jueves, 24 de julio de 2008

Desnudos


Foto Robert Doisneau


Tal vez lo único que tengamos
sea una chocolatina
que se derrite
despacio
en otra mano,
un verde
en el otoño de la retina,
la corriente de aire
que esa sonrisa aleja
al levantarse,
esa sonrisa, y no otra.
Tal vez sobrevivamos
en los detalles,
en el aliento de la huella de una mano
de esa mano, no de otra,
nos desnudemos eternamente
pero sólo la piel asome
un instante
en el ojo de tu ternura,
de cualquiera de tus ternuras.



7 comentarios:

strongboli dijo...

La vida está repleta de muchos tal veces y quizáses...
Jo, qué bien escribes...
Felicidades.

Bárbara dijo...

Sí, y hay talveces y quizases más rotundos que algunos siempres y absolutamentes.
Gracias, strongboli

Recaredo Veredas dijo...

Bonito y detallista poema. Saludos.

NáN dijo...

Me gusta la imagen de la chocolatina derritiéndose lentamente... en otra mano. Me gusta el amor por lo pequeño (y el miedo humano de los talveces).

Un poema pequeño, que sin embargo... (añadamos los sinembargos a la lista).

Bárbara dijo...

Saludos afectuosos, Recaredo.
Nán, nunca me gustó tanto un sinembargo...

Quini dijo...

Joder qué bonito....helado he quedado por esa contundencia de quizases directos a un precioso final tan rico. Muchas gracias por dejarnos ojear tu jardin.

Bárbara dijo...

Gracias Quini, ojea cuanto gustes. Un saludo.