miércoles, 18 de junio de 2008

Ella también tiene un pajarillo chinasky



Vendes tu desnudo a las revistas
y pones morritos así
y haces mohines redondos
y te abrochas hasta el cuello la piel de tonta
para no ser herida
por las patas azules de su violencia
tan varonil, con tantas garras
y caminas sobre tacones pulidos
como una rana sobre nenúfares de cristal
y te bebes el agua de las alcantarillas
en copas de champán francés
y ríes, ríes en blanco, en rosa y en rojo
con todos los dientes.

Y sólo de madrugada
cuando te quitas los labios sangrantes de carmín
y los dejas sobre la mesilla de noche, chorreando
junto a tus ojos de alquitrán y sus pestañas
y aflojas los sostenes de tu emplumada coraza
ves el mundo con extrema gravedad, ya sin ojos
y puedes dar de comer por fin a la melancolía
que acaricias a tientas
mientras tarareas con dulzura casi inaudible
la canción más triste
la de los ángeles, el azufre y las rosas
en un idioma que es el tuyo pero no entiendes.
Y sabes que morirás en un país extraño.

No lo escribí pensando en ella pero he visto la foto y me he dado cuenta de que es ella.

2 comentarios:

Vicent dijo...

Precioso poema, me ha gustado mucho.

Como ves sigo dándome alguna vueltecilla de vez en cuando por tus viejos post y cada día me gusta mas lo que encuentro.

Tus palabras cautivan mucho mas rapidamente de lo que estas dispuesta a admitir.

Bárbara dijo...

Yo las cosas buenas, estoy dispuesta a admitirlas a la primera de cambio. Lo admito, ¿ves?
Pocas letras sobreviven al echar la vista atrás. A este poema le tengo sin embargo un cariño especial.
Gracias por estar ahí.