viernes, 19 de septiembre de 2008

l´amour, le foie


A un amigo lo ha dejado su novia puede que temporalmente, puede que definitivamente y andamos jodidos ante los puede. Él por la evidente incertidumbre, yo porque me machaca al teléfono y vía Messenger buscando respuestas que sabe que no existen. Él me dice: estoy jodido. Yo le corrijo: estamos jodidos.
Lo pasamos mal. Proust decía que sólo se ama lo que no se posee totalmente.

Ceno con dos amigas que tienen más de cuarenta y no tienen pareja. Mientras nos jalamos un foie con cebolla caramelizada, una ensalada de chipirones y habitas, y un solomillo sangrante hablamos del amor y del sufrimiento de las ocas.

Del amor que todo lo redime. El amor que hace correr descalzo por un campo verde y surcado de aspersores. Del amor-humo de cigarrillo directo a los ojos.
Decía Beaudelaire: “Esa necesidad de olvidar su yo en la carne extraña es lo que el hombre llama noblemente necesidad de amar”.

El amor. Llego a casa y le doy una patada cariñosa, lo mando a su rincón frente a la chimenea. El amor se ovilla, obediente. Leo un rato y me acuesto pero doy vueltas en la cama, las tripas rebosando foie. Puede que haya cenado demasiado.

16 comentarios:

Oscar Alonso dijo...

Es lo que tiene el amor, que uno lo usa, lo abusa, lo mece y lo estremece y sólo cuando ya no está te das cuenta que no ha pagado la cuenta.
Un besote. Magnífica entrada.

Reyes dijo...

Anda , yo tengo 39 y tampoco tengo pareja.
Voy a tener que olvidarme de las estadísticas.
Y jalarme un ladrillo de foie a la mayor brevedad.
....
JO.
Qué buen texto.
Besos.

Bárbara dijo...

Oscar, es lo que tiene el amor, no sé lo que es, pero es lo que tiene. Otro besos para ti y gracias.

Pues sí, Reyes no hay nada que un buen ladrillo de foie no solucione. Y todo tiene sus ventajas y desventajas, tener pareja y no tenerla también.
Besos.

NáN dijo...

oé, oé, oé... comento desde mi casa. Una batalla ganada en esta guerra perdida.

¿Cómo evitar esos dolores de tu amigo al menos 2 veces en la vida?
O por lo menos 1.

Decir que "suelen" pasar es poco, ¿verdad?

NáN dijo...

Lo siento, pero te he dado un premio. ¿Ves que tranquila estabas con mi router roto?

miguel baquero dijo...

Realmente el amor y el foie tienen bastante que ver: estar enterrado en la arena, con sólo la cabeza fuera, empapuzándote de grasa hasta que te reviente el higado...

Hoy tengo el día optimista, ya puedes ver.

Bárbara dijo...

Nán, ya he visto, bandido, la que has liado en mi ausencia. Ya mismo me preparo el discurso, me pongo mis mejores galas y lo recojo. Y me pienso cómo habrás de hacerte perdonar...
un cariñoso achuchón

sí, Miguel, pero hasta cuando estás pesimista tienes gracia... qué le vamos a hacer, amar hasta reventar...
besos

carlos dijo...

Es cierto, queremos lo que no tenemos y a veces sólo mientras no lo tenemos, queremos lo que más nos cuesta alcanzar... Tenemos una cierta pulsión autodestructiva por la que a menudo nos enganchamos emocionalmente con quien "no nos conviene"...
Y, en fin, la comida como sucedáneo del sexo o como consuelo del desamor, un clásico.
Qué bien escrito, Bárbara.

Bárbara dijo...

Gracias Carlos. La verdad es que aún no sé exactamente qué quería decir...
Saludos :)

NáN dijo...

Tienes toda la razón, Bárbara: muchas veces escribimos para saber, al leernos, lo que queríamos decir (o en su defecto,para que nos lo digan los lectores).

Lo que yo entendí es que te dueles con el dolor de los amigos. (Y por el lado de las costumbres, que comer solomillos asquerosamente sangrantes).

Y ahora, dime tú: ¿por qué no puedo evitar añadir una imbecilidad a todo lo que escribo?

Bárbara dijo...

Diría la psicoanalista argentina que vos tenés una marcada pulsión al bufonismo lacaniano que persigue la catarsis mediante la sublimación de la realidad a la sonrisa vital, como forma de superar la intrusión de la figura paterna entre el amor de la madre y el hijo.
¿está claro, no?
Sí, Nán, como le leí el otro día a Benítez Ariza, a mí también me va pasando que pienso con los dedos, a través de las teclas del ordenador.
Fdo: una bárbara caníbal

Marta Sanuy dijo...

Magnífica entrada, reitero.

Yo no tengo ahora el higado para hablar de amor

Bárbara dijo...

Gracias, guapa. Cuida ese hígado...

TortugaBoba dijo...

El amor, la fe, si cambiases el género también. Yo veo la cara de la pobre oca y no puedo comer foie, que me perdonen los gurmets. Pero lo mismo me pasa con un pollo expuesto en todo su esplendor: ¿quieres pata o ala? No quiero nada por dios, no arranco miembros a los bichos para comerlos.
El amor... El enterno debate.
Fantástico blog, volveré... (aviso)

Vicent dijo...

Cúanta gente ha confundido una gastroenteritis con el amor....

Bárbara dijo...

Jajaja, cierto. A una oca eso no le pasa.