viernes, 3 de octubre de 2008

Todos fuimos inmortales















¿Recuerdas cuando eras inmortal
y la luz violeta del atardecer
resbalaba por tu espalda,
como una cascada de ironía
lo hace por la lengua de los tigres?


No sé si te acuerdas
porque hace tanto tiempo de eso
cuando la muerte era cosa de otros
que guardaban su vergonzoso secreto
bajo paraguas enterrados en la arena.

Ella era entonces

ajena a tu futuro blindado
a tus pies menudos, desnudos, alados
a tu perfil francés
a tus ojos sin legañas de fracaso.


Tú te deslizabas entre las vías
con leve desidia, con inusitada gracia
y subías a los coches de los pervertidos,
y bajabas dorada de luz, intacta,
los pómulos rosa fucsia,
tan blanca la esperanza.

Hasta creíste que podías morirte
para después contarlo.

Ahora lo sabes:
todos fuimos inmortales.

21 comentarios:

Loverfriend dijo...

Hola:

"Hasta creíste que podías morirte
para luego contarlo". Excelente.

La adolescencia, en cuanto recuerdo, sigue con nosotros, fragmentada, novelada, distinta a la vivida.

Besos ya sabáticos, sin prisas, levemente inmortales.

P. S.: Mi mentón es menos pronunciado que el de Paul... No sé... Admito que no es lo primero en que me fijo...

Reyes dijo...

Muy hermoso.
No digo más por si me llaman pelota.
...
Ahora que lo pienso, soy libre.
El poema me ha gustado, qué carajo.
Y mucho.
Y la foto,muy bien puesta ,
ilustra impecable la clase de inmortalidad de la que habla el poema.
Besos miles.

elpasadoquemeespera dijo...

Pues sí...muy bien ilustrado. Fuimos inmortales a pesar de que algunos dejaron un cadaver joven y hermoso.

elpasadoquemeespera dijo...

Pues sí...muy bien ilustrado. Fuimos inmortales a pesar de que algunos dejaron un cadaver joven y hermoso.

carlos dijo...

Muy bueno, Bárbara, qué bien transmite las sensaciones de ese tiempo en que la muerte es cosa de otros.
Una recomendación, un poema que seguro que tú conoces, pero por si alguien no: El Himno a la Juventud, de Jaime Gil de Biedma.
(...Y te añado en los enlaces de mi blogroll, como blog amigo si no tienes inconveniente).
Un besote.

AqUÍstOYyO dijo...

Hermoso poema escrito el día de mi 48 cumpleaños. Nos creimos y aún nos creemos inmortales y por ello no nos moslestamos en aprender a morir que es, en realidad, lo que hay que saber para vivir. Felicidades, Bárbara.

patry dijo...

Joder la ironía resbalándose en la lengua del tigre...he tenido la debilidad de compararlo con esa idea mía de que la vejez que se eructa y creemos que se quedará en el aire, un aire que sólo respirarán aquellos que pasan los 60 y no nosotros, no nosotros que seremos inmortales a pesar de que mañana me muera.
Gran poema, es la primera vez que entro en tu blog...y ha merecido la pena

Bárbara dijo...

Hola Loverfriend,
Es curioso pero hay momentos del pasado que, aunque lejanos en el tiempo, parecen tan próximos... Y supongo que sí, que todos los recuerdos tienen algo de falso o de artificial, por esa fragmentación a la que se suma, en mi caso una afición incorregible a la dramatización novelística. Qué le vamos a hacer...

Besos de final de domingo, relajados y crepusculares.

P.S. ¿ojos, mentón... de qué narices hablábamos?

Me alegro de que te haya gustado Reyes. Ignora a los comentaristas estreñidos, otra cosa no sé, pero que eres libre escribiendo, lo puedo asegurar. Besos, guapa.

Sí, Araceli, a algunos la inmotalidad se les arruinó de pronto. ¿O tal vez fue todo lo contrario?

Carlos, conozco. Me gusta mucho Gil de Biedma. Mucho. Yo también te echo el lazo. Besos.

Felicidades aquiestoyyo, aunque sea con un poco de retraso. Es verdad que esta sociedad es muy dada a vivir de espaldas a la muerte y es bueno rebelarse. Que disfrutes de esos hermosos 48!

Bienvenida Patry. Así es que puedo despreocuparme hasta los 60 porque ese aire no me afecta... Me quedo más tranquila. :)
Un abrazo.

El Viajero Solitario dijo...

Muy bueno el poema, Bárbara.
Ay, cómo echa uno de menos en ocasiones cuando fuimos inmortales. Y poder comenzar de nuevo todo esto que un día se torció y volver a torcerlo, pero por otro lado.

