viernes, 18 de julio de 2008

Lozanitos



Leo en El País que Jiménez Losantos se sienta de nuevo en el banquillo de los acusados para rendir cuentas por la sarta de lindezas que profirió contra Zarzalejos, ex director del ABC. Cosas como zote, zafio, sicario, zoquete, infausto, melón, hortera, calvorota (ésa duele), abyecto, falsario, necio, traidor, embustero, detritus y avieso.

Y el juez, serio, le pregunta a Losantos, que cada día se parece más a Acidonitrix, el personaje cizañero que olía a arenque ahumado en Astérix, si considera estas expresiones objetivamente insultantes. A lo que Losantos (el corrector de Word se empeña en rebautizarlo Lozanitos, lo juro) responde: “Hombre, depende del contexto, el tono y la circunstancia”. Para acto seguido comparar su vómito dialéctico con la sátira mordaz que intercambiaban Quevedo y Góngora en el siglo de oro.

Y yo me pregunto seriamente si no nos habremos equivocado con Lozanitos (desisto de cambiarlo) y tras esa cara de boquerón en vinagre se agazape un espíritu cachondo y genial, digno de los Monty Python.
Y también me pregunto, retomando las palabras de Lozanitos, depende del contexto, el tono y la circunstancia, por qué el lenguaje se empeña a veces en ser tan caprichoso, subjetivo e independiente en su interpretación. Por qué resultan tan difíciles de borrar ciertas asociaciones, que en su día dependieron sin duda del contexto, el tono y la circunstancia.

Y es que por ejemplo, cada vez que oigo o leo la palabra consternado, en mi mente aparece alguien iracundo, indignado, vaya usted a saber por qué. Y no simplemente alguien abatido. Y cuando alguien habla de pingües beneficios, mi primer impulso es compadecerme de él por las irrisorias ganancias, antes de recordar que la que da pena soy yo. Y el pudiente me huele mal (no hay sesgo ideológico aquí sino valenciano).

No hace falta que me remonte a la infancia, sigo haciendo asociaciones estúpidas y gratuitas. Cada vez que nombran al monstruo de Amstel (sé bien que no es de Amstel) me viene a la cabeza una cerveza fresquita y el cabrón ése restregando su ossobuco ante la cámara. No puedo evitarlo.
Así es que, después de todo, tal vez Lozanitos lleve razón y las palabras no signifiquen estrictamente lo que dice el diccionario sino que dependan del contexto, el tono y la circunstancia.

Foto de www.noticiasdealava.com

16 comentarios:

El Hombre Blanco dijo...

Pues la verdad, Bárbara, a mí el Lozanitos me cae muy, pero que muy bien. Sé que en ocasiones raya la grosería con sus comentarios, sé que su vehemencia roza la impertinencia… pero, no puedo evitarlo, tengo debilidad por la gente que dice lo que piensa, y tal y como lo piensa, sin censuras de lo políticamente correcto ni de estupideces por el estilo. Todo ello, claro, al margen de que pueda estar o no de acuerdo con sus opiniones.
La sesuda reflexión que planteas es como para analizarla con detenimiento: ¿las palabras tienen en sí mismas vida propia, o necesitan de un contexto, de una entonación y de una circunstancia para cobrar vida?
…No sé, no sé… Mejor que responda un filólogo, que para algo saben más del tema…

Un besazo

P.D.: La comparación con Acidonitrix ha sido genial. Yo, que me declaro un auténtico fan de los comics de Asterix, que los releo una y otra vez, que me los sé casi de memoria… no había caído… ¡Ole!

Hammett dijo...

Yo no creo que el hecho de decir lo que se piensa sea demasiado importante. Como tampoco pienso que decir la verdad sea importante en si mismo, se pueden decir verdaderas sandeces cuando se cae en ese fácil vicio que es hablar sin filtrar. Hay mentiras que son más ciertas que verdades como puños (Vease por ejemplo la conversación entre Johnny Guitar y Vienna en "Johnny Guitar"). Para eso están las figuras literarias quizás.
En cuanto a lo del contexto y tal, la verdad es que subsodicho me la sopla y por mi se podía ir a tomar por saco (todo ello entendido dentro del mismo claro.
....hace calor en Valencia.

NáN dijo...

A mí me lo cambia por Losantros.

¿De qué parte de Valencia?

Hammett dijo...

Del centro más o menos nan.
En el ombligo de esta ciudad tan sucia.
....y hablando de losantros,....en esta ciudad hay unos cuantos,...antros quiero decir.

NáN dijo...

Ah, Hammett, anduve por allá un par de años, en una Facultad que ocupaba un maravilloso palacio antiguo, en el centro. A lo mejor nos cruzamos, pero a ti te debían llevar en un cochecito. No lo pasé mal; pero claro, podía cantar lo de ara que tinc vingt anys como una hermosa verdad.

Bárbara dijo...

