viernes, 6 de junio de 2008

Cuestión de equilibrio


Todo está unido a algo, nada es independiente en este mundo superpoblado, simultáneo, alephiano, en el que todo está sucediendo ahora mismo en alguna parte del mundo. Por eso retomo a Pablo Gutiérrez, me agarro fuerte y viajo desde su blog (www.eladjetivomata.blogspot.com) subida a un link plateado del 58, hasta un artículo de Verdú sobre el futuro de la novela, escrito con gracia, ironía y rigor circense. Pero como todo lo escrito, también con ficción, con mucha ficción, llevando las cosas al paroxismo, allí donde se vuelven accesibles al entendimiento humano. (http://www.elpais.com/articulo/narrativa/Reglas/superviviencia/novela/elpepuculbab/20071117elpbabnar_13/Tes/)
Lo único que saco en claro es:
1. joder, qué bien escribe Verdú! y
2. ni sí ni no, sino todo lo contrario. (ni primera persona frente a tercera, ni introspección frente a trama, ni autobiografía frente a ficción…) En literatura, como en el funambulismo, debe hallarse el Equilibrio (ja, y se me llena la boca con la palabreja!). La inevitable pregunta es: ¿pero dónde demonios se sitúa el Equilibrio, esa entelequia juguetona, ese punto líquido con apariencia sólida que va cambiando de sitio, deslizándose de forma apenas perceptible aunque a velocidad endiablada, como el casquete del Polo Norte? Pues en un lugar no escrito, sin coordenadas en el mapa, en una tierra sin demarcar, en un pueblo sin nombre pero con campanario. Forma y contenido, estilo y mensaje, lenguaje y trama deben hallar su propio equilibrio, deben sobarse, amarse, odiarse, negociar su convivencia. Y no hay reglas para que esta historia de amor funcione. Por eso salen adelante aventureros bestsellers aparentemente desequilibrados, con mucho peso en la trama y tan leves en la expresión (o no), como viajes al fondo de uno mismo sin moverse del páncreas, con una escritura brillante, deslumbrante (o no).
No hay reglas, acaso talento, trabajo y verdad, grandes dosis de verdad. Como decía Kafka (precisamente Kafka!), la literatura es siempre una expedición a la verdad.
Claro que también es verdad que algunos llegaron a la cima y otros se quedaron en el campamento base…

2 comentarios:

CNC dijo...

Y son nuevamente las palabras las que nos unen entre los kilómetros de distancia que no han logrado separarnos. Yo siento por ti algo muy parecido que lo que has descrito hacia Pablo, porque sólo con pestañear puedes llegar a contar todo aquello que los demás tardaríamos siglos en decir.
Acabas de ganar una adepta a este rincón de ti misma que ahora quieres compartir.

Bárbara dijo...

Bienvenida mi niña. Y ya sabes, la distancia, como la humedad en el aire, es relativa, porque tú sigues estando muy, muy, cerca.
Enhorabuena por tu nuevo destino.