lunes, 14 de julio de 2008

deporte de riesgo


Soy nueva en el universo blogueril y aún ando observándolo todo con ojos desleídos de turista japonesa, ansiosa por sacar conclusiones en cada esquina, congelando estampas en cada mirada, haciendo de pequeñas partes, absurdos todos.
Picando de blog en blog descubro que, en este universo plano, la poesía es un acto tan cotidiano como lavarse los dientes, y los microrrelatos crecen por todas partes, como los ácaros en el colchón, como las hierbas salvajes en el campo abierto.
Me sorprende que se escriba tanto y tan bien. Pero también me sorprende la forma en que algunos escriben, lo que me lleva ejercitar mi deporte preferido- de hecho el único -: meditar sobre esto de escribir.
Y es que los hay que practican los cien metros de escritura libre: dejar que las palabras corran sueltas delante de uno, sin ataduras, sin una idea previa que las sujete del cuello, o acaso una idea elástica, como esas correas de perro que se encogen y se distienden a placer. Al estilo de los surrealistas y su escritura automática, creando en ocasiones hermosas imágenes pero… Pero.
Y vuelve una antigua pregunta ¿mi cabeza y yo?, o ¿mi cuerpo y yo? Mi cuerpo y yo, siempre. Yo, sólo cabeza. Enorme cabeza, como Naranjito. Gigantesco tamiz de razón con diminutos agujeros.
Y me pregunto, ¿debería dar más libertad a mis palabras, dejar que se manoseen, se soben entre ellas, se salten las comas, y hasta los puntos, se droguen con algún adjetivo de moda?
¿Soy una madre mojigata y controladora que las ata a la pata de la idea, que les impone un estricto orden y a las diez en casa, para que el día de mañana se conviertan en una novela de provecho, en un puñado de decentes poemas que hagan llorar a las viejecitas a la hora del té y las pastas?
No sé. Repaso este post. Todo parece en orden (del universo blog a la literatura, de la literatura a los estilos, de los estilos a mi duda). La idea está herméticamente cerrada y todo dentro. ¿Todo? ¿¿¿¿y el aire!!!!

12 comentarios:

miguel baquero dijo...

A mí me parece que escribes muy bien y que tienes reflejos, esto es, que sabes cazar al vuelo una idea que surge de pronto de lo que estás escribiendo. Como el cazador (aunque a mí no me gusta la caza) y de repente le sale una liebre bajo los pies, dispara y la caza. Yo también soy nuevo en esto del blogismo pero creo que eso es la esencia: salir a pasear por el campo con la escopeta y esperr que algo salga de la espesura para derribarlo (repito que no me gusta la caza).

Enhorabuena, escribes muy bien.

Bárbara dijo...

Ay, parece que haya escrito este post para que me digan, no tonta, si escribes muy bien.... Gracias de cualquier manera. Yo hablaba de esa forma de escribir un tanto críptica, que cuesta leer, y que no está sólo en los blogs, también en muchos libros.
Y a mí tampoco me gusta la caza, pero sí me gusta estar apostada tras cualquier árbol con la escopeta preparada para tratar de hacer blanco, aunque pocas veces se consiga.

Pablo Gutiérrez dijo...

Qué claro lo dices. Escribir bien o no, buf. ¿Respetando las reglas de la gramática? ¿Haciendo que quepa un reflejo en lo tuyo de lo que otros escribieron? ¿Practicando unos buenos ejercicios de estilo como aquellos estudios para piano? Quién acierta en eso.

Antonio dijo...

Claro que es un post metalinguístico, en el que las palabras hablan de ellas mismas.

"... de la alta campana
la lengua de hierro
le dió, volteando,
su adiós lastimero."

Cuando su objeto —el de las palabras— es algo externo —a ellas— se puede apreciar mejor el estilo de cada cual... Como si se dejasen ver. Lo contrario es lo que harían si estuvieran en el cuarto de baño: mirarse el ombligo.
Y está muy mal fisgonear intimidades.

Pero, ¿y este humilde comentario mío que habla de metalinguísmos? Será meta-metalinguísta. Podemos seguir adhiriendo metas, pero adivino el final.
Adelanto que tiene forma de pregunta.

Un cordial saludo.

Bárbara dijo...

Hablando de ejercicios de piano esa es justamente para mí el cometido de los posts...Ya sé que es difícil llegar a alguna conclusión, encontrar la receta perfecta: cuántos gramos de claridad, cuántos gramos de misterio pero no sé, me pasaría una vida entera hablando de estas cosas...
Antonio, los versos los he leído varias veces pero no sé qué querías decir con ellos. Y tampoco estoy segura de que el estilo no pueda verse hasta en la lista de la compra.
y por supuesto, detrás de cada pregunta sólo hay más preguntas. Lo que seguro he entendido es lo del saludo cordial. Otro para ti!

el hombre blanco dijo...