A mí la verdad es que Lozanitos no llega a caerme ni bien ni mal porque sinceramente no llega a traspasar el plástico del personajillo, no lo siento como humano.
Yo también pienso que decir la verdad no es siempre educado, ni siquiera con uno mismo. "Miénteme, dime que siempre me has querido" Hammet sigues tan cinéfilo como simepre...
¿En serio, Nán, tu corrector corrige Losantros?, yo pensaba que todos los correctores eran hijos de la misma madre pero ahora estoy aún más convencida de que tienen vida propia, personalidad. Y lo de los veinte años, ya sabes, es una enfermedad que se cura con la edad. A cambio se contrae otra: la nostalgia.

Hammett dijo...

¿Habeis pensado en lo que hacen los correctores cuando no los vemos?.
....Lo que hacen los muebles cuando no estamos....
¿Qué harán las palabras que se quedan encerradas en casa?,...¿Serán como las moscas atrapadas que cuando les damos una posibilidad de escape,.....huyen?,...¿Adonde?......lejos, a otro tiempo y a otro lugar.
...Quizás.

Antonio dijo...

No sé si decir lo que se piensa es importante o no lo es: pero estoy seguro que Federico (prefiero llamarlo así, por aquel cuento infantil del gallo malo: —¡¡Federicoooo, límpiate tú el picooo!!—) en modo alguno y de ninguna manera dice, ni puede decir, lo que piensa.
Como todos los periodistas en especial, y todo "quisqui" en general, tiene que controlar la sinhueso por la cuenta que le trae...

Saludos.

Marta Sanuy dijo...

Graciosísimo lo de Lozanitos, ¡si los correctores ortográficos con Oulipianos!

A mi tampoco me traspasa el plástico personaje Bárbara, pero me preocupa y mucho ese terrorismo verbal porque me consta que a muchos los derrite.

Lo que me dejó perpleja es que sea un experto en Lezama Lima y sea así de bestia con lo sutil que era el cubano, el conocimiento no nos exime de nada pues.

NáN dijo...

No, Bárbara, era una broma lo de mi corrector. A mí no me importa él como personaje, sino el furor que crea en mucha gente (la suficiente para que se desee que se monte la de Caín).

Escucho lo que dice con una muy relativa frecuencia y, desde luego, no es un tonto, sino que dice lo exacto para provocar lo que provoca. No sabía, pero no me extraña, lo de Lezama Lima. Pero estaba seguro de que era una persona muy inteligente.

Digo todo esto tan largo porque el conocimiento, sanuy, desde luego que no sirve más que para aquello que se ha buscado. Acero para arado o para lanza.

(ahora que lo pienso, lo complejo y malvado que debe ser sí me interesaría conocerlo, no las "simplezas" que suelta).

Bárbara dijo...

Los muebles, no sé, pero a veces me pregunto dónde se habrán ido las malditas palabras, que no me vienen...
Antonio, no conozco ese cuento pero parece escrito para el gallito Lozanitos.
Marta, lo de Lezama y Lozanitos se me antoja como lo de inteligencia militar: incompatibles. Demuestra que se puede acumular conocimiento desde la periferia.
Nán, ¿qué estudiaste en Valencia? tengo duda con ese palacio antiguo...

NáN dijo...

Estudié los comunes (dos años) de lo que se llamaba Filosofía y Letras. Y se conocía como la Universidad Literaria. Aquí tienes una foto: http://www.regioncoquimbo.cl/diario/images/stories/univ%20de%20valencia.jpg

Era un sitio fantástico.

¿Eres de Valencia, como Hammet? Yo soy de Alicante. Casi primos.

miguel baquero dijo...

A mí me parece que el Losantos es muy, muy inteligente, mucho más culto todavía y en cuanto a profesional, si esto se mide por audiencias, excelente. En cuanto a ética profesional, ahí puede discrparse, pero ocurre que todos cojean con el mismo tranco, unos a la derecha y otros a la izquierda. No creo, por ejemplo, que ni Iñaki Gabilondo ni Angels Barceló, en el otro extremo, pueden dar clases de neutralidad, comedimiento y periodismo limpio, la verdad. El problema es que desde hace muchos, muchos años, el periodismo en España es una farsa, está vendido a intereses económicos y políticos y se tergiversan las noticias de acuerdo a quien paga. A ves sin vergüenza alguna

Bárbara dijo...

Sí, Nán, de Valencia city. Vivo por Blasco Ibáñez.
Totalmente de acuerdo, Miguel, muchas empresas de información son empresas privadas, y por tanto libres de mantener una ideología,aunque a menudo olvidan que tienen una responsabildiad social (no es lo mismo vender muñecas hinchables que vender información). Y a mí las formas sí me parecen importantes, mucho, tanto en política como en periodismo. Hay pequeños pasitos adelante en la falta de respeto que luego son grandes zancadas al retroceder. Colleja para Lozanitos...

M. dijo...

Llevo media vida pensando en a quién carallo se me parece FJL, como quien tiene una palabra en la punta de la lengua que no acaba de salir. Y vas y lo clavas: ¡es Acidonitrix, es él! Es una comparación absolutamente genial.

Bárbara dijo...

Hola, M. Yo nunca he tendio el placer (ejem...) de oler a Lozanitos pero seguro, seguro que huele a arenque ahumado...
Saludos