miércoles, 17 de septiembre de 2008

Paul Éluard en francés


Leo a Paul Éluard en francés, no porque sea una intelectual de pro, pedante y estreñida, sino porque me gusta de verdad, porque encuentro un placer digamos animal en su lectura.

Puede que sea porque estudié en el liceo francés o Lycée Français y la conjunción de las hermosas, joder, tan hermosas palabras de Éluard junto con el idioma de las canciones de mi infancia (sur le pont d´Avignon, on y danse on y danse…), de los cuentos de Jacques Prévert, de la chisporroteante emoción del 20 sobre 20, del recuerdo de un mundo tan diferente, en el que la inocencia y la realidad jugaban a las chapas y lo más parecido a la amargura era el Mordex para las uñas, hace que me quede extasiada, alienada y con cara de boba.

También responde al hecho de que hace mucho que no leo en francés, que no hablo en francés y eso me impide destripar las palabras cual forense del CSI, para certificar su muerte sobre el papel, como a menudo me ocurre en castellano. Más bien me sucede que, al abrir el libro, las palabras escapan volando como polillas al contacto con la luz. Palabras inalcanzables, rellenas del licor del misterio en su corazón, como un amante mucho más joven.

Dice Éluard cosas como:

Pendant qu´il est facile
Et pendant qu´elle est gaie
Allons nous habiller et nous déshabiller


Mientras sea fácil
Y mientras ella esté alegre
vayamos a vestirnos y desvestirnos

O también:

I fallait bien qu´un visage
Réponde à tous les noms du monde

Hacía falta que un rostro
Respondiera a todos los nombres del mundo


Y lo traduzco a mi manera pero lo traduzco, porque me revienta la gente que coloca párrafos en otro idioma y sigue como si tal cosa. Como si no vivieran en España, rodeados de unilingües. (Yo, aparte del francés, apenas chapurreo el español, nivel elemental).

Traduzco, por más que quede un regusto amargo al releerlos en español, desinfectado, esterilizado y banalizado el sentido, como en una canción de los Beatles.

Elle ne sait pas tendre des pièges
Elle a les yeux sur la beauté
Si simple si simple séduire
Et ce sont ses yeux qui l´enchaînent
Et c´est sur moi qu´elle s´appuie
Et c´est sur elle qu´elle jette
Le filet volant des caresses

Ella no sabe tender trampas
Tiene los ojos sobre la belleza
Tan sencillo tan sencillo seducir
Y son sus ojos los que la encadenan
Y es en mí en quien se apoya
Y sobre ella que lanza
La red voladora de las caricias.

Me gusta porque en general son cortas, como deben ser las poesías.
Y porque la muerte no pesa en sus poemas, más bien al contrario, parece aligerar la vida.

Nos yeux se renvoient la lumière
Et la lumière le silence
À ne plus se reconnaître
A survivre à l´absence.

Nuestros ojos se reenvían la luz
Y la luz el silencio
Hasta no reconocerse ya
Hasta sobrevivir a la ausencia.

Claro que no dejo de preguntarme por qué algunos días busco con tanta insistencia la transparente compañía de los muertos.

18 comentarios:

elpasadoquemeespera dijo...

Qué suerte entender el francés.
Confieso que a mí, si me hablan
en ese idioma, pierdo papeles y compostura.

Reyes dijo...

Qué bello.
Fíjate que a mí el francés sólo me gusta en las canciones.
Así que tú entenderías todas esas canciones de Aznavour con las que me machaco ....
vaya vaya qué interesante.
Me ha encantado tu texto, el poema , y cómo lo cuentas.
Un beso grande.

NáN dijo...

¿Así que eres una lyceenne? (seguro que no se escribe así). Eso marca una diferencia (la marca ya en los padres que te tocaron).

Es realmente hermoso, me encantan esos dos versos que dicen

I fallait bien qu´un visage
Réponde à tous les noms du monde

Pero no puedo estar contigo en lo de que los poemas deben ser breves. Los poemas basta con que maten y en esas muertes la bala certera al corazón no es mejor que el lento desgarramiento. (me encanta no estar de acuerdo con aquellos a quienes os tengo querencia).

En cuanto a los muertos, sí. Además de que lo dices muy bien (transparente compañía), estamos rodeados por ellos, que se llevan nuestras mejores conversaciones.

Ahora que me renació el ordenador, se me ha despedido el router, de ahí mis pocas apariciones por la blogocosa. Tengo el nuevo, con sus instrucciones, pero no sé cuándo lo pondré en marcha. Ayer salí muy tarde del trabajo y al llegar a casa estaba mi hijo, que había pasado a cenar algo porque tenía una asamblea a la 9:30 cerca de casa. Se produjo el siguiente diálogo, que muestra las posibilidades de arreglo.

(él)-Tienes ahí el router con las instrucciones.
(yo)-Cámbiamelo tú, que eres de ciencias y se te da mejor.
-Qué morro, tú eres de letras con conocimientos científicos. Cámbialo.
-Aunque a lo mejor podría entender las instrucciones, hay que agacharse y me cuesta.
-Si no te cuidas y te esfuerzas, empeorarás. ¿Voy a soportarte atrítico y cegato dentro de 10 años?
-¿Has cenado ya?
-Sí.
-Pues considera que es tu última comida gratis en esta casa hasta que me cambies el router.

