedos ajenos más osados que los propios, la inmortalidad, escupitajos al mañana.

Entonces aún se escuchaba música en las discotecas. Aún creíamos que podríamos salir indemnes.

Boys don´t cry, los niños ya no lloraban. Ahora, con 13, con 14, corríamos en círculo hacia adentro. Hasta estrellarnos. No sé por qué veo espirales cuando oigo esta canción.

Fue justo antes del silencio.

Esa adolescente fue sólo la primera víctima. Era ella o yo.
Fui yo.
Acabé con ella pero no la olvido y ése es su triunfo. Y éstas siguen siendo sus canciones.


22 comentarios:

Loverfriend dijo...

The Cure... El número de gustos compartidos se incrementa... Bueno, este lo comparto con un recuerdo. Yo aún no he matado a aquel adolescente...

¿Sabes? Esta entrada es muy buena. Me gustan sobre todo las dos últimas frases del primer párrafo, el tercero, el final (justo a partir del silencio) de la entrada.

Enhorabuena, Bárbara.

Al asunto: ¿Los ojos de Paul Newman suponen la mitad de su belleza?

Reyes dijo...

Mala cosa sería si nos hubiéramos quedado ahí, prendidos.
Yo creo que nos enseñaron muchas cosas , a ser raros, sentirnos especiales, no sólo The Cure, sino todos los de la época.
Pareceré la abuelita Paz, pero la música que escuchan los jóvenes de hoy me parece más de plástico y sin ningún contenido.
Los tiempos han cambiado,
aunque en el fondo nada cambie.
Gracias por llevarme otra vez a los pies de Robert Smith .
Besos.

Anónimo dijo...

no, nadie sale indemne. Sólo queda un poco de esos tiempos. aunque a veces suficiente para envidiarlos, añorarlos y recordarlos

strongboli dijo...

Mis 80 son The Smiths...

FLAVIA COMPANY dijo...

He ido leyendo tu blog y me digo y te digo ahora a ti que es imposible que envidies "a esa gente que siempre ha vivido dentro de sí misma, con su páncreas, su hígado, su estómago, siempre ordenados, en su sitio; transitando por un mundo que fabricaron sus padres para ellos." Y es imposible porque si dices las hermosas cosas que dices es precisamnente porque no eres unos de ellos. Afortunadamente para los que pasamos por aquí. Así que gracias.

Bárbara dijo...

Loverfriend,
Me alegra que compartamos gustos y aún más que te hayan gustado estas palabritas.
Gracias.
A mí lo que de verdad me gustaba de Paul era su mentón...

Reyes,
Supongo que sí, que todos nos sentíamos especiales, dejando por ello de serlo. Y de abuelita Paz nada, yo pienso lo mismo, antes la calidad y lo comercial se llevaban bien en muchas ocasiones. Ahora es difícil encontrarlas juntas.

Sí, anónimo, a veces uno se deja morder por la nostalgia, es dulce, es inevitable...

Strongboli, yo también al oir a Smiths me quedo hipnotizada, son recuerdo en vena.

Flavia, me emocionan esas palabras, más viniendo de ti. Así es que ya le estoy dando una patada a esta tonta envidia y enviándola bien lejos. Gracias a ti.
Un abrazo.

NáN dijo...

Matarte a ti mismo es tan agradable, como un baño en el mar después de comer, dejando lo que quedaba de uno en una foto para lloriquear después. ¡La experiencia!

Dejarte morir con el páncreas entero y todo eso. ¡Vaya desperdicio!

Así que soy ochentones, de esos que llevabais hombreras. ja, ja, já (deja que me ría un poco).

Bárbara dijo...

Ríe, ríe, Nán. También yo me reía pensando que estabas en el curro y no podías darle al play.
Y ese "soy" ochentones que se te ha escapado... me lleva a pensar: tu quoque fili mi, ¿tú también sucumbiste a la moda de las hombreras?. Yo lo hice, sí, lo confieso, y también a los calentadores de lana con minifalda y botines (sic) (con sic quiero decir que es literal aunque parezca del todo incorrecto, tal vez lo correcto sería poner snif)y a cosas aún peores.