NáN dijo...

con leve desidia, con inusitada gracia.

En estos momentos los recuerdos me son dolorosos, así que he preferido imaginarte a ti, como si yo no hubiera tenido de eso, con tu leve desidia y tu inusitada gracia.

No voy hablar de que me ha gustado (y me ha gustado mucho, mucho, mucho), sino de tu capacidad de penetrar, de la bondad del poema sobre esa inocencia perversa, que es la única que vale.

Bárbara dijo...

Dan ganas, viajero solitario. Una vez escribí un cuento sobre eso que se llamaba La memoria del alambre, y es que el alambre una vez torcido, por mucho que se enderece, tiende de forma irremediable a su posición torcida. ¿otro comentario derrotista? Como verás con el otoño me convierto en la alegría de la huerta!

Nán, como a mí también me resulta doloroso, hablo de una tal tú a la que le pasan un montón de cosas. Y vas y me las atribuyes a mí...
Mucho, mucho, mucho es sin duda excesivo para mi ego. Menos mal que tengo unas buenas reservas de inseguridad patológica que me permiten mantenerme a flote...
Me doy cuenta de que la bondad es una cualidad que cada día aprecio más, por encima de todas las cosas.
Por cierto ¿dónde está hoy la tontería graciosa que ponga broche al comentario?

jugamosya dijo...

Recordando ese momento, nuestra inmortalidad se hace tangible otra vez, asi en la mañana de tu amanecer la leve desidia y la inusitada gracia, despertarán viéndonos nuevamente en nuestra adolescencia, paseo por lo que fuimos y nunca dejamos de ser.

P.D. La gracia la seguimos esperando, te toca a tí.

No busques la bondad en los demás, tu eres la bondad.

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Es curioso, cuando dejas de ser inmortal, le ves cada día los ojos a la Muerte. Sí yo también lo fui, todos somos en algún momento de nuestras vidas inmortales.

NáN dijo...

jopetas, seguro que se me cayó debajo de la cama al quitarme los pantalones. Miraré si lo encuentro y mañana te lo escribo.

Y no lograrás convencerme, vil villana, de que esos pies menudos, desnudos y alados no son los tuyos. Que no eras tú la que bajabas dorada de luz e intacta de los coches de los pervertidos.

¡No empieces a cambiar tus recuerdos para adaptarlos a las necesidades de una adulta con descendencia!

strongboli dijo...

Ya llegará, ya...

strongboli dijo...

Después de leer y releer (pocas veces, que me canso) post & comentarios, creo que todo es demasiado profundo, para mis pocas luces.
Mi adolescencia se reduce a un libro, a una bolsa de pipas Churruca (las mejores, sin duda) y a un pote de Colón para las cáscaras, así que poco puedo opinar.
Me recuerda el final a "Heroes", de Bowie.
Y ya me hubiera gustado subirme al coche de alguna pervertida, pero no fue el caso, jo.

miguel baquero dijo...

¿Quién no ha pensado alguna vez, de chaval: "me gustaría morirme para ver qué cara pone la gente"?
Pues eso

Bárbara dijo...

Hola jugamosya, qué místico suenas. Lo de que soy buena lo dices porque no me has visto recién levantada, con esa mala leche que se me sale por las orejas...

Muyseñoresmíos, ¿no te parece curioso también que los jóvenes vivan deprisa como si fueran a morirse mañana y los viejos con calma, como si tuvieran toda la vida por delante?

Jajaja, Nán, vil villana. Así me gusta, que vayamos cogiendo confianza...

Strongboli, ¿demasiado profundo? ¿tus pocas luces? no entiendo bien. Lo de las Churruca sí, ya lo sabes, aunque yo era más del Manisero.
¿Y qué es lo que llegará?

Bárbara dijo...

Sí, Miguel, creo que todos, absolutamente todos, en un ataque de victimismo superlativo hemos pensado eso alguna vez.

strongboli dijo...

Lo de ya llegará lo decía porque me supuse que la tontería graciosa la debía escribir yo.
Presuntuoso que es uno, sorry (o areny).
Lo otro, nada, a veces no me sé explicar ni a mí mismo.
En referencia a lo que dice Miguel,de pequeño vi una peli en la que se moría Danny Kaye (creo) y él, dentro de la tumba, iba viendo cómo los amigos, familiares, vecinos, compañeros de trabajo, etc, iban desfilando ante él, mientras Kaye, muerto, iba contando al espectador, con flash-backs de por medio, la relación con cada cual.

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Sí, Bárbara, pero también es curioso que los jóvenes tienen una percepción del tiempo más dilatada y que a los viejos se les escapan los días, las semanas, los años, etc. de las manos: ¿Pura contradicción emocional?