Para mí, desde que comencé en esto de emborronar folios en blanco, escribir es como cagar: algo se va almacenando en mi cuerpo que necesita ser liberado urgentemente de alguna forma, so pena de pudrirse en mi interior. Durante años no escribí ni una frase, ni un solo verso. Así, henchido de gas, cargado de ideas inconclusas, saturado de pensamientos estúpidos, andaba yo por la vida sin encontrar la forma de liberarme de esa pesada carga. Un día, ¡zas!, con un estrepitoso pedo, las palabras comenzaron a fluir, y con ellas rebrotaron mis temores, mis miedos, mis deseos ocultos, mi vida no vivida…
Aún hoy, tres años después de aquella liberación, me doy cuenta de que las palabras son sólo eso: palabras, y que escribir, insisto, al menos para mí, es sólo una liberación momentánea que debo hacer casi por obligación y casi nunca por placer. Tras lo escrito, tan solo resta un última cosa por hacer: tirar de la cadena… y vuelta a empezar.
Por cierto, ¿tienes algo escrito, tipo poesía, relatos o cualquier otra cosa? Después de leer tu blog y tus comentarios me he enganchado…

Marta Sanuy dijo...

Pues muy bien venida al universo bloguero que lo llaman por ahí Barbara, me ha gustado lo que dices y como lo dices. ¡Reconforta compartir algunos deportes!


Pasaré por aquí sin falta

Bárbara dijo...

Hombre blanco, que nada tienes que ver con el estúpido hombre blanco de Moore, algún placer debe haber en evacuar, o Freud andaba muy despistado...
Yo aún no he esparcido mis excrementos más allá de mi baño, salvo algunos libros por encargo (de temas variopintos: psicológicos, entrevistas varias o reportajes sobre los parques naturales de la comunidad valenciana. En fin, apasionante...) Pero, todo se andará, confío en ello. Sobre todo si curro y no me engancho a esto de los blogs que ya va siendo un vicio absorbente...
¿a ti se te puede leer en algún sitio?
Marta, contenta de que pases por aquí. Y de que estés tan en forma...

el hombre blanco dijo...

La verdad, Freud y yo no nos llevamos bien. No me gustan sus teorías: me aburren, me hastían, me enervan. Creo que son estrechas de miras, machistas, insulsas y, en la mayoría de los casos, incompletas. Jung, en cambio, ya es otro cantar… pero ése es otro tema.
Tras estar casi dos años rumiando y digiriendo el apasionante e indigesto (para el machismo actual, claro) tema de la influencia de la mujer en las religiones occidentales y de las verdaderas raíces del cristianismo, hace unos meses evacué (cagué, la verdad, suena bastante mal) un mamotreto al que una editorial (pobre de ella, no sabe dónde se está metiendo) ha decidido salvar del váter de mi cuarto de baño (un váter algo atascado de relatos y reflexiones diarreicas). La parida en cuestión quizás vea la luz a finales de año. Si lo hace bien, si no, pues nada, a tirar de la cadena y en paz.

¿No tienes, al menos, un relato que llevarse a la boca, unos versos con los que matar el gusanillo?

Bárbara dijo...

Has ido a darme en un punto… En la infancia está todo y aunque de adulta me declare agnóstica por la gracia de Dios, imposible borrar al destinatario de tantos ruegos, el paradigma de la justicia y la bondad que era ese tío con barbas y un tanto hierático que vivía, aún vive, en el cielo de mi cabeza. ¿tú sabes? Eso cambia la ordenación del mundo de forma irreversible. Porque yo soy mujer y no estoy hecha a imagen y semejanza de Dios. Supongo que no hablarás de esto exactamente pero estoy ansiosa por leerlo.
Cuentos tengo varios aunque son de hace tiempo y creo que no son muy buenos. Algún día puede que cuelgue alguno(de algún árbol cercano). Ahora ando guardándolo todo en una novela-cajón (un ahora que dura ya unos años…).Terminaré, con ayuda del barbas o sin ella. Y entre medias escribo poemas para matar el tiempo.

Antonio dijo...

...Lo que seguro he entendido es lo del saludo cordial. Otro para ti!...

Pues ahora que me pones en materia... hasta mi propio saludo me parece inextricablemente complejo.

¡Qué extraño es el mundo!

Un beso... a ver si así...

Bárbara dijo...

otra cosa no sé, pero extraño es un rato, este mundo...
Saludo sonriente