NáN dijo...

¡Ay, una vez, una vez nada más!
El "soy" fue una errata que en realidad es un lapsus por aquel triste recuerdo.

Tenía una boda en la que había que ir guapo. L se empeñó en que debía afeitarme la barba, con lo que me quedé con cara de idiota, y Nacho Martínez, el actor de "Matador" de Almodóvar, acababa de presentar el festival de San Sebastián, para el que se había mercao un traje moderno, con hombreras y brillitos, y se empeñó en que me lo pusiera.

Así en caliente, pues di el pego.

Pero existe ese invento horrrible que es la fotografía, y en todas las comidas de familia (tipo Navidades), mis cuatro adorables sobrinas de Madrid se empeñan en sacar esas fotos y es la risa general.

Una vez, solamente una vez nada más, pero lo suficiente para amargarme el recuerdo.

Bárbara dijo...

Esa foto... LA FOTO... pagaría por verla. Piénsate el precio. Y fue una lástima que Nacho Martínez nos dejara tan pronto.

Anónimo dijo...

vivía con el hermano de L, los dos murieron, pobrecitos.

La foto de la boda con los amigos de L y con los míos es una desaolación de ausencias. Generación castigada... ¡pero sin hombreras!

NáN

(lo pongo como anónimo para que no salga en Google por cualquier búsqueda tonta)

NáN dijo...

En cuanto a esa foto... no hay dinero suficiente para que salga del círculo de arpías que la guardan... ¡y eso que ellas también iban de adefesios!

miguel baquero dijo...

Brutal tu entrada, Bárbara. Me ha parecido una pasada: el final es para enmarcar y en el principio no puedo estar más de acuerdo contigo, salvo en una cosa, a mí no me causan envidia sino extrañeza, perplejidad, esa gente que siempre ha sabido dónde iba, ha tenido los gustos claros, el pancreas y todo lo demás en su sitio, y no se ha desviado nunca del camino.
Yo en esta época era heavy, o algo así, y se suponía que tenía que odiar esta "basura" de los Cure. Menos mal que un día regañé con el gurú de la muñequera de pinchos y decidí escuchar lo que me tenían prohibido. Y The Cure fue lo primero que me gustó. Los Smiths ya no, ese tío siniestro que quiere chocarse contra un camión para morirse al lado de su chica ya me supera.

TortugaBoba dijo...

A mí me gusta de The Cure "Friday in my love", básicamente porque algún día entre semana toca enamorarse.

Enrique V. dijo...

Los chicos no lloran una de mis canciones favoritas.. ese video lo tenía en una compilacion en VHS..Robert Smith es un maestro!

saludos desde acá :P

El Viajero Solitario dijo...

Uf, muy buena esta entrada, Bárbara. Acabé con ella pero no la olvido y ése es su triunfo: también me ocurre, en ocasiones recuerdo a un yo pretérito que no acabo de reconocer del todo.
Mis recuerdos musicales de los ochenta no son demasiado intensos, pocas cosas caben en esas canciones, musicalemente mi "formación" se inicia más en los noventa (edad tengo para tener canciones de los ochenta, pero no se dieron las circunstancias, qué sé yo). En cualquier caso, me niego a dar nombres de canciones que pudieron marcarme en los ochenta, no tengo la suerte de poder contar que entonces The Cure, por ejemplo.
Que sí, que me ha gustado esta entrada.
Abrazos.

strongboli dijo...