Así que, no sé, no sé. ¿Crees que la piedad filial le hará venir este fin de semana a instalármelo?

El Viajero Solitario dijo...

Considero una suerte poder leer un libro (o más, depende de las ganas) en el idioma en que se escribió. No sé, pienso en algunos de mis autores favoritos (Cortázar, Rulfo, Onetti, di Benedetto…) y se me antoja imposible traducir sus obras conservando la intención, la musicalidad, los juegos de palabras.
Yo, que a duras penas me defiendo con el inglés (el francés y el alemán sólo para salir del paso), envidio a los que, como tú, podéis disfrutar de las obras originales.

(Hace un tiempo leí Memorias de Adriano en versión original –francés- y ocurrió un fenómeno sorprendente: el cuaderno en el que anotaba las palabras que no conocía acabo siendo más extenso que el propio libro. Misterios sin resolver. Ni te cuento cuánto tardé en leer el libro).

Bárbara dijo...

Hola Araceli. Es bonito el francés pero en los hombres no me suena tan bien como en las mujeres, me resultan un poco pomposos.

Reyes, no importa lo que digan las letras de las canciones, siempre es mucho mejor y más exacto, imaginarlo. A mí también me gusta la chanson. Beso.

Nán, me encantaría decirte que sí, que tu hijo se apiadará de ti, router mediante, pero a veces los hijos son, somos tan crueles cuando creemos que es por el bien de nuestros progenitores... Claro que también habría que sopesar el nivel culinario de esa casa, porque hay platos por los que se puede vender cualquier principio... ¿y si le envío un correo diciéndole que los blogers te echamos de menos? ¿no se le ablandará un poquito el corazón?

Qué intrépido eres, viajero solitario, leyendo con un diccionario al lado. Yo siempre me lo propongo, incluso cuando leo en español, pero al final nunca lo hago porque soy de carácter más bien holgazán.
La poesía me parece intraducible hasta que leo poemas traducidos. Es como el doblaje, puede resultar un buen producto pero no deja de ser un producto distinto, manipulado (a veces para bien) por el traductor.

NáN dijo...

Lo de enviarle un correo, negativo. A todo lo que no sea un trabajo serio para cambiar el mundo (por ejemplo), le llama "mis fantasías" (la blogocosa entra en "ellas").

La comida, puede ser. Cuando L hace canelones, siempre le decimos que el día que ella se muera y compremos una lata, la comeremos con lágrimas en los ojos recordando "los caneloni de la mamma".

(atacaré por ahí).

A mí el francés me suena bien siempre, incluso en las mujeres, cuando hablan poniendo boca de corazoncito y sabes que o te conviertes en su esclavo o no hay nada que hacer (¡que las zurzan! ¿cómo se dirá en francés?)

Bárbara dijo...

va te faire enculer par la pointe de la Tour Eiffel (traducción literal)

miguel baquero dijo...

¡¡Qué suerte poder leer en francés!! ¡Cómo me gustaría poder leer a un poeta como Verlaine en francés!

miguel baquero dijo...

Bueno, ahora que lo pienso, leer sí lo puedo leer. Lo que sería una maravilla sería leerlo y entenderlo.

elpasadoquemeespera dijo...

Me refería al francés con acento argelino de un cantante de música Rai, por ejemplo.

Bárbara dijo...

Jajaja, Miguel. Eso mismo piensa la Obregón cuando lee (en español).

Araceli, no conozco la música Rai pero tienes razón, a mí también me arrebata el francés cantado de Gainsbourg por ejemplo.

martin dijo...

la vache!

yo, aunque a nadie le interese, soy más de Aznavour..

Bárbara dijo...

Já, Martín, ¿creías que no te iba a descubrir, ahí agazapado tras el pasado?
Pues sí, y a mí también me gusta Aznavour, beaucoup...

TortugaBoba dijo...

Me cuelo en tu blog un ratito y ya me he leído no sé cuántos posts.
Yo también leo en francés porque puedo y me gusta, pero no tenía el gusto de haber leído a Paul Éluard. Me lo apunto.
¿Tú también tuviste que aprender a decir "me da una napolitana" en vez de "me da un pain au chocolat"?
Los bilingües sufrimos ante la mirada de reproche... Y sí, hay que acoplarse adonde uno vive. Y si vive en España, pues viva el cruasán, el "elle" (y no el "el") en el kiosko, y alexandre dumas, así, dicho como está escrito. Ni más ni menos.
Gros bisous (besos grandes, o besos gordos).

Bárbara dijo...

E iv san loren es Yves sant laurent para la dependienta del Corte Inglés, que te mira raro y le ha faltado darte golpecitos en la espalda para que escupas el calcetín. Mmmm.. acabo de acordarme de lo ricos que estaban esos petit pain au chocolat. Besos, guapa, el tamaño no importa, ya sabes.

carlos dijo...

joder!... qué bueno este post.
justo lo que necesitaba antes de dormir.

*

fandestéphane dijo...

Yo me enamoré de Stéphane Audran por sus ojos, y como dice el poema
Tiene los ojos sobre la belleza

saludos

Bárbara dijo...

Sí que tenía los ojos sobre la belleza, sobre el mismo centro...
Qué lejos viajaste en el pasado.