Miguel, esa es una de las principales gracias de los Smiths: las letras de Morrissey, muy personales, en lucha permanente consigo mismo, tristes, crueles, melancólicas grises, como la ciudad de Manchester.
Lo del choque con el camión no es exclusivo de él, una vez vi una película (no me acuerdo cuál) en la que Amparo Muñoz conduce por la autopista, junto a ella va Imanol Arias, pega un volantazo y estrella el coche, se caen los dos por un barranco (o chocan con otro coche, tampoco me acuerdo) y fin de la película.
Una de las canciones que más me gusta de los Smiths es "Unhappy Birthday", en la que Morrissey desea a su ex-amante (creo, mi inglés es cinglés, más bien) un cumpleaños horroroso.
Me encanta.

(Pd: La mujeres no llevaban hombreras, sino mujeras)

El Hombre Blanco dijo...

Yo, la verdad, siempre he odiado la música ochentera, la “movida madrileña” y todas esas paparruchadas de los Cure y los grupitos afines que pululaban a su alrededor. Me parecían de pego, falsos, seguidores de una moda y con una música intragable basada en cuatro acordes mal ordenados. Yo, a los 15 añetes, escuchaba a los Dire Straits, a Pink Floyd y a Led Zeppelin (hoy los sigo escuchando con la misma ferocidad), y empezaba a hacer mis pinitos con el Jazz. Siempre he sido un gruñón para la música. Nunca he soportado a los “musiquitos” cantamañanas que, a ritmo de una melodía infernalmente monótona, con pelos de corriente alterna pintados de colorines y con una vestimenta que muchos payasos la quisieran para ellos, se plantaban en un escenario a cantar lo primero que se les hubiera pasado por la cabeza…
Pero ahora llegas tú, Bárbara, haces esta entrada maravillosa que más parece un poema que una narración, y me dejas tirado, hundido, pensando que tal vez nunca me dejé llevar por la locura de la juventud… No sé, no sé, tendré que pensar en ello…
Besos

Bárbara dijo...

Anónimo Nán,cuántas ausencias desoladoras más tendremos que soportar... pero no añadamos de forma anticipada la tuya y arregla tu ordenador de una vez! Beso.

Así que heavy, Miguel...eso eplica muchas cosas, jeje. Yo la verdad es que cuando existían las tribus, pululaba entre heavys, rockers, mods y punks sin criterio alguno. No me hice de ninguna tribu, más que nada porque a mí lo que me gustaba era ir monísima de la muerte, y anticipando mi eclecticismo de ir por casa, cogía un poquito de allí y un poquito de allá. Me hubiera gustado verte con melenas...

Tortuga, sí, qué duda cabe, es mucho más elegante enamorarse entre semana. Bienvenida.

Enrique, también es ya un recuerdo entrañable lo del VHS... Y es que me quedo tonta pensando que alguien de allá, me lea acá, que no me acostumbro a las maravillas de Internet...:)

Viajero, me alegra de verdad que te haya gustado. Un lujo más bien. Mi adolescencia la viví más a finales de los 80, pero ya sabes, entonces todo llegaba despacio, como en trasnsatlántico y no en nave espacial, a la velocidad de la luz como ahora. Besos.

jajaja, Strongboli, por lo de las mujeras, no por las letras de Morrisey.

No pienses mucho, Hombre blanco, que eso no puede ser bueno. A mí también me gusta el jazz y Led Zeppelin, pero hay músicas que me gustan con la cabeza y la voluntad y otras ante las que caigo rendida con el corazón, aunque sea el corazón prestado del recuerdo. Será también porque ya no las escucho. Gracias. Besos.

condonumbilical dijo...

Cioran "En las cimas de la desesperación".

Yo sé lo que es matar y prefiero mirar lo que puedo matar inmediatamente, ahora mismo, a mi alrededor, que pensar en lo que maté. Porque si tuviste que matar seguirás toda tu vida matando (creo).

Saludos!

condonumbilical dijo...

Me refería a que te recomendaba ese libro entre los posibles. Es que ahora que lo leo parece que lo que he escrito yo es una cita suya.

En fin...

Bárbara dijo...

Condonumbilical, gracias por la cita y por la recomendación. Tomo buena